El huracán Alex complica las tareas de limpieza y contención del vertido del golfo de México

Obama declara el estado de emergencia en Texas ante la llegada del primer huracán de la temporada en el Atlántico

La proximidad de la tormenta tropical Alex, que se ha convertido la pasada madrugada en el primer huracán de la temporada de ciclones del Atlántico en 2010, ha obligado a suspender parte de las tareas de limpieza y contención del vertido de crudo del golfo de México. Se trata de la recogida de crudo en la costa y en el mar, la quema controlada del vertido en alta mar, los vuelos de aviones para lanzar dispersantes químicos y las operaciones de contención, que han tenido que paralizarse debido al fuerte olejae y a las intensas lluvias. No obstante, se mantienen las tareas submarinas de la petrolera británica BP para taponar la fuga y los trabajos para la perforación de un pozo de alivio, aunque la previsión de olas de hasta cuatro metros retrasarán varios días el plan de la empresa para instalar un nuevo sistema para recoger mucho más crudo de la tubería rota.

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La tormenta tropical llegó a la categoría de huracán al aumentar sus vientos máximos sostenidos a 120 kilómetros por hora. Es el primero de 2010 y también el primero que se forma en la cuenca atlántica en el mes de junio desde 1995. A lo largo del día fue tomando fuerza en las cálidas aguas del golfo de México y se convirtió en un ciclón de categoría uno, la mínima en la escala de intensidad Saffir-Simpson de un máximo de cinco, indica el Centro Nacional de Huracanes (CNH), con sede en Miami (Florida).

México, también en alerta

Alex se encuentra ahora en el suroeste del golfo y registra vientos de unos 120 kilómetros por hora. Ha aumentado su intensidad y se dirige a tierra. Se espera que se adentre en el interior del norte de México y del sur del estado estadounidense de Texas la noche del miércoles o la madrugada del jueves, explica el CNH. Su paso por tierra firme se producirá lejos de las principales instalaciones petroleras de la región.

Se pronostican fuertes lluvias en zonas del noreste de México y del sur de Texas en los próximos días. Ante esta situación, el presidente de EE UU, Barack Obama, ha declarado el estado de emergencia en Texas -está vigente un aviso de huracán para la costa del sur de Texas desde la bahía de Baffin hasta la desembocadura de Río Grande-. Obama ha ordenado el envío de ayuda federal para complementar la respuesta estatal y local ante las emergencia que se pueden dar. Se teme que afecte a varias poblaciones del sureste de Texas, entre ellas la de Brownsville, cuyo alcalde, Pat Ahumada, ha anunciado la distriución de 60.000 sacos de dormir y ha instalado varios centros de emergencia con capacidad para albergar a 2.000 familias, según CNN.

Además, el gobernador de Texas, Rick Perry, también ha declarado la emergencia en 19 condados del estado y ha anunciado el envío de 90 autobuses que serán utilizados en caso de que haya que proceder a la evacuación. Por su parte, el Gobierno de México mantiene un aviso de tormenta tropical (paso del sistema en 36 horas) para el sur de La Cruz hasta Cabo Rojo. También ha emitido un aviso de huracán desde la desembocadura de Río Grande hasta La Cruz.

Alex como tormenta tropical dejó al menos 12 muertos a su paso por Centroamérica: cinco en El Salvador, igual número en Nicaragua y dos en Guatemala. La Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de EE UU (NOAA) pronosticó para la temporada de huracanes en el Atlántico, que comenzó el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre, la formación de entre 14 y 23 tormentas y de entre ocho y 14 huracanes, que afectarán al Caribe, Centroamérica y el Golfo de México. Los meteorólogos han vaticinado una temporada "extremadamente activa" porque, de esos huracanes, entre tres y siete pueden ser de gran intensidad con vientos superiores a 177 kilómetros por hora.

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