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ELECCIONES PRESIDENCIALES EN ARGENTINA

Argentina impulsa el mayor programa de reparto de ordenadores del mundo

El Gobierno de Cristina Fernández ya ha entregado 1,7 millones de portátiles

El objetivo es llegar a los tres millones para cubrir todos los estudiantes de secundaria

Un cartel de propaganda política de la actual presidenta argentina, Cristina Fernández, y su compañero de candidatura, Amado Boudou.
Un cartel de propaganda política de la actual presidenta argentina, Cristina Fernández, y su compañero de candidatura, Amado Boudou. EFE

Hasta el pasado viernes el Estado argentino llevaba repartidos 1.750.409 ordenadores portátiles netbooks a alumnos de la escuela secundaria pública. Ningún otro país en el mundo ha distribuido tantos portátiles entre sus estudiantes como Argentina.

La idea del fundador del MIT Media Lab, Nicholas Negroponte, de que cada niño tuviera su laptop fue adoptada primero por Uruguay, que en 2009 completó la entrega de ordenadores a todos los 350.000 alumnos de sus colegios públicos de los niveles primario y medio. Portugal, con una población casi tres veces mayor (10,6 millones de habitantes), ha llegado un poco más lejos, con 700.000 portátiles distribuidos. Este país europeo figura inmediatamente después de Argentina por cantidad de ordenadores repartidos. La tercera economía latinoamericana, con 40 millones de habitantes, comenzó el año pasado con su programa y espera alcanzar a 3 millones de beneficiados, es decir, a todos los estudiantes secundarios de la escuela pública, el año próximo.

El plan Conectar Igualdad, como lo bautizó el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, es uno de los varios motivos de la popularidad de la presidenta de Argentina, que el próximo domingo buscará su reelección por cuatro años más. Otros logros en la educación también sostienen su arraigo en buena parte de la población. La asignación universal por hijo, que consiste en un subsidio de 45 euros para menores de 18 años hijos de parados y trabajadores de la economía sumergida, obliga a los beneficiarios a darse las vacunas obligatorias y a asistir a la escuela, con lo que en 2010, al año siguiente a su creación, se revirtió por primera vez la caída continua de los últimos años en la cantidad de alumnos matriculados en la escuela pública. Los Kirchner elevaron el gasto en educación del 3% del PIB en 2003, cuando llegaron al poder, al 6% actual.

En el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, según sus siglas en inglés), Argentina mejoró en 2009 sus resultados respecto de 2006, pero aún se encuentra por debajo de los de 2000, antes de la crisis socioeconómica y política que sufrió este país en 2001/2002. Queda mucho para recuperar el otrora buen nivel de la educación de Argentina, que en PISA figura detrás de Chile, Uruguay, México, Colombia y Brasil, y para ello el Gobierno de Fernández apuesta a la inclusión digital.

Con el programa Conectar Igualdad, el Estado entrega a los alumnos ordenadores para que los lleven a casa, pero que tienen un software que impide usarlos para juegos o pornografía. También cuentan con sistemas para evitar robos. Por ejemplo, si un portátil no se registra periódicamente en el colegio, deja de funcionar. Ha habido casos de robos para la reventa, pero los compradores se encontraron con que el equipo se bloqueaba y entonces los entregaron a la Policía porque comprendieron que se trataba de los del plan escolar.

“El programa apunta a la transferencia educativa y a cerrar la brecha digital, porque toda la familia termina usando la netbook”, cuenta Esteban Galuzzi, gerente general de Intel, cuyos microprocesadores están presentes en todos los ordenadores entregados, que fueron fabricados por NEC, Lenovo, Samsung y otros siete fabricantes argentinos. El objetivo es que, cuando un alumno comience el secundario, reciba un portátil y se lo quede al graduarse. Argentina, que tiene un mercado de 4 millones de ordenadores, llegará este año a 6 millones por efecto del plan Conectar Igualdad y de los programas similares que tres distritos (la ciudad de Buenos Aires y las provincias de La Rioja y San Luis) han implementado en la escuela primaria.

Son habituales los actos en los que Fernández reparte netbooks a estudiantes. Su candidato a vicepresidente y actual ministro de Economía, Amado Boudou, también lo hace, e incluso una vez se topó con un adolescente que tomó el ordenador y lo arrojó al suelo con el siguiente grito: "¡¿Para qué queremos computadoras si nos estamos cagando de hambre?! ¡Esto no es inclusión, son unos inútiles!”.

Uno de los mayores retos radica en capacitar y entusiasmar a los docentes porque muchas veces el ordenar termina infrautilizado en las aulas, según Galuzzi. También se deben superar problemas logísticos en la entrega, dado que Argentina carece de un padrón nacional de alumnos y además porque un solo actor, el Estado, de repente distribuirá en tres años casi tantos ordenadores como había en el mercado argentino. Galuzzi también menciona que algunos colegios enfrentan inconvenientes técnicos por su conexión a Internet o infraestructura eléctrica, así como también vicisitudes por la poca banda ancha.

En países desarrollados no suele haber programas tan grandes como el de Argentina no sólo porque el acceso a la tecnología es mayor sino porque el reparto de portátiles suele ser una iniciativa de determinadas escuelas y distritos, y no de gobiernos centrales. No obstante, Galuzzi cuenta que algunos países europeos han puesto en marcha programas similares, aunque de menor tamaño, Venezuela ha iniciado el suyo, Panamá ha anunciado uno, mientras que Brasil y México los tienen en periodo de pruebas. El ejecutivo comprobó el interés por el programa argentino en un reciente viaje a la república rusa de Tartaria, que organizó con Intel un congreso sobre educación y tecnología.