Reportaje:

Argentina deporta a Chile al nazi Schaefer

El líder de Colonia Dignidad está acusado de abuso de menores y violación de los derechos humanos

Pocos hombres acumulan tantos y tan graves cargos. El alemán de 83 años Paul Schaefer, líder de Colonia Dignidad, reducto nazi en América del Sur, ha sido deportado hoy desde Argentina a Chile, donde al fin responderá ante los tribunales de los espeluznantes crímenes que se le imputan: abusos sexuales a 22 menores y violaciones de los derechos humanos que incluyen la desaparición de un opositor a la dictadura de Pinochet.

El hombre más buscado de Chile ha llegado a primera hora de la madrugada en un avión de la Fuerza Aérea en medio de grandes medidas de seguridad y ha sido conducido en ambulancia hacia la zona sureste de la capital. Después ha sido internado en la clínica de la policía de Investigaciones, donde se encuentra aislado, consciente y estable, según fuentes oficiales.

Allí permanecerá hasta que comparezca ante el juez Hernán González, de la Corte de Apelaciones de Talca, a 260 kilómetros de Santiago, encargado de las acusaciones por abusos sexuales. Horas antes de su expulsión de Argentina González había dictado un auto de procesamiento y una orden de captura en su contra.

Expulsión administrativa

Además deberá responder de la desaparición de Álvaro Vallejos Villagrán, dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) en 1974, según la orden emitida en su día por el juez chileno Joaquín Billard. Vallejos Villagrán fue detenido el 20 de mayo de aquel año y fue visto por última vez en la Colonia Dignidad, el misterioso enclave que Schaefer fundó en 1961 junto a otros tres alemanes para mantener un bastión de nazismo en el continente suramericano.

Aunque se preveía un largo y complicado proceso de extradición, la intervención del presidente chileno Ricardo Lagos, quien planteó la cuestión directamente al Gobierno de Buenos Aires, aceleró la deportación del presunto criminal. Desde Santiago, el ministro del Interior, José Miguel Insulza agradeció al Ejecutivo argentino el procedimiento de expulsión administrativa.

Pese a la gravedad de los crímenes que se le imputan las cuentas pendientes de Schaefer con la justicia no se agotan en Chile. La justicia alemana también dictó en su día una orden de detención por cargos de pederastia desde los años 60.

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