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Con el Parlamento y la calle en contra

La oposición izquierdista de Syriza amenaza con torpedear al Ejecutivo

El futuro Gobierno griego durará lo que tarden en votar en contra de sus medidas económicas los diputados de más que le apoyan: es decir, los del Pasok (33) y los de Izquierda Democrática (17), que completan la mayoría simple (129 escaños) obtenida el domingo por la conservadora Nueva Democracia (ND). La superioridad numérica significará poco enfrentada a decisiones tan sensibles como la obligación de asestarle un nuevo tajo al sector público o la de ampliar el programa de privatizaciones, dos de los escenarios más plausibles para el equipo económico del nuevo Ejecutivo, y que ND ha asumido (no así sus socios de Gobierno). Para empezar, Atenas debe acometer un nuevo recorte de 11.700 millones de euros a instancias del Fondo Monetario Internacional (FMI), uno de los miembros de la troika. Ampliar el plazo para satisfacer esa demanda es una de las cuestiones que Atenas quiere renegociar.

El Pasok se las prometía muy felices en octubre de 2009, cuando arrasó en las urnas con 160 escaños, 9 por encima de la mayoría absoluta (151), pero llegó al otoño de 2011 exhausto, debilitado por una sangría de defecciones de quienes se negaron a votar cualquiera de los recortes: en otoño, con 151 diputados, estaba al borde del precipicio. No fue el único: ND, entonces en la oposición, sufrió también varias deserciones. La formación de un Gobierno de coalición Pasok-ND, liderado por el tecnócrata Lukas Papademos, hilvanó la fragilidad parlamentaria.

Además de las reformas pendientes, el segundo escollo será la fuerte oposición parlamentaria, sobre todo la de Syriza (Coalición de Izquierda Radical), que con 71 diputados fue el segundo partido más votado, pero también la de comunistas, neonazis y ultras nacionalistas, todos ellos opuestos al rescate.

Syriza ya ha adelantado que ejercerá de oposición “en el Parlamento y en las calles” griegas, dijo ayer a la agencia Efe el histórico militante comunista y antinazi Manolis Glezos (que por cierto deberá compartir hemiciclo con los 18 miembros del neonazi Aurora Dorada). El diputado electo de Syriza aseguró que “para la izquierda, la lucha será por la soberanía de Grecia”. Panos Skurletis, portavoz de Syriza, criticó al nuevo Gabinete, “un Gobierno conservador formado por las fuerzas responsables de servir a las políticas más extremadamente neoliberales y antisociales”. Syriza ha recibido además el apoyo de los principales sindicatos —Adedy (funcionarios) y GSEE (sector privado)—, antes adscritas al Pasok. Todo ello permite vislumbrar un escenario inmediato de contestación social, que últimamente se mantenía bajo control.

La renegociación de las condiciones del rescate debilitará al nuevo Ejecutivo

También la renegociación de las condiciones del rescate —y de la política de austeridad que implica el préstamo— debilitará al Ejecutivo. Según el escenario que manejan varios economistas griegos, cuanto más se dilate la negociación, más cerca estará un fatídico —y no descartable— tercer rescate. El segundo, que recibió luz verde en febrero, ha servido para pagar los intereses de la deuda y recapitalizar el sistema bancario. Como el nuevo Gobierno, todo en Grecia parece destinado a ganar un poco de tiempo.