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Murdoch, el propietario omnipresente

El dueño de News Corporation influye directamente en el contenido de sus medios

Murdoch, el propietario omnipresente
EL PAÍS

Rupert Murdoch no se limita a ser dueño de un imperio mediático, sino que, según los propios trabajadores de News Corporation, el magnate influye directamente en el contenido de los medios.

Dos experiodistas de News of The World, el tabloide que cerró el pasado 10 de julio por el escándalo de las escuchas telefónicas, recuerdan que le llamaban el "asesino silencioso", porque "venía sin previo aviso (...), sin chaqueta, la camisa arremangada", muy práctico. Uno de ellos afirma: "Cuando los Murdochs estaban en Londres, había una presión muy fuerte para conseguir una historia sensacional para el fin de semana".

Otros extrabajadores del imperio de Murdoch en Australia, Reino Unido y Estados Unidos coinciden en que el dueño de News Corporation participaba activamente en los medios, tanto para opinar sobre una noticia como para deshacerse de los directores de ideas distintas a las suyas.

Cada semana, el magnate de origen australiano llamaba al director del Sunday Times -también de su propiedad- para interrogarle sobre las historias que preparaba el periódico, según informa un extrabajador de News International, la filial británica de News Corporation. Otra persona que asistió a una de estas conversaciones, explica que Murdoch repasaba la lista de reportajes que elaboraban los periodistas para criticarlos uno por uno. Cuando en alguna ocasión el dueño de la publicación se interesaba por una historia, se convertía automáticamente en candidata para la portada.

"La última vez que estuve en News Limited [la rama australiana de News Corporation], me sorprendió que algunos directores tenían en cuenta la opinión de Murdoch, aunque éste estuviera a más de 20.000 kilómetros. Casi podías verles pensar, ¿qué diría Rupert de esto?", explicó Bruce Guthrie, exdirector del Herald Sun de Melbourne, también parte del imperio de News Corporation. Para mantener su influencia sobre los medios, Murdoch organizaba conferencias en las que expresaba sus ideas sobre determinados temas, como por ejemplo la guerra de Irak. "Salías de la reunión con una doctrina inculcada", asegura el exdirector del Herald Sun y añade "Ocurre casi con sigilo, pero sales de las conferencia casi con una visión colectiva, con la seguridad de lo que quiere el jefe".

Anticiparse a las ideas del jefe

Otro experiodista de News Limited, que no quiso dar su nombre, cuenta que a Murdoch le gustaba contratar personas que sabían anticipar su siguiente paso: "Ellos saben cómo pensar. Los trabajadores entienden News Corporation y la manera de pensar de Rupert, por eso han sido empleados".

Coincide en ello Andrew Neil, director durante 11 años del británico Sunday Times. Ante una comisión de la Cámara de los Lores en 2008, explicó que nunca había dudas acerca de lo que quería Murdoch, aunque no recordaba ninguna instrucción directa para adoptar una posición concreta: "Como director sabías que no tenías la propiedad plena, sino un arrendamiento... y para mantenerlo había que adaptarse a su punto de vista".

La presión que ejerce el editor es menor en los periódicos de información que en los tabloides. El exdirector del Sunday Times aseguró ante la comisión parlamentaria que recibía recortes de editoriales del Wall Street Journal, para así saber la opinión de Murdoch sobre determinados temas. Sus ideas provenían del Wall Street Journal, periódico que le "encantaba" - en palabras de Andrew Neil - y compró en 2007.

No hay ningún indicio de que todos los medios de News Corporation realizaran prácticas ilegales para conseguir información, pero los críticos, e incluso algunos exdirectores de Murdoch, coinciden en que su personalidad y la presión que ejerce ayudó a crear una cultura en la que los reporteros asumían que pinchar un teléfono para conseguir una primicia era admisible.

"La cultura que existe en sus periódicos la ha desarrollado él [Murdoch] (...). Básicamente Rupert es un propietario que presiona a sus directores para aumentar las ventas, conseguir grandes historias (...). No es el tipo de persona que quiere discutir sobre la ética en el periodismo", sentencia el exdirector del Herald Sun.