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Las FARC entregan hoy al primero de los cinco rehenes que liberará esta semana

La guerrilla colombiana da signos de querer iniciar un proceso de paz, pero el Gobierno es escéptico y exige la libertad de todos los secuestrados

Hoy está prevista la llegada a Villavicencio, a 90 kilómetros de Bogotá, del primero de los cinco secuestrados -dos civiles y tres militares- que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dejarán libres esta semana. Las liberaciones son una decisión unilateral por parte de la guerrilla. Pero ¿se trata también de un paso más hacia el fin de un conflicto que dura ya 50 años?

La exsenadora Piedad Córdoba, que ha gestionado 14 liberaciones unilaterales de la guerrilla desde 2008, interpretó este acto como "el inicio de una gran campaña hacia la paz". El lunes, antes de salir hacia Brasil para abordar los helicópteros de la Cruz Roja de ese país que se tenía previsto utilizar para las liberaciones, afirmó que existe "un buen ambiente, no solo por parte por parte del Gobierno, sino también por las FARC y el ELN (Ejército de Liberación Nacional y la segunda guerrilla del país)". Córdoba, sin embargo, aclaró que actualmente "no existe ningún contacto entre el Gobierno y la guerrilla". No obstante, el analista León Valencia discrepa: "Se sabe que hay contactos a través de terceros". La exsenadora adelantó algo más: que antes de junio serán liberados otros 16 secuestrados -entre policías y militares- que aún permanecen en poder de las FARC. Córdoba añadió que no es "imposible" que la guerrilla los libere a todos.

El Gobierno de Juan Manuel Santos calcula que la guerrilla mantiene cautivas a cerca de 100 personas, entre ellas una veintena de policías y militares canjeables por los guerrilleros encarcelados por las autoridades. La libertad de todos los secuestrados es una de las exigencias primordiales del Gobierno para sentarse a la mesa de negociaciones. Pero además de los secuestrados por motivos políticos, también los hay por razones económicas. Según la Fundación País Libre, en 2010 ocurrieron en Colombia 282 secuestros -un 32% más que en 2009-, de los cuales solamente un 35% corresponde a las FARC y al ELN.

"No más palabras"

El vicepresidente colombiano, Angelino Garzón, respondió con firmeza al último comunicado de las FARC, difundido este fin de semana. "No más palabras; queremos hechos de paz". La guerrilla podría ceder ante las exigencias del Gobierno durante la reunión programada para finales de este mes en Buenos Aires de Colombianos y Colombianas por la Paz, la asociación que preside Córdoba.

Hay más razones para el optimismo. Las FARC anunciaron estas cinco liberaciones en diciembre pasado, y el Gobierno, de manera inmediata, facilitó que se realizaran en el menor tiempo posible. No ocurría así durante los Gobiernos del ex presidente Álvaro Uribe.

Valencia afirma que existe el ambiente propicio para un nuevo proceso de paz. El analista opina que al Gobierno colombiano le vendría bien un acuerdo con las FARC, ahora que su prioridad se centra en combatir las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico, como Bacrim (Bandas Criminales), calificadas como "la peor amenaza" del país por el comandante de la Policía General, Óscar Naranjo.

Si todo ocurre de acuerdo con lo previsto, después de que Marcos Baquero, concejal de una población asentada en la selva colombiana, sea puesto hoy en libertad, el viernes tocará el turno al policía Guillermo Solórzano y al también concejal Armando Acuña. Finalmente, el domingo serán liberados el cabo Salín Sanmiguel y el infante Henry López. Los cinco fueron secuestrados en acciones separadas entre 2007 y 2010.

Al hacer un balance de sus primeros seis meses en el Gobierno, el presidente Santos reiteró que "con estas liberaciones no basta". Santos se refirió al escepticismo que siente el pueblo colombiano al escuchar la palabra paz, debido a "los continuos engaños" de la guerrilla. Luchar contra ese escepticismo, coincide Valencia, es uno de los mayores escollos a los que se enfrenta Colombia para alcanzar, por fin, una salida negociada a tan largo y doloroso conflicto.