LOS MIL AÑOS DE OSLO
Limpieza, silencio, conductores cívicos, perros educados, y el encanto decadente de los tranvías son algunas de las señas de identidad de una ciudad milenaria, que cuida con empeño sus propios tópicos.
Limpieza, silencio, conductores cívicos, perros educados, y el encanto decadente de los tranvías son algunas de las señas de identidad de una ciudad milenaria, que cuida con empeño sus propios tópicos.
Los voluntarios alquilan los terrenos para anegarlos y dar cobijo a las aves migratorias