_
_
_
_

Coles de Bruselas salteadas con ajo y cuscús

Si tienes pesadillas con las coles de Bruselas desde tu más tierna infancia, es posible que hagas las paces con ellas gracias a esta receta en la que no tocan el agua. Si ya te gustan, directamente te chiflará.

Fuera los traumas
Fuera los traumasMÒNICA ESCUDERO

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

El día que las preparaban en el comedor del colegio, las olías desde la hora del patio. El rumor -y el olor- se extendían como una nube tóxica, y los niños comentaban “hoy hay coles de Bruselas” con cara de resignación y pena. Cuando las preparaban en casa -al revés que casi todas las demás comidas-, las cosas no pintaban mucho mejor. Las colecitas salían de la olla -a veces de la olla exprés, ese mataverduras tan usado en los ochenta para recocer a estos pobres vegetales- de color verde militar grisáceo, con la textura de una papilla y un olor gaseoso capaz de quitarle la ilusión a Carpanta.

Si tú también fuiste -como yo, y tantos niños de esas décadas en las que la verdura no se cocinaba, sino que se asesinaba- una de las víctimas de las coles de Bruselas recocidas, y quieres superarlo sin tener que dejarte una pasta en terapia, esta receta puede ayudarte. Se hace en un plis, las coles no tocan el agua y conservan una textura crujiente e incluso un olor de lo más apetecible (gracias, en parte al chorro final de vinagre).

Si no estáis preparados para acercar esta Brassica al fuego, puedes empezar por prepararla en ensalada: córtala en juliana junto a un poco de cebolla y alíñala con tu vinagreta favorita. Deja reposar media hora para que la col quede menos agreste y la cebolla pierda fuerza, añade manzana verde en dados, unas nueces y, si quieres, un poco de cilantro: verás como el maleficio va desapareciendo.

El cuscús que he usado es de tipo israelí, también conocido en Italia como fregola. Puedes usar un cuscús normal, bulgur, quinoa, patata o boniato cocidos o el cereal integral o blanco que tengas más a mano. También puedes comértelas solas, claro.

Dificultad: La de que se te pase el trauma infantil (si lo tienes).

Ingredientes

Para 4 personas

  • 150 g de cuscús (sémola de trigo)
  • 600 g de coles de Bruselas frescas
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo (o al gusto)
  • 2 cayenas (o al gusto)
  • Vinagre de manzana o vino blanco al gusto (yo usé 4 cucharadas)
  • Perejil
  • Sal
  • Pimienta (si no usamos cayena)

Instrucciones

1.
Hidratar o cocinar el cuscús según las instrucciones del fabricante.
2.
Quitar las hojas externas de las coles que estén más duras, oscuras o dañadas. Lavarlas y cortarlas en cuartos, a lo largo.
3.
En una sartén que no se pegue, poner las coles a fuego vivo y darles vueltas durante dos o tres minutos hasta que se doren un poco por fuera.
4.
Bajar el fuego a medio, apartar la sartén del fogón unos 30 segundos para que se temple y añadir el aceite, la cayena -si se quiere-, un poco de sal y el ajo laminado. Dorarlo todo unos 3 minutos más, hasta que el ajo huela bien (cuidado, si se quema amargará). Ponerle -con cuidado- un chorro de vinagre y, un minuto después, sacarlo del fuego.
5.
Retirar las cayenas y servir sobre el cuscús -la salsita que queda en la sartén servirá de aliño-, rectificando de sal y pimienta y aderezando con perejil picado al gusto.

Si haces esta receta, comparte el resultado en tus redes sociales con la etiqueta #RecetasComidista. Y si te sale mal, quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com.

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_