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La OEA aprueba en El Salvador una estrategia integral contra el crimen organizado

En medio de un impresionante despliegue de seguridad, con tanquetas blindadas y soldados con camuflaje de campaña y armas largas, la 41ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha aprobado hoy la llamada Declaración de San Salvador, que, en síntesis, encomienda a los Estados miembros del organismo hemisférico la realización de un plan de acción para el combate de la violencia y del crimen organizado trasnacional, que afecta gravemente a esta parte del mundo.

No es para menos. Latinoamérica vive una ola de violencia sin precedentes. El presidente salvadoreño, Mauricio Funes, dijo al inaugurar esta asamblea que la violencia aumenta en la medida que crece la narcoactividad, que no respeta fronteras y que posee cuantiosos recursos -del orden de 100.000 millones de dólares, solo en el tráfico de cocaína-, frente a instituciones débiles y, en algunos casos como en Guatemala y en El Salvador, carcomidas por la corrupción.

En El Salvador los directores de la Policía Nacional Civil (PNC) de las Administraciones anteriores a 2009, cuando se produjo el cambio de Gobierno, están siendo investigados por sus posibles nexos con carteles de la droga locales, mexicanos y colombianos, así como con otras formas de delincuencia como el pandillerismo. Hace pocos días fue desmantelada una red delictiva en el Ejército salvadoreño que vendía granadas de fragmentación a bandas nacionales y extranjeras.

En Guatemala, la penetración del narco es más que evidente: a diario aparecen decenas de asesinados, consecuencia de la rivalidad entre las mafias, con especial protagonismo de la banda mexicana de sicarios conocida como Los Zetas, que recluta soldados y policías para hacer más eficientes sus acciones criminales.

La Declaración de San Salvador reconoce que la paz, la seguridad, la democracia, los derechos humanos, el desarrollo y la cooperación son pilares del sistema interamericano, pero que están siendo vulnerados por el narcotráfico y el crimen organizado trasnacional, especialmente, el tráfico de armas y el de personas. Por ello, el subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos, Arturo Valenzuela, afirmó que su país está dispuesto a colaborar en "lo más profundo" en la elaboración de una estrategia integral y multinacional para combatirlos en las Américas.

Valenzuela, que es parte de la delegación del Gobierno de Estados Unidos que está presente en la 41ª Asamblea General de la OEA, aseguró que su país considera que el combate del crimen organizado y del narcotráfico tiene que tener una respuesta basada en una estrategia que contemple dos medidas: cooperación multinacional y respuesta integral en toda la región.

"La cooperación multinacional es necesaria porque los flagelos y los desafíos de la inseguridad ciudadana, del crimen organizado y del narcotráfico necesitan de una respuesta de todos los países", apuntó el funcionario de Washington, quien añadió que "la respuesta debe ser integral porque el tema de la violencia es un tema de salud pública, de juventudes en riesgo, de desigualdad y pobreza", y no solo un tema policial y de justicia.

La mayoría de los ministros de Exteriores de la OEA hablan en los mismos términos de Valenzuela, con la diferencia de que reclaman a EE UU un aporte mayor para los planes contra el crimen organizado. En ese sentido, el ministro de Seguridad de Honduras, Óscar Álvarez, afirmó que Centroamérica necesita para el combate de la narcoactividad y todos sus delitos relacionados, al menos una cantidad anual adicional de 900 millones de dólares, en contraste con los 200 millones de dólares ofrecidos por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante su visita a El Salvador en abril pasado.

Valenzuela aclaró que el 22 de junio próximo habrá una cumbre centroamericana, a la que acudirá la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, así como representantes de la Unión Europea y de organismos unilaterales, y que de esta cita saldrá una estrategia integral para luchar contra el tráfico de drogas y el crimen organizado en la región. Las ayudas económicas de Estados Unidos "solo serán una parte" de la cooperación de otros donantes, enfatizó Valenzuela.

Por otra parte, la OEA en su Declaración de San Salvador enfatiza que los Gobiernos deben fomentar políticas públicas de seguridad tendentes al tratamiento de las causas que generan la violencia, la delincuencia y la inseguridad, entre ellas, la pobreza, la debilidad institucional, la impunidad judicial, la exclusión social y la corrupción, que son males endémicos en Latinoamérica.