la crisis del coronavirus

Cataluña mantiene el cierre de la restauración pese al creciente malestar

La desescalada empezará el 23 de noviembre con las actividades y espacios al aire libre

La consejera de Salud de la Generalitat, Alba Vergés.
La consejera de Salud de la Generalitat, Alba Vergés.MASSIMILIANO MINOCRI / EL PAÍS

Contra la presión de todos los sectores afectados, y contra una parte del propio Govern, este jueves el departamento de Salud ha conseguido sacar adelante una prórroga de 10 días para las medidas restrictivas con las que desde hace un mes se intenta frenar el avance de la segunda ola de la pandemia de covid-19 en Cataluña. A propuesta de Salud, el Govern ha resuelto que bares y restaurantes, ocio nocturno, actividades culturales y gimnasios permanezcan cerrados hasta el 23 de noviembre. También seguirá vigente el toque de queda y los confinamientos perimetrales de fin de semana. Solo los centros de estética y masajes podrán reabrir.

La prórroga en el cierre de estas actividades ha caído como un jarro de agua fría para los sectores afectados, especialmente el de la restauración, que con esta nueva resolución llevarán 40 días con la persiana bajada. “Las medidas son fruto de la improvisación”, ha avisado el Gremio de Restauración de Barcelona, que ha asegurado que los profesionales y empresarios del sector se sienten “abandonados”. “Estamos decepcionados. Está en juego no solo la supervivencia económica del deporte, sino también la salud de todos”, ha lamentado también la Unión de Federaciones Deportivas de Cataluña, que considera “desproporcionada” la prórroga en el cierre de gimnasios y actividades desportivas no profesionales. Los ámbitos de la cultura y el ocio nocturno se han sumado a las críticas. Todos los sectores coinciden en considerar insuficientes las ayudas para paliar el impacto de estas restricciones. El Procicat también ha aprobado la limitación a 100 personas como máximo para el aforo de los centros de culto, después de la polémica misa de la Sagrada Familia el fin de semana pasado.

La presión y el malestar de los damnificados había llegado a tal punto que en el seno del Govern se abrió una brecha sobre qué hacer con estas medidas. Las discrepancias se hicieron públicas a lo largo de esta semana: Junts, con el consejero de Empresa, Ramon Tremosa, a la cabeza y desacreditando a sus socios, defiende una relajación en las medidas y más apoyo a los empresarios; y Esquerra Republicana, de la que depende Salud, argumenta que estas restricciones se han demostrado efectivas y tienen que seguir aplicándose.

Finalmente el criterio médico, compartido por Esquerra, ha ganado la partida. Tras la reunión de Interior y Salud en el marco del Plan Territorial de Protección Civil de Cataluña (Procicat), la decisión ha sido alargar diez días las restricciones, y el Govern ha mostrado un aparente frente común en esta resolución. No obstante, la presión es acuciante, y ya el secretario de Salud Pública, Josep Maria Argimon, se ha apresurado a dejar claro que “de aquí a diez días, estén como estén los indicadores, se abrirá todo lo que es la actividad al aire libre”.

Los indicadores confirman el descenso de la ola epidémica pero muestran una vez más unas cifras de presión asistencial demasiado elevadas. Cataluña ha notificado 3.775 nuevos contagios y 141 fallecidos, cifras menores a las que se registraron diariamente la semana pasada. Continúa cayendo muy lentamente la velocidad de transmisión del virus (Rt), que se ha situado en 0,87, y el riesgo de rebrote, que baja a 595 puntos, aunque se trata de un riesgo extremo, ya que a partir de 100 puntos se considera alto. La incidencia acumulada en los últimos 14 días sigue bajando y se sitúa en 719,20 positivos por cada 100.000 habitantes. No obstante, el número de personas enfermas de covid-19 hospitalizadas es de 2.687, 52 más que ayer, aunque disminuyen ligeramente los pacientes graves que están en la UCI, 583, 14 menos que la víspera.

“Estamos en el camino correcto, la tendencia es buena, pero no es suficiente, ya que estamos en el pico de la presión asistencial y tenemos que doblar también esta curva”, ha afirmado la consejera de Salud, Alba Vergés, en la rueda de prensa posterior a la reunión. “Todo se está estabilizando, pero necesitamos más tiempo. Ahora, un 40% de la actividad de la atención primaria es solo de covid-19. Y tenemos casi 600 camas de UCI solo para enfermos de coronavirus, el mismo número de camas que teníamos en total antes de la pandemia”, ha recordado Argimon.

En paralelo a la resolución del Procicat, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha rechazado suspender cautelarmente las restricciones del Govern, una medida solicitada por la patronal del ocio nocturno, pero ha dado dos días de plazo a la Generalitat para que justifique el cierre de la hostelería y la restauración. “Las medidas están muy preparadas, no entenderíamos que desde la Justicia se pudiesen tumbar. Son imprescindibles para poder controlar esta epidemia”, ha dicho Vergés.

Ferrovial seguirá prestando los servicios del 061 y del rastreo

La consejera de Salud, Alba Vergés, ha confirmado que la empresa Ferrovial continuará prestando el servicio de atención telefónica de la sanidad catalana a través del 061, y también el servicio de rastreo de contactos de personas contagiadas por coronavirus. “Hasta el momento no ha sido posible revertir estos contratos, y no podemos deshacer un trabajo que se está haciendo”, ha reconocido Vergés.

Antes del verano, la Generalitat anunció que rescindiría el contrato tras las críticas de la comunidad médica, que pedía una gestión pública de estos servicios, y tras conocerse las implicaciones de la empresa en la financiación ilegal de Convergència, de la que la empresa fue finalmente absuelta al haber prescrito el delito.

La Generalitat tiene dos contratos con Ferrovial. El primero es en relación al servicio de call center relativo a la sanidad en el número de teléfono 061 (el número al que se llama cuando uno tiene síntomas de covid-19). Por este servicio, Ferrovial ha cobrado más de 20 millones en los últimos dos años, y, aunque expiraba en seotiembre, el departamento de Salud lo ha prorrogado un año más por 10,5 millones. Vergés ha explicado que la prórroga estaba prevista en el contrato. Por otra parte, Ferrovial, mediante su filial Ferroser, se adjudicó también el contrato de los rastreadores de contactos de positivos por covid-19, un servicio por el que la empresa se lleva 17,6 millones. La consejera Vergés ha destacado que el Govern lleva “semanas de revisión de los circuitos de rastreo” para buscar alternativas, pero ha recordado que el servicio es necesario y “fue una contratación de emergencia”. Esta emergencia justificó una adjudicación sin concurso que soliviantó a la comunidad médica en junio.

“No sabemos cómo lo hace Madrid”

¿Por qué en la Comunidad de Madrid, donde no se ha cerrado casi nada, la situación mejora, y en Cataluña, con todo cerrado, la mejora es tan lenta y no es suficiente para volver a abrir? El secretario de Salud Pública, Josep Maria Argimon, ha reconocido que no tiene una explicación: “La mayoría de países europeos y de comunidades autónomas tienen la restauración cerrada. La verdad es que no sabemos cómo lo hace Madrid”. La Generalitat ya ha insinuado en más de una ocasión que no se fía de los datos. “Tenemos elementos que pueden explicar algo: la segunda ola empezó antes y está bajando antes, aunque las cifras de las UCI son muy similares a las nuestras. Otro es que han hecho muchos test de antígenos, pero, contando las PCR, a la semana se hacen más en Cataluña”. “Madrid es un caso para estudiar, pero no es la norma, es la excepción”, concluyó.


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