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La UE acuerda normas comunes para proteger a perros y gatos de abusos y prácticas comerciales crueles

La Eurocámara aprueba el microchip obligatorio, así como la prohibición de la cría de estos animales con “rasgos físicos excesivos”

Una mujer con un perro en el parque de El Retiro (Madrid), en marzo de 2023.Jesus Hellin (Europa Press/Getty Images)

El Parlamento Europeo ha dado luz verde a las primeras normas comunes de la UE que buscan proteger mejor a quienes más compañía proporcionan a cada vez más europeos: los perros y gatos. En una votación contundente que refleja un amplio consenso en la materia en una Eurocámara tan polarizada en casi todos los demás asuntos, los eurodiputados han aprobado una batería de medidas que buscan acabar con los abusos y frenar las prácticas comerciales crueles, además de velar por la salud de las mascotas favoritas de los hogares europeos (el 44% de los ciudadanos de la UE tienen una mascota).

“Nuestro mensaje es claro: una mascota es un miembro de la familia, no un objeto o un juguete”, ha declarado tras la masiva votación —558 votos a favor, frente a solo 35 en contra y 52 abstenciones— la eurodiputada checa Veronika Vrecionová, ponente del expediente. Este solo necesita ahora el visto bueno formal también del Consejo (los Estados) para entrar en vigor, algo que fuentes diplomáticas consideran que no debería ser tampoco un problema.

El paquete de medidas afecta sobre todo a criadores y comerciantes, pero también obliga a los dueños privados de las mascotas, si bien estos últimos tendrán más margen para adaptarse.

En materia de trazabilidad, el nuevo reglamento obliga a identificar a todos los perros y gatos de la UE con microchips y a registrarlos en bases de datos nacionales interoperables. Una obligación ya existente en España con la ley de bienestar animal de 2023.

Las nuevas normas también buscan limitar o directamente prohibir prácticas que impliquen abusos y riesgos para la salud de los animales, algo especialmente importante con las modas pasajeras de mascotas con rasgos muy específicos o exagerados de algunas razas.

Por un lado, se prohíbe la cría entre animales y sus crías hasta el segundo grado, así como entre ejemplares de la misma camada o que compartan un progenitor. De igual modo, se prohíbe la cría de perros o gatos que busque darles “rasgos exagerados o excesivos” que puedan generarles “riesgos significativos” para su salud.

Asimismo, las nuevas medidas prohíben la mutilación de perros y gatos para espectáculos exposiciones o competiciones. Estos animales tampoco podrán ser atados a un objeto “excepto cuando sea necesario para un tratamiento médico”. Una vez entren en vigor las normas, tampoco se podrán usar collares de pinzas y estranguladores si no incorporan un mecanismo de seguridad.

“Por fin vamos a tener normas más estrictas sobre la cría y la trazabilidad que nos ayudarán a plantar cara a quienes ven a los animales como una forma de obtener beneficios rápidos”, se ha felicitado Vrecionová, del grupo Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), de la primera ministra italiana Giorgia Meloni. Las nuevas normas, ha agregado, ofrecerán además “condiciones equitativas” para los criadores “honestos” de la UE.

Además, los ciudadanos “podrán verificar al criador en la venta y tendrán información clara sobre el origen de su mascota y su salud”, ha destacado el eurodiputado liberal eslovaco Michal Wiezik, mientras que la luxemburguesa verde Tilly Metz ha celebrado que la obligatoriedad del microchip se extienda también a los gatos: “El microchip es la herramienta más eficiente para asegurar la trazabilidad, descubrir redes ilegales y proteger a los consumidores. El hecho de que este sistema se extienda ahora por toda la UE e incluya a los gatos es un gran paso, si bien los periodos de transición son largos”, ha indicado en un comunicado.

Para que no haya desequilibrios, las nuevas normas también buscan cerrar las lagunas legales que existen en el transporte y comercio de mascotas con terceros países, especialmente en su entrada como animales de compañía pero que luego son comercializados. Para impedirlo, también los perros y gatos importados desde fuera de la UE deberán contar con un microchip antes de entrar en territorio europeo. Además, los dueños tendrán hasta cinco días hábiles como mucho una vez llegada la mascota para registrarlos en una base de datos nacional, salvo que el animal ya hubiera sido inscrito previamente en otro país comunitario.

Las medidas, que la Comisión Europea propuso originalmente en diciembre de 2023 y que con el visto bueno de este martes en Estrasburgo están casi ya a punto de poder ser implementadas —en cuanto los Estados den su aval final—, no son un capricho. Más allá de la genuina preocupación ciudadana por el bienestar de sus animales de compañía —el 74% de los ciudadanos cree que su bienestar debería estar mejor protegido, según un Eurobarómetro también de finales de 2023—, se trata de regular un mercado que no deja de crecer: es un comercio que tiene ya un valor de unos 1.300 millones de euros al año. Según la Comisión, alrededor del 60% de los propietarios adquiere a su perro o gato por internet.

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