Los dos ‘mossos’ que iban con Puigdemont cuando fue detenido en Alemania niegan que lo escoltasen: “Montábamos muebles”

Los policías catalanes, para los que la Fiscalía pide tres años de prisión por encubrimiento acusados de intentar evitar la detención del ‘expresident’, admiten que sabían que se había reactivado la orden de detención

Los 'mossos' Carlos de Pedro y Xavier Goicoechea, este martes a su llegada a la Audiencia Nacional para ser juzgados por acompañar al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont cuando fue detenido en Alemania en marzo de 2018.
Los 'mossos' Carlos de Pedro y Xavier Goicoechea, este martes a su llegada a la Audiencia Nacional para ser juzgados por acompañar al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont cuando fue detenido en Alemania en marzo de 2018.Óscar Cañas (Europa Press)

Carlos de Pedro López y Xavier Goicoechea Fernández, los dos agentes de los Mossos d’Esquadra que acompañaban al expresidente de la Generalitat Carles Pugidemont en el vehículo en el que este fue detenido, en marzo de 2018, en Alemania han negado este martes, en la primera sesión del juicio que se celebra contra ellos en la Audiencia Nacional, que realizaran labores de escolta para el político durante su huida. Ambos han coincidido en señalar que los días que estuvieron en la vivienda de Waterloo (Bélgica) donde Puigdemont fijó su residencia tras huir de España dedicaron el tiempo a ayudar en la casa, “desde montar muebles, ordenar cosas, limpiar, ir a comprar... Poca cosa más”, ha asegurado Goicoechea.

Los dos mossos han insistido en que, cuando se les pidió [no han dicho quién] que acudieran con un vehículo a Suecia, donde el expresident iba a llegar tras dar una conferencia en Finlandia, sabían que se había reactivado la orden de detención dictada contra Puigdemont por el Tribunal Supremo por su participación en el procés, pero han añadido que el político y sus abogados les aseguraron que habían acordado personarse ante las autoridades judiciales belgas como respuesta a esta decisión de la justicia española, por lo que necesitaban su ayuda. La Fiscalía pide tres años de cárcel para cada uno de los dos policías catalanes por un delito de encubrimiento al considerar que intentaron ayudar al expresidente a llegar a Bélgica y “evitar su identificación en algún lugar donde pudieran ejecutar la orden de detención”. Las otras dos personas que acompañaban en aquel viaje a Puigdemont, el historiador Luis Alay y el empresario Josep María Matamala, amigo íntimo del político, y que en un primer momento fueron imputados, quedaron exculpados durante la instrucción de la causa.

El primero en declarar ha sido De Pedro, que ha detallado que llegó a Waterloo el 19 de marzo aprovechando que tenía varios días libres en la unidad de Seguridad Ciudadana en la que estaba entonces adscrito. El agente —que, como su compañero, solo ha respondido a las preguntas de su abogado defensor— ha relatado que en la noche del 23 de marzo les informaron de que la justicia española había reactivado la euroorden de detención que el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena había dictado contra Puigdemont una vez que se conoció que este había abandonado Bélgica, donde se había asentado tras su huida, para dar una conferencia en Finlandia. “Nos dijeron que recogiéramos al president [durante toda su declaración tanto él como su compañero se han referido a Puigdemont como si siguiera ocupando este cargo] para traerlo a Waterloo”. El mosso ha explicado que, a la mañana siguiente, él y otro agente tomaron el coche que habitualmente utilizaba el político catalán para desplazarse y viajaron durante todo el día hasta llegar a Estocolmo. Una vez allí, ha añadido, se encontraron con Puigdemont, quien les dijo que él y sus abogados habían acordado que este se pusiera a disposición de la Fiscalía belga y que, por ello, era necesario llegar lo antes posible a este país.

De Pedro ha insistido en que el vehículo —en el que, además del expresidente catalán y los dos mossos, viajaban Alay y Matamala— cruzó sin problemas las fronteras de Suecia con Dinamarca y de este país con Alemania, hasta que unos kilómetros después, entre las localidades de Schuby y Jagel, “cinco o seis vehículos policiales” les pararon y llevaron a un apartado para pedirles la documentación. En ese momento, Puigdemont fue detenido, mientras los otros cuatro ocupantes del vehículo siguieron su camino hasta Bélgica. De Pedro ha añadido que regresó el 28 de marzo a Barcelona, donde fue detenido por la Policía Nacional cuando salía del avión. “¿En algún momento pensó usted que ir a buscar al señor Puigdemont para traerlo a Waterloo podía ser un acto ilícito?”, le ha preguntado su abogado defensor al final del interrogatorio. “No, en absoluto [...] Entendí que acompañarlo a Fiscalía no podía ser un delito”, se ha escudado el agente.

Su compañero ha hecho un relato de los hechos idéntico en el que también ha negado haber escoltado “en ningún momento y ningún día” a Puigdemont, aunque sí ha admitido que acompañó a este hasta el aeropuerto de los Países Bajos desde el que voló a Finlandia para dar la conferencia. Goicoechea, que entonces estaba destinado precisamente en la unidad de escoltas de los Mossos, ha recalcado que en el desplazamiento utilizaron el vehículo que Puigdemont usaba en Bélgica y que el mismo era conocido tanto por las fuerzas de seguridad españolas como por los medios de comunicación, y que nunca discurrieron por caminos secundarios para dificultar su detección, sino siempre por autovías, porque el objetivo era llegar lo antes posible a Waterloo. “No teníamos que escondernos ni de nada ni de nadie”, ha dicho. El policía catalán ha asegurado también que, al ser interceptados por la policía alemana para detener a Puigdemont, los agentes de este país no les registraron ni a ellos, ni al vehículo y sus equipajes: “Nos dijeron que no habíamos cometido ningún delito y que nos podíamos ir”.

Este último hecho es uno de los argumentos que el abogado defensor de los dos mossos ha esgrimido al comienzo de la vista, en la fase de las cuestiones previas, para pedir la nulidad de la causa y que no se celebrara la vista. El letrado ha insistido en que el delito del que se acusaba a los policías catalanes, el de encubrimiento, no está recogido en la legislación de ninguno de los tres países (Suecia, Dinamarca y Alemania) por los que estos circularon junto a Puigdemont y que, por tanto, sus clientes no podían ser juzgados por ello. El abogado también ha denunciado la supuesta ilegalidad de la detención de los dos agentes una vez que llegaron a España. La Fiscalía ha insistido en la competencia de la Audiencia Nacional para juzgar los hechos y en que los arrestos se realizaron “con todas las garantías”. La vista se reanudará este miércoles con la declaración de los primeros testigos.

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Óscar López-Fonseca

Redactor especializado en temas del Ministerio del Interior y Tribunales. Llego a EL PAÍS en marzo de 2017 tras una trayectoria profesional de más de 30 años en Ya, OTR/Press, Época, El Confidencial, Público y Vozpópuli. Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.

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