Algunos días el cliente tiene razón

Enrique Olvera planteó un tema importante: ¿quién tiene la razón, el cliente o el cocinero? No hay forma de reglamentar la forma de comer ni los gustos de cada quien

Dos cocineros trabajan en un restaurante en Ciudad de México, el 2 de julio.
Dos cocineros trabajan en un restaurante en Ciudad de México, el 2 de julio.EDGARD GARRIDO / Reuters

La alta cocina clásica ajustaba la relación con el comensal a un principio básico: el cliente siempre tiene razón. Era el tiempo del comedor severo, el feligrés vestido para el acto -prohibido el acceso sin saco y sin corbata-, el camarero disfrazado de severidad y el maitre inclinándose serio y obsequioso, tirando a servil, cuando le dirigían la palabra. Algunos se desquitaban con los intrusos, dejándoles claro que equivocaron el terreno de juego. El cliente siempre tiene la razón, se decía, y en caso contrario, también la tiene. Sobre ese principio se perpetraron demostraciones de pre...

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