la crisis del coronavirus

Margarita Robles: “No hay ningún riesgo de insubordinación en la Guardia Civil”

“Los ciudadanos necesitan una clase política que esté a la altura de las circunstancias y nos piden que dejemos la confrontación”, asegura la ministra de Defensa

Margarita Robles, ministra de Defensa, el pasado jueves en la sede de su departamento. En vídeo, versión en imagen de la entrevista a la ministra.Inma Flores

Ni desfile ni recepción. El Día de las Fuerzas Armadas se celebra este sábado en una España de luto y con los militares aún empeñados en la lucha contra una pandemia en retirada, pero no derrotada por completo.

La ministra de Defensa, Margarita Robles (León, 63 años), que formó parte del cuarteto que pilotó la respuesta a la crisis en los momentos más duros —junto a los titulares de Sanidad, Transporte e Interior— ha elegido un lema optimista para la jornada (“Juntos por un futuro mejor”), pero reconoce que las escenas vividas esta semana en el Congreso de Diputados no invitan a la esperanza. “Tengo una preocupación evidente por la crispación que está viviendo esta sociedad”, confiesa en esta entrevista con EL PAÍS celebrada el pasado jueves en su despacho. “Creo que los ciudadanos necesitan una clase política que esté a la altura de las circunstancias. Nos piden que dejemos la confrontación y trabajemos por una España que tenga proyección de futuro. Y esta crispación no ayuda”.

Pregunta. Usted fue una de las pocas ministras que no acudió a la manifestación del 8-M.

Respuesta. Respeto mucho a quienes se manifiestan, pero creo que la defensa del feminismo se puede hacer de muchas maneras, incluso en un despacho trabajando. No he ido nunca a manifestaciones del 8-M.

P. Se ha dicho que el Gobierno ya conocía entonces el riesgo del coronavirus y que algunas ministras llevaban guantes para protegerse.

R. No es verdad que el Gobierno supiera nada el 8 de marzo. Sabíamos que [la covid-19] estaba en otros países. En octubre pasado se habían celebrado unos juegos militares en Wuhan y habían ido allí casi 170 personas. Era una situación que estábamos siguiendo. Las medidas se toman cuando se tiene conciencia de que está llegando a España. Ante una pandemia de esta magnitud la responsabilidad es exclusivamente del virus. En un momento en que la sociedad española ha sufrido tanto, que alguien pueda echarse a la cara la pandemia….

P. En el informe remitido por la Guardia Civil a la juez Rodríguez-Medel se sugiere que el Gobierno ya era consciente entonces del riesgo que suponía celebrar manifestaciones.

R. Yo no conozco ningún informe, lo que le puedo asegurar es que, si alguien del Gobierno hubiera tenido conocimiento de la existencia de un riesgo, se habrían tomado medidas. Nadie puede tener la menor duda. Es un poco mezquino pensar que el Gobierno no actuó sabiendo que había vidas en riesgo. Que ahora, pasado el tiempo, se pueda decir que a lo mejor habría sido bueno que se hubieran tomado antes, pues a lo mejor habría sido bueno, pero le puedo decir que el Gobierno en todo momento ha actuado con la máxima responsabilidad.

P. El vicepresidente Pablo Iglesias acusó en el Congreso al secretario general del PP, Teodoro García Egea, de instar a la insubordinación de la Guardia Civil. ¿Existe riesgo de insubordinación en la Guardia Civil?

R. No existe ningún riesgo de insubordinación en la Guardia Civil. La Guardia Civil sabe que tiene que cumplir las órdenes del Gobierno, estamos en un marco democrático, de la Constitución, y no hay ninguna razón para hacer esas consideraciones. Supongo que el vicepresidente lo dice en un contexto parlamentario, en el que hay un rifirrafe, pero yo le puedo asegurar que no hay ningún riesgo de involución en ningún ámbito.

P. García Egea anunció nuevas dimisiones en la cúpula de la Guardia Civil, que finalmente no se produjeron, y su presidente, Pablo Casado, se ha reunido con las asociaciones profesionales del cuerpo. Parece que el PP ha tomado la Guardia Civil como un flanco por el que atacar al Gobierno.

R. Estoy cansada de decir que las Fuerzas Armadas, pero esto me vale también para la Guardia Civil, no pertenecen a ningún partido, sino a toda la sociedad, y ningún partido, ni tampoco ningún Gobierno, sea del color que sea, tiene derecho a capitalizarlas. Yo les pediría que dejen tranquila a la Guardia Civil, que sabe perfectamente cuál es su obligación en un Estado de derecho. Que nadie quiera atribuirse la defensa de la Guardia Civil.

