Presupuestos Generales

La mayoría crece y se multiplica

Los Presupuestos darán al Gobierno 22 votos más que en la investidura. EH Bildu advierte de que a partir de ahora será “mucho más exigente”

Ferran Bel, del PDeCAT, y Laura Borràs, de Junts, este lunes en el Congreso
Ferran Bel, del PDeCAT, y Laura Borràs, de Junts, este lunes en el CongresoBallesteros / EFE

“Y siguen sumando más enemigos de España”, protestó desde la tribuna del Congreso la diputada del PP Llanos de Luna. La lista de esos “enemigos” que ha logrado adherir a su causa el Gobierno de coalición no cesa de engrosarse: el recuento hasta este lunes era ya de 189 diputados, 13 más que la mayoría absoluta y 22 más de los que el pasado enero propiciaron la ajustadísima investidura de Pedro Sánchez por solo dos votos de diferencia. Ese “bloque histórico claramente progresista” —según la definición de Mertxe Aizpurua, la portavoz del más controvertido de sus integrantes, EH Bildu— dará el próximo jueves su respaldo a los Presupuestos del Estado, penúltimo trámite antes de su envío al Senado y la aprobación definitiva, de nuevo en el Congreso, dos días antes del final de año.

La abigarrada multitud incluye a toda la izquierda estatal (los dos partidos del Gobierno y Más País) y a la mayoría del nacionalismo, ya se sitúe en la izquierda (ERC, EH Bildu y Compromís) o en posiciones más conservadoras (PNV y PDeCAT), además de pequeñas formaciones moderadas de ámbito local, como los regionalistas cántabros, Teruel Existe y Nueva Canarias. Enfrente quedará el espectro completo del centroderecha, el independentismo catalán más duro (Junts y la CUP), Coalición Canaria y el único apoyo que el Ejecutivo ha perdido desde la investidura, el del BNG, cuyo solitario diputado, Néstor Rego, atacó con dureza unos Presupuestos que “castigan a Galicia”.

ERC y EH Bildu habían consentido en enero la elección de Sánchez, pero sin salir del limbo de la abstención. Ahora se enrolan en la mayoría que sostiene al Ejecutivo y, para reforzar su posición, estrechan los lazos que ya mantenían desde hace tiempo. Con ese propósito, el coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, y la secretaria general de ERC, Marta Vilalta, celebraron este lunes una comparecencia conjunta, vía telemática, en la que el dirigente vasco sumó fuerzas: “Somos 18 diputados [13 de Esquerra y 5 de Bildu] absolutamente determinantes en el Congreso”, alardeó Otegi, quien sostuvo que lo que está en juego es algo más que unas cuentas públicas. Lo que se dirime, según él, es frenar el “avance de la ultraderecha” y determinar la “orientación política del Estado en los próximos meses y años”.

Superado el pantanoso territorio de los Presupuestos, en el que se ahogó sin remedio hace un año el Gabinete en solitario del PSOE, empieza una nueva vida para el Ejecutivo. La buena noticia es que no será corta: el “bloque progresista” del que habló Aizpurua tiene la vocación de perseverar “al menos tres años”. La mala, que no resultará fácil satisfacer las demandas de esos aliados. La misma Aizpurua lo expuso sin muchos miramientos diplomáticos desde la tribuna del Congreso: “Ya tienen Presupuestos, ahora no hay excusas. Ahora vamos a ser mucho más exigentes”. Y lo serán en tres grandes cuestiones: “Ampliación de los derechos sociales y económicos”, “avance en la plurinacionalidad del Estado” y “dejar atrás la excepcionalidad de la política penitenciaria”. María Muñoz, de Ciudadanos, pretendiente despechado por el Ejecutivo, se acogió de inmediato a esas palabras: “¡Menuda vergüenza! Ya le han dejado claro que les van a sacar hasta los higadillos”.

El último de los “enemigos de España” en subirse al carro del Gobierno también tiene voluntad de uncirse por un largo tiempo. Los cuatro diputados del PDeCAT, el sector más moderado dentro del magma surgido tras la implosión del viejo pujolismo, pasará del rechazo a la investidura hace 11 meses a brindar su sí el próximo jueves. Y con ello espera dar inicio a una “nueva legislatura”, según anunció su diputado Ferran Bel.

El divorcio con el sector de Carles Puigdemont, que retiene otros cuatro diputados bajo la denominación Junts per Catalunya, es ya definitivo. Laura Borràs, recién elegida candidata de Junts a la Generalitat en las elecciones del próximo 14 de febrero, anunció que su grupo seguirá en el rechazo frontal mientras haya “presos políticos”, no se detenga la “represión” y no se negocie la autodeterminación de Cataluña. Sin citarlo expresamente, Borràs calificó el cambio de posición de sus hasta ahora compañeros como un “irresponsable cortoplacismo”. El discurso de Bel evocó más bien las maniobras negociadoras de los años de apoteosis del pujolismo. El diputado posconvergente justificó su apoyo por la actual situación de emergencia sanitaria y social, porque un rechazo a las cuentas abocaría al país a las terceras elecciones en un año y por —faltaría más— las promesas de inversiones en Cataluña, sobre todo más de 200 millones de euros para el tren de cercanías.

Por encima de las cifras, las inversiones o las prioridades económicas, en el debate que continuará hasta el jueves sobre los distintos apartados de los Presupuestos se seguirá hablando, sobre todo, de EH Bildu, convertido de repente en actor central de la obra y representante más eximio de los “enemigos de España”. La entrada en escena de los “filoetarras” produce en los escaños del centroderecha entre “vergüenza” y “arcadas”, palabras que sonaron este lunes en boca de varios diputados de la oposición. “Se va a vender España a trozos para que Sánchez e Iglesias se mantengan en el poder”, interpretó la portavoz popular, Cuca Gamarra.

Aunque en ardor guerrero contra el Gobierno nadie es capaz de ganar a Vox. Tanto, tanto, tanto rechaza los Presupuestos el partido de Santiago Abascal que ha sido el único grupo de la Cámara que no se ha molestado siquiera en presentar una sola enmienda. Eso sí, Iván Espinosa de los Monteros anunció: “Lucharemos contra ustedes todos los días de nuestra vida”.

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