Galicia y Euskadi presionan para liberar “cuanto antes” las fronteras con Francia y Portugal

El Gobierno vasco pide que el cierre del paso internacional no se prolongue "más allá de lo imprescindible”

Control de la policía francesa en el paso fronterizo entre Irún y Hendaya, durante la crisis del coronavirus.
Control de la policía francesa en el paso fronterizo entre Irún y Hendaya, durante la crisis del coronavirus.Javier Hernández

El País Vasco y Galicia presionan al Gobierno de Pedro Sánchez para que más pronto que tarde se permita el tránsito transfronterizo con Francia y Portugal, actualmente restringido en el ámbito europeo por la crisis de la covid-19. El anuncio de que los pasos no estarán completamente abiertos antes del 1 de julio no ha contentado a Urkullu y a Feijóo, que alegan razones sociales, económicas y sanitarias para levantar el veto.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, viene reclamando desde hace una semana la apertura de la frontera francoespañola. Lo hizo por escrito en sendas cartas que envió el 28 de mayo al presidente Sánchez y al primer ministro francés, Edouard Philippe, en las que solicitaba “ampliar la movilidad transfronteriza” de los residentes de ambos lados que a diario viven “a caballo” entre un país y otro

En la última conferencia de presidentes regionales, celebrada este pasado domingo, Urkullu, Alberto Núñez Feijóo, y la presidenta de Navarra, la socialista María Chivite, se unieron en esta misma causa. El lehendakari propuso levantar la prohibición para aquellos “residentes en zonas próximas a la muga” que todos los días suelen cruzar la frontera por motivos familiares, de trabajo o para acudir a consultas médicas. Sánchez se comprometió a tratar el asunto con su homólogo francés para “flexibilizar” el tránsito.

El día inicialmente previsto por el Gobierno para abrir la circulación transfronteriza era el 22 de junio, cuando finaliza el estado de alarma, según ha anunciado en un primer momento la ministra de Industria, Turismo y Comercio, Reyes Maroto. El líder del PP gallego calificaba de “buena noticia” la apertura de los pasos desde esa fecha. Pero el ministerio ha aclarado después que no permitirá la movilidad internacional hasta el 1 de julio. El Gobierno vasco considera que debe recuperarse la normalidad “lo antes posible” para no prolongar el trastorno que sufren los habitantes de municipios fronterizos.

"Las restricciones impuestas para controlar la expansión de la covid-19 han impactado directamente en la relación vascofrancesa transfronteriza llevándola a una situación de mínimos que no debiera prolongarse más allá de lo imprescindible”, según el Departamento de Gobernanza Pública. “Todos los proyectos transfronterizos impulsados desde la Eurorregión Aquitania-Euskadi-Navarra se han visto severamente afectados en su desarrollo y muchos de ellos se están posponiendo por la imposibilidad de moverse libremente dentro del espacio eurorregional”, añade.

En Galicia, la reivindicación de liberar los pasos fronterizos ha llegado hasta la calle. “Portugal no es solo Lisboa y España no es solo Madrid”, recordaba hace unos días el presidente de la Cámara Municipal de Valença do Minho, Manuel Rodrigues, a los Gobiernos de ambos países. “No pedimos trabajo: pedimos que nos dejen trabajar”, añadía. El malestar acumulado desde que permanecen cerrados la mayoría de los pasos entre España y Portugal estalló este miércoles con la protesta conjunta de los alcaldes de los municipios fronterizos de Galicia y del norte luso. Representantes locales de todos los colores se unieron para denunciar el “ahogo” económico que padecen, tras las mismas pancartas en una cita nunca vista, en el llamado Puente de la Amistad (Ponte da Amizade) que une Goián, en Tomiño (Pontevedra), y la localidad portuguesa de Vila Nova de Cerveira.

Desde hace semanas, los unos y los otros han expresado su desacuerdo con las estrechas medidas de control que cortaron la vida en común de los vecinos de los pueblos fronterizos (donde abundan las familias mixtas) y redujeron el tránsito comercial y laboral casi exclusivamente al puente de la autovía que une Tui con Valença. A estas voces se unieron también las de las asociaciones empresariales.

“La economía local está muerta”, clamaban durante el acto simbólico del miércoles en el puente los gobernantes de ambos lados de la raia, todos ellos apostados para la foto tras el mensaje SOS escrito en grandes letras. En el encuentro participaban los regidores de localidades de ambas partes de la frontera. Allí mismo, el director de la Agrupación Europea de Cooperación Transfronteriza Río Miño, Uxío Benítez, explicaba que los 70 kilómetros de la frontera fluvial en el sur pontevedrés concentran la mitad del tráfico que se registra en toda la frontera entre España y Portugal, “la de mayor dinamismo social y económico de toda Europa". Ahora mismo, ese 50% se ve obligado a utilizar el único paso abierto entre Tui y Valença, donde se forma un “auténtico embudo”, según la alcaldesa de Tomiño, Sandra González.


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