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Famatina se levanta contra la mina

Los vecinos del municipio argentino impiden el tránsito como protesta

Protesta en contra de la minería en Famatina. Ampliar foto
Protesta en contra de la minería en Famatina. AFP

Famatina es uno de los picos más altos de Argentina, con 6.250 metros de altura. A sus pies, la minera canadiense Osisko pretende instalar una explotación de oro. En el camino rural que conduce al yacimiento, en Alto Carrizal, a unos 1.700 metros sobre el nivel del mar, vecinos del municipio de Famatina, en la provincia de La Rioja (noroeste de Argentina), bloquean el tránsito desde hace 23 días. Rechazan la minería a cielo abierto porque la consideran contaminante.

“Esto ya no es un piquete, es una pueblada”, se entusiasma Carina Díaz Moreno, una de las más antiguas opositoras a la minería en Famatina. Participa en una asamblea de vecinos que en los últimos seis años logró que otras dos empresas, la canadiense Barrick y la china Shandong, desistieran de radicarse en la zona. Ahora Osisko se ha topado con una resistencia mucho mayor. El levantamiento popular en Famatina ha repercutido en todo un país donde la minería no era una actividad importante hasta los noventa, cuando el entonces Gobierno del peronista riojano Carlos Menem impulsó una legislación que le asegura el congelamiento de impuestos por 30 años.

Argentina se pregunta ahora, con el caso de Famatina candente, la conveniencia o no de apostar por la minería a cielo abierto, como ha hecho Chile y como quiere hacer Perú. El pasado jueves 5.000 de los 6.400 habitantes del municipio riojano marcharon en contra del yacimiento por las calles del pueblo. Al día siguiente se organizaron manifestaciones en Buenos Aires y en otras siete provincias. Unos artistas grabaron un vídeo con una canción contra la gran minería, en Famatina y en el resto del país. “¡Basta ya!”, cantan los actores Soledad Villamil (protagonista de El secreto de sus ojos), Nacha Guevara (excandidata a diputada por el kirchnerismo), Natalia Oreiro y Nicolás Pauls, los cantantes Coti y Soledad Pastorutti, y los grupos Los Pericos y La Mosca.

Esto ya no es un piquete, es una pueblada", se anima una manifestante

El Gobierno de la peronista Cristina Fernández apoya la megaminería, aunque la Administración de su marido y antecesor, Néstor Kirchner, le aplicó un impuesto a la exportación en 2007. Su secretario de Medio Ambiente, Juan José Mussi, declaró la pasada semana a Radio Continental que “la minería no es un demonio”.

El gobernador de La Rioja, el peronista Luis Beder Herrera, llegó al poder montado sobre una campaña contra el proyecto que tenía Barrick para explotar el Famatina. Pero una vez que llegó al poder, cambió de opinión e impulsó la derogación de una ley provincial que prohibía la minería a cielo abierto, como la que rige hasta ahora en otras siete provincias. En diciembre pasado, la sureña y kirchnerista Río Negro también abolió la prohibición.

En Alto Carrizal los vecinos de Famatina han interpuesto una barrera en el camino a la mina, que se encuentra a 20 kilómetros del pueblo. Dejan pasar a todos, menos a los empleados de la minera, que debían comenzar a trabajar antes del 15 de enero, y a los funcionarios de La Rioja. Los manifestantes se turnan en las guardias, pero siempre quedan unos 300 en el camino. Ha llegado a haber hasta 2.000 personas allí. Hay ancianos, adultos y niños. Profesionales y beneficiarios de la ayuda social se mezclan con el alcalde y el párroco del pueblo. Al costado de la carretera han montado tiendas, plásticos y lonas para protegerse del sol. Construirán un horno de barro y montarán una huerta para alimentarse. También reciben alimentos que donan personas de toda Argentina.

Argentina debate la idoneidad de la minería a cielo abierto"

Una fiscal de Chilecito, un municipio vecino, pidió que la Policía reprimiera el bloqueo, pero los uniformados se negaron a hacerlo. Había familiares suyos entre los manifestantes. También desoyeron otra orden para arrestar a 12 manifestantes, entre ellos el párroco y la activista Díaz Moreno. La fiscal citó a declaración indagatoria a ocho: seis fueron, pero Díaz Moreno y otra vecina más se negaron porque consideran que la Constitución también ampara su derecho a un medio ambiente sano.

“Queremos evitar que se devaste el cielo, la tierra y el agua, que abastece a las provincias de La Rioja, San Luis, Santa Fe y Córdoba”, dice Díaz Moreno. No le importa que el oro y el cobre sean necesarios para el desarrollo de industrias como la del móvil que ella usa: “¿Por qué tenemos que seguir siendo sacrificados los latinoamericanos?”. Su queja se repite en otros 120 conflictos sobre explotaciones mineras en todo el subcontinente, incluido el de Cajamarca, en Perú.

La minera Osisko dijo la semana pasada que respetará la decisión del pueblo de Famatina, pero le reclamó que se informara mejor y no dejó claro si desistirá de su proyecto. Al gerente general de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, Damián Altgelt, le preocupa el impacto de la protesta en Famatina en la opinión pública. Sostiene que la minería usa solo el 3% del agua que utiliza la agricultura. Considera que desastres naturales como el del parque nacional de Doñana (España) o prohibiciones de la actividad como la reciente en el Gran Cañón del Colorado (EE UU) son casos puntuales. Alega que por razones geológicas y económicas conviene la minería a cielo abierto antes que la subterránea y justifica que sin ella "no habría electrónica, edificios ni caminos".

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