Junts evita con PP y Vox que la Generalitat y el Estado creen un consorcio catalán de infraestructuras
Nogueras reprocha a la propuesta de ERC que pretenda crear otro “chiringuito” colaboracionista con España


En el 30 aniversario de la firma de los pactos del hotel Majestic, entre el PP de José María Aznar y la CiU de Jordi Pujol que permitió la investidura del presidente popular, Junts se volvió a alinear este martes en el Congreso con el PP de Alberto Núñez Feijóo y con Vox en contra de crear un consorcio público bilateral formado por la Generalitat y el Estado para decidir sobre la implantación de las futuras infraestructuras catalanas. La proposición de ley la firmó y defendió ERC, que la justificó en la oportunidad de decidir mejor y desde el territorio sobre dónde y cómo ejecutar esas obras tan demandadas. Junts coincidió en el diagnóstico sobre el caos y las carencias de las infraestructuras actuales en Cataluña pero lo del consorcio le pareció “otro chiringuito”. ERC y Junts aprovecharon de nuevo sus diferencias para cruzarse pullas e invectivas.
La práctica totalidad de los partidos que participaron este martes en el debate de la proposición de ley de ERC retrataron el mismo panorama de deficiencias y falta de infraestructuras básicas en ese territorio durante décadas. Inés Cunillera, la diputada de ERC que defendió su iniciativa, no tardó en enumerar los problemas de caos y desatención de todo tipo que han llevado a esa comunidad a denunciar una carencia estructural en Rodalies, puertos, aeropuertos, carreteras, autopistas, desaladoras y hospitales.
ERC sigue proclamándose independentista y a favor de la soberanía total de Cataluña, pero argumenta que mientras tanto constituir un consorcio en el que la Generalitat y el Estado colaboren juntos en planificar, definir y ejecutar desde el terreno las nuevas obras puede ser una buena herramienta para corregir los desequilibrios actuales. Cunillera en previsión del comportamiento posterior de Junts le lanzó desde la tribuna varios mensajes a modo de aviso. La diputada de ERC constató que por ahora Cataluña sigue formando parte del Estado español que es el que mantiene la competencia de determinar dónde y cómo se hacen la mayoría de las grandes obras y concluyó que el nuevo ente público bilateral podría ser un buen “paso adelante, no definitivo, pero sí necesario”. Y espetó a Junts, directamente, que sería una “irresponsabilidad” renunciar a esa potestad de decidir conjuntamente “a corto plazo sobre cómo llegan las inversiones dependientes del Estado”.
Míriam Nogueras, la portavoz de Junts en el Congreso, subió al atril para intentar desmontar todas las tesis pragmáticas y posibilistas de ERC. La representante del partido de Carles Puigdemont en el Parlamento español defendió que no se votaba solo la creación de ese consorcio bilateral sino “que las infraestructuras estratégicas sigan controladas desde Madrid y consolidar así una forma de hacer política”. Nogueras le reconoció a Cunillera que era “cierto” su “diagnóstico” sobre las penurias de las infraestructuras catalanas que acepta que han llegado al límite, pero para reprocharle que llegara a una respuesta equivocada: “Madrid no paga y con quien te debe dinero no creas una empresa, le exiges que te pague lo que te debe”.
“O pagan o pagan”, proclamó Nogueras y recuperó todo su argumentario sobre que mientras a Cataluña no vuelve en dotaciones o recursos ni la mitad de lo que sus ciudadanos aportan a la caja común a Madrid llega todo y más. Fue así cómo Nogueras descalificó el nuevo consorcio: “Catalunya no necesita más chiringuitos pagados con el dinero de la gente, necesita cobrar el dinero que el Estado le debe”. En esas embestidas Nogueras no distingue entre las políticas de los partidos o gobiernos españoles, que le parecen las mismas: “Que hagan las transferencias que deben, el poder que lo tenga Cataluña y no Madrid, porque ningún gobierno español lo ha hecho”.
La dirigente de Junts replicó las pullas que le había marcado antes la diputada republicana: “ERC tiene experiencia suficiente para saber que esta gente no cumple nada de lo que han anunciado”. Y ahí remachó que por esa razón su partido rompió en otoño con el Gobierno central y con sus socios del bloque progresista en el Congreso. No solo despreció el consorcio propuesto por ERC, que piensa que debería sonrojarles, sino que entiende que es otro montaje “para pagar la fiesta de esta gente”, en alusión a los políticos de los demás partidos nacionales.
En ese contexto, Nogueras cuestionó la política de “sobredosis de titulares vacíos” de los partidos y medios de comunicación españoles, el papel irrelevante y vacuo del PSC y el actual presidente catalán, Salvador Illa, y se apuntó para Junts y su estrategia actual de rechazo a todo lo que provenga del Ejecutivo de Pedro Sánchez, desde la concesión de que se hable catalán en el Congreso, que se montara la comisión de investigación de los atentados en Cataluña de agosto de 2017 o hasta la ley ELA.
Nogueras acabó: “Somos siete (en referencia a los diputados de Junts en el Congreso) y hemos forzado como nunca. Podríamos ser 14 (en alusión a los siete parlamenarios de ERC con los que está enfrentada) podríamos cambiarlo todo”.
El debate podría haber acabado ya ahí, pero otros partidos, como Sumar, el BNG o Podemos, sí quisieron subrayar con su apoyo que ese tipo de instrumentos bilaterales podrían ser beneficiosos en el futuro para facilitar la participación en el diseño de esas grandes obras en otras autonomías y comunidades. El asunto, para ese instante, ya iba por otros derroteros y el diputado de Vox, Juan José Aizcorbe, intentó construir una metáfora alusiva sobre la figura histórica o literaria de “La Querida, a la que ni se presentaba ni se negaba”.
José Zaragoza, del PSC, de perdidos al río, no desperdició la tribuna para recordarle a Nogueras que los catalanes en la última cita con las urnas optaron por aumentar la representación en diputados de su partido y disminuyó la de Junts y agudizó su sarcasmo al señalarle que ni su formación ni ERC se han visto obligados a cambiar su denominación como hizo CiU por diversos escándalos y casos de corrupción. Zaragoza citó el Pacto del Majestic, firmado en marzo de 1996 por Pujol y Aznar en ese hotel, para constatar que en su punto relativo a la Agencia Tributaria ya contemplaba la oportunidad de la participación en la gestión de las autonomías. La portavoz del PP, Cristina Aguera, prefirió echarle en cara a Zaragoza el primer aniversario del apagón que llevó a negro a España y parte de Portugal hace justo un año, la mala ejecución en los últimos ejercicios de las inversiones anunciadas y para aventurar que ese tipo de nuevos consorcios propugnados podría servir “para colocar sobrinas”.
Archivado En
- España
- Congreso Diputados
- Mesa Congreso
- Debates parlamentarios
- Plenos parlamentarios
- Leyes autonómicas
- Leyes Ordinarias
- Leyes Orgánicas
- Cataluña
- Generalitat Cataluña
- Vox
- ERC
- JuntsxCat
- Míriam Nogueras
- Gabriel Rufián
- PP
- PSOE
- Gobierno
- Oposición política
- Investidura parlamentaria
- Investidura parlamentaria Pedro Sánchez 2023
- Pactos políticos


























































