De alerta en alerta por la falta de sangre: las olas de calor agravaron las reservas de Madrid, que siguen sin recuperarse

El Centro de Transfusión de la Comunidad llama a los donantes tras un verano especialmente duro: “Si no hay, se cierran los hospitales”

Varias personas donan sangre en el centro de transfusión de Valdebernardo, el pasado enero.
Varias personas donan sangre en el centro de transfusión de Valdebernardo, el pasado enero.Ricardo Rubio (Europa Press)

7 de enero de 2022. Apenas ha comenzado el año cuando llega la primera alerta roja por falta de reservas de sangre en Madrid. No hay suficientes fondos de la mitad de los grupos en el Centro de Transfusión del Gobierno regional, que llama a los madrileños a donar a través de las redes sociales. Una alerta que se irá repitiendo durante los meses siguientes de manera constante y que sube de frecuencia al aproximarse el verano. La última, el pasado 21 de septiembre. “Acude a donar ya” es el mensaje que se repite en todos los avisos.

Nunca hay suficiente sangre de todos los tipos a la vez, pero este otoño la situación es peor que otros años, tras un verano especialmente duro. Las reservas deberían sumar 5.000 bolsas, pero están en 3.600, según cuenta Pilar de la Peña, responsable de promoción del centro. “Necesitamos 900 donaciones diarias y ahora estamos en torno a las 800″, advierte. Julio ha sido un mes especialmente duro para el banco de sangre madrileño, explica. Si el calor siempre retrae a los donantes, continúa De la Peña, el insólito calor que ha hecho este verano, con temperaturas récord por encima de los 40 grados y que duró casi todo el mes, del 9 al 26 de julio, ha agravado aún más la situación y por eso el Centro de Transfusión debe recuperar las reservas desde una situación peor que otros años. En verano, el número de donaciones se redujo en más de un 33%, detalla esta responsable del centro.

La sala de donación del Centro de Transfusión acoge apenas cuatro donantes de sangre antes de las diez de la mañana de un viernes. Este organismo es el corazón de las donaciones: allí se almacena y se procesa toda la sangre donada y luego se distribuye a los hospitales de Madrid. Angelines de la Plaza, una enfermera de 55 años que trabaja allí desde que tenía 25, atiende a los dos últimos que han llegado. “Lo habitual por estas fechas es que pasen por la sala 40 personas al día, aunque lo ideal es que acudiesen 75″, explica. Septiembre sirve siempre para empezar a recuperar el ritmo, pero el verano ha mermado gravemente las reservas de sangre.

Cada grupo sanguíneo tiene un límite que es peligroso rebasar en función del número de personas que lo comparten. Esta semana están en alerta roja el grupo 0 positivo y el B negativo. Del primero apenas hay 700 bolsas, cuando tendría que estar en 1.200. El grupo B negativo, que solo lo tiene un 2% de la población, se gasta poco, pero apenas tiene donantes. Lleva en alerta roja más de un mes y ahora mismo las reservas están por debajo de 40 unidades.

Tener la nevera llena es necesario no solo para el día a día, sino para los imprevistos: accidentes de trenes, atentados o temporales son algunas de las causas por las que se demanda más sangre. A principios de septiembre, el Centro de Transfusión llegó a estar con las reservas a menos de la mitad. De la Peña afirma que han podido sobrellevar el verano mandando convocatorias a los donantes. “Que aquí lo hayamos pasado mal porque no ha habido donaciones suficientes no significa que los enfermos lo hayan sufrido. Todos los que lo han necesitado han tenido su transfusión”, destaca. El Centro de Transfusión estimaba que 12.000 pacientes iban a necesitar una transfusión en los meses estivales. Para ello, han necesitado 43.994 bolsas desde el 1 de julio hasta el 15 de septiembre. De esas bolsas 726 procedían de la reserva, que partía de 4.500 unidades.

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Lucas Muñoz es donante habitual. Acudió al centro el pasado viernes, en una cita ya programada la última vez que fue a donar. Suele acudir dos veces al año al Centro de Transfusión. Aunque el número máximo que puede donar un varón es cuatro veces al año, tres en el caso de las mujeres, De la Peña afirma que solo con que los que ya son donantes acudiesen dos veces al año tendrían reservas “más que suficientes”. Sin embargo, un 68% de los donantes dona solo una vez al año.

18 puntos móviles y 30 en hospitales

“En Madrid es fácil donar”, añade la responsable del centro. Hay 18 puntos móviles de lunes a viernes y ocho durante fin de semana. En septiembre las unidades móviles empiezan a acudir a empresas y, a partir de octubre, empezarán a ir a las universidades. Además, hay otros 30 puntos en hospitales. A esto se añade que en octubre comienzan los maratones de donación de sangre en el Hospital del Henares, Niño Jesús e Infanta Elena.

Para ser donante es necesario tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilos y estar bien de salud. “Tener fiebre es síntoma de infección y con una infección no se puede venir a donar”, puntualiza De la Peña. Sin embargo, aparte del tradicional miedo a la aguja o a la sangre, algunas personas no pueden a donar por distintas razones. “No se puede donar si se ha tenido hepatitis B o hepatitis C”, precisa De la Peña, pero la hepatitis del tipo A se transmite habitualmente por vía digestiva, por lo que no afecta a la donación. Tampoco es un impedimento tener un tatuaje, pasados cuatro meses de su realización. Otro de los mitos más comunes, agrega, es que no se puede donar si se toma algún tipo de medicación: “No hay problema con las pastillas para el colesterol, ni por la píldora anticonceptiva, ni si te has tomado un paracetamol para el dolor de cabeza y te encuentras bien”.

La sangre que llega al Centro de Transfusión se centrifuga y sus componentes se separan: las plaquetas suelen destinarse a pacientes oncohematológicos, que tienen dificultad para espesar la sangre. A ellos se destina un 30% de las donaciones. Los glóbulos rojos se usan, principalmente, en partos y en cirugías. Para un trasplante de hígado hacen falta 50 bolsas de sangre. De la Peña destaca la importancia de que la gente done: “Si no hay sangre, se cierran los hospitales”.

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