P. Esta mañana [por el jueves] ha recibido al dimitido teniente general Laurentino Ceña.

R. Él ha pedido una audiencia como hacen los altos cargos militares cuando pasan a retiro. El exDAO [director adjunto operativo] es un hombre que ha dedicado toda la vida a la Guardia Civil y, por tanto, a servir a España y hay que reconocerle los servicios prestados, igual que a los más de 70.000 hombres y mujeres de la Guardia Civil.

P. ¿Ha sido una entrevista tensa?

R. En absoluto, ha sido una entrevista… profesional. He tenido oportunidad de tratarle como ministra y me merece el máximo respeto profesional. No tengo por qué entrar a valorar las decisiones personales que haya tomado, que son muy respetables.

P. ¿Usted no cree que un sector de la Guardia Civil esté echando un pulso al Gobierno?

R. Quien hace esas consideraciones tendrá que decir en base a qué las hace. Yo lo único que puedo decir de la Guardia Civil es su compromiso más absoluto e inequívoco con la Constitución, la libertad, la democracia y la paz.

P. Decía un antiguo ministro de Defensa que a los militares hay que mandarlos con mano de hierro en guante de seda. Quizá con la Guardia Civil ha faltado el guante de seda…

R. A mí no me corresponde entrar a valorar las decisiones que haya tomado en el ámbito de sus competencias el ministro del Interior.

P. Usted no intervino en el nombramiento de la nueva directora general de la Guardia Civil.

R. Fue una decisión del ministro Marlaska.

P. Se ha criticado que en plena pandemia se cambiara la comisión que controla al CNI para meter a Pablo Iglesias. ¿Qué urgencia había?

R. Lo primero que quiero, como he hecho con la Guardia Civil, es poner en valor el trabajo de los 3.000 hombres y mujeres del Centro Nacional de Inteligencia. Son profesionales que no trabajan para un partido político, ni siquiera para un Gobierno, sino para el Estado. Luego, esa es una comisión que se reúne una vez al año, que tiene un contenido más simbólico que real y [la inclusión del vicepresidente segundo] está pendiente de recurso ante el Constitucional.

P. ¿No se ha puesto el CNI bajo control de Pablo Iglesias?

R. Quien tiene la responsabilidad es la ministra de Defensa y, por encima, el presidente del Gobierno. El vicepresidente forma parte de una comisión, en la que hay otros responsables políticos, que puede diseñar las líneas generales pero no entra en el contenido diario del trabajo del CNI. Y le diré más: todavía no se ha reunido esa comisión.

P. ¿Cree que se ha entendido el pacto con Bildu para prorrogar el estado de alarma?

R. Era imprescindible prorrogar el estado de alarma, pero ese pacto no era necesario. Tampoco veo por qué hay que vincular la reforma laboral al estado de alarma.

P. ¿Cómo vivió aquellos días de final de marzo y primeros de abril en que llegamos a contabilizar 950 muertos por coronavirus en 24 horas?

R. Fueron días muy duros, de mucho dolor y mucho sufrimiento. Nos reuníamos cada día con el presidente del Gobierno y, cuando veíamos aquellos datos, era terrible. Fue durísimo tener que limitar todavía más la movilidad porque la capacidad de las UCI estaba absolutamente superada. Cuando me llamaban y me daban cuenta de la tremenda situación de algunas residencias de mayores o que los fallecidos no cabían en las morgues de los hospitales…Todavía hoy cuando hablo con soldados que tuvieron que trasladar cadáveres al Palacio de Hielo me sigo estremeciendo. Tratamos de hacer lo mejor posible, por eso me parece injusto cuando oigo críticas en clave política de que el Gobierno no hizo todo lo que tenía que hacer… el Gobierno sin duda habrá cometido errores pero le puedo asegurar que tenía una obsesión: salvar vidas.

P. Usted fue de las primeras en llamar la atención sobre la situación que se vivía en las residencias de mayores, que han sido el epicentro de la pandemia.

R. Este es un debate que esta sociedad tendrá que hacer. Yo quiero reconocer el trabajo del personal de las residencias, que muchas veces se veía sobrepasado por la situación, pero no puede ocurrir que a las personas que han aportado tanto a un país se las arrincone y se las olvide a determinada edad. Un país que no sabe ser agradecido con sus mayores no puede avanzar. Una de las lecciones que debemos aprender de esta crisis es que no nos podemos poner de perfil. Y pediría que no se haga política de este tema.

P. Ahora se han declarado 10 días de luto pero ¿no pecó entonces el Gobierno de falta de empatía con las personas que estaban sufriendo?

R. Yo me quiero disculpar de verdad si alguien piensa que no hemos estado suficientemente cercanos, pero de corazón digo que hemos sentido muy de cerca el dolor de la gente; así que [pido] disculpas si no lo hemos sabido expresar.

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