LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

La velocidad de transmisión del virus se dispara de nuevo en Cataluña

La mala evolución de la curva epidémica pone en jaque los planes del Govern de flexibilizar las restricciones sociales durante la Navidad

El Centro Comercial Illa Diagonal volvió a abrir este lunes.
El Centro Comercial Illa Diagonal volvió a abrir este lunes.MASSIMILIANO MINOCRI / EL PAÍS

La curva epidémica vuelve a subir en Cataluña. En apenas un par de días, la velocidad de transmisión del virus (la Rt, que mide a cuántas personas contagia, de media, un positivo) se ha disparado: de 0,91 a 1,11. Esto es, que de cada 100 positivos se infectan otras 111 personas. El ritmo de expansión del virus ya está por encima del umbral (más de 1) que recomiendan las autoridades sanitarias para mantener a raya la pandemia y la incidencia de contagios sigue al alza: 211 casos por 100.000 habitantes en 14 días. El cambio de tendencia se produce a una semana de la Navidad, cuando se prevén más desplazamientos e interacciones sociales, y pone en riesgo el plan de flexibilización de las restricciones diseñado por la Generalitat para estas fechas.

“Los datos se están complicando. Nos están diciendo que puede haber un cambio de tendencia. Lo estamos evaluando. Vemos un incremento de positividad y nos hace ponernos en alerta”, ha admitido la portavoz del Govern, Meritxell Budó, tras el Consell Executiu de este martes. Budó ha deslizado que necesitarán dos o tres días para analizar si la tendencia se confirma o no y, en principio, si se ratifica se mantendrán las limitaciones actuales -30% en restaurantes; aumento del aforo a mil personas en centros culturales- pero no se podrá avanzar de fase de reapertura. “A partir de ahí veremos si hay que hacer ajustes en el plan de Navidad una vez analicemos los datos. Lo comunicaríamos con la máxima antelación posible”, ha subrayado.

Budó ha sugerido que el auge de contagios puede estar vinculado con el aumento de las relaciones sociales durante el Puente de la Constitución. “Es importante para concienciarnos de que un aumento de movilidad y la interacción social derivan en un aumento de casos. Estos datos podrían ser consecuencia del incremento de movilidad y la interacción social que se vio durante el puente”, ha apuntado Budó.

Tras el pico de la segunda ola a finales de octubre, Cataluña inició un descenso vertical de la transmisión en noviembre auspiciado por las duras restricciones sociales aplicadas para frenar la pandemia. La comunidad inició la desescalada el 23 de noviembre con la reapertura de bares y restaurantes, aunque tuvo que ralentizar el ritmo de reapertura cuando los indicadores dejaron de bajar. En medio de la presión de los sectores económicos y el temor a un repunte de los contagios en los próximos días, el Govern optó por reabrir, desde este lunes, los centros comerciales, ampliar el aforo de grandes espacios culturales (como el Liceu de Barcelona) y pasar de un confinamiento municipal de fin de semana a uno comarcal. De cara a la Navidad, la Generalitat planteaba ampliar los encuentros sociales de seis a 10 personas y flexibilizar el toque de queda (ahora a las 22.00) hasta la 1.30. Con los datos sobre la mesa, sin embargo, todos los planes de reapertura penden de un hilo. “Habrá Navidad, seguro, pero en función de cómo sean los datos, tendremos que ajustar unas medidas u otras. Tendremos que ver si la tendencia se confirma o no”, ha insistido Budó. El Procicat, el órgano del Govern que coordina la respuesta a la pandemia, se reunirá este martes.

La cúpula del Departamento de Salud ha repetido varias veces que, con la presión hospitalaria actual, no se pueden permitir ni un repunte de casos ni entrar, de facto, en una tercera ola. Hay 1.511 personas hospitalizadas, 351 de ellas en cuidados intensivos. Cifras de ocupación demasiado altas para afrontar otro acelerón de los contagios. Máxime, teniendo en cuenta los antecedentes en el comportamiento del virus: los ingresos en UCI pasaron de 179 el 10 de octubre a 594 el 10 de noviembre. Asumir un crecimiento de la ocupación de cuidados intensivos cuando el nivel basal supera los 350, el doble que en octubre, pondría en jaque al sistema sanitario.

La consejera de Salud, Alba Vergés, evitó pronunciarse este lunes, cuando ya empezaba a ascender la curva epidémica, sobre cómo quedaban sus planes de desescalada y si peligraba, en concreto, su proyecto para las fiestas navideñas. La titular de Salud se limitó a decir que irán “analizando los datos” y recordó que “hay que ser muy estrictos en el cumplimiento de las medidas” de protección y las restricciones aplicadas. Sí recalcó, no obstante, que no descartan ningún escenario, incluido el de frenar los planes si la curva epidémica empeora.

Por su parte, el consejero de Interior, Miquel Sàmper, fue más allá y admitió que los Mossos d’Esquadra y las policías locales no podrán controlar que durante las fiestas se cumpla la prohibición de no reunirse más de diez personas de dos burbujas. “Es muy difícil, si ya tenemos dificultades para controlar el confinamiento de fin de semana porque tenemos los efectivos que tenemos, sería faltar a la verdad decir que podremos controlar a las familias, es imposible que podamos controlar si se cumple”. Por ello, ha llamado a la corresponsabilidad de las familias: “Hacemos un llamamiento a la corresponsabilidad. Nosotros tenemos la responsabilidad de fijar las medidas, pero la de su ejercicio es de todos. No olvidemos que a nosotros, los políticos y a la policía se nos puede engañar, pero al virus no”.

Las voces sanitarias dentro y fuera del Govern muestran su preocupación. “Pinta mal. Aún con las oscilaciones de fin de semana, la subida de la velocidad de transmisión es brusca. El número de casos también se ha disparado y en la UCI hay algunos ingresos más. Si, como es posible, se estabilizan o van al alza, mal plan para Navidad. No vamos bien”, lamenta Toni Trilla, jefe de Medicina Preventiva y Epidemiología del hospital Clínic de Barcelona.

Restauración blindada

Y mientras el ala sanitaria del Govern contiene la respiración ante el repunte de la curva epidémica, el consejero de Empresa, Ramon Tremosa, se apunta a la campaña del gremio de restauración para promover el consumo en los bares y restaurantes esta Navidad. El titular de Empresa participará en un acto, mañana miércoles, que cuenta con el apoyo de reconocidas figuras de la radio y la televisión. “Dentro de la restauración hay unas medidas determinadas: aforo reducido en interior y distancia entre mesas en el exterior. La restauración es segura y se ha de fomentar que la gente vaya. Ahora bien, hagámoslo de forma responsable”, ha defendido Budó.

Pese a la mala evolución de la curva epidémica, la portavoz del Govern ha asegurado que, por el momento, los bares permanecerán abiertos. “Mientras tengamos los datos que tenemos, no hay nada que nos haga pensar que no vayamos a los bares a hacer dinamización de la economía. No nos estamos planteando ninguna medida contraria”, ha dicho.

Información sobre el coronavirus

- Aquí puede seguir la última hora sobre la evolución de la pandemia

- Buscador de restricciones: ¿Qué puedo hacer en mi municipio?

- Así evoluciona la curva del coronavirus en el mundo

- Descárguese la aplicación de rastreo para España

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