El fontanero de internet

Jorge Román es una de las razones por las que, cuando usted hace clic, lo que busca aparece enseguida y no tiene que esperar en medio de una creciente ansiedad a que se cargue la página de una maldita vez

Jorge Román camina por la infraestructura de la empresa Stackscale, situada en el centro de datos de la compañía Interxion, en Madrid.
Jorge Román camina por la infraestructura de la empresa Stackscale, situada en el centro de datos de la compañía Interxion, en Madrid.Daniel Ochoa de Olza (Daniel Ochoa de Olza)

Este hombre sabe de cosas que nadie entiende. El día que cayeron WhatsApp, Facebook e Instagram, su teléfono se colapsó y se le vio dando explicaciones en los medios. “No tenía nada que ver con nosotros, pero la gente pensaba que yo sabía lo que había pasado en las tripas de los servidores de Mark Zuckerberg”. Jorge Román (Madrid, 1980) es un fontanero de internet. Y no hay muchos. Que hayan nacido en Madrid y trabajen en español solo están él y su equipo de Transparent Edge Services, la única CDN eu­ropea que ofrece un servicio equivalente al de las grandes estadounidenses.

CDN son las siglas de content delivery network (red de entrega de contenidos). Sin ellas internet sería un eterno buffering (ese círculo que da vueltas cuando el contenido que usted tiene prisa por ver no acaba de arrancar). Una CDN es una red de nodos distribuida por el mundo que descongestiona internet. Si usted, de vacaciones digamos en Hawái, quiere leer un periódico de Madrid, podrá hacerlo sin dificultad gracias a un servidor que le mandará una copia desde el punto más cercano. Al acortar la distancia que el contenido debe recorrer, se reducen los retardos y la descarga será instantánea. Usted no lo notará porque piensa que el mundo ha sido siempre así, pero sin las CDN navegaríamos con infinita parsimonia por algo parecido a lo que fue la prehistoria de internet, cuando podía fumarse un cigarro mientras esperaba respuesta del buscador AltaVista.

Daniel Ochoa de Olza (Daniel Ochoa de Olza)

Una CDN fue lo que montó Jorge en 2011 con su socio Fermín Manzanedo. En 2004 habían participado en la primera instalación de una de esas redes de nodos en España, y allí lo aprendieron todo. “Lo que hicimos fue fabricar la CDN que nos hubiera gustado tener”, explica. En aquel momento el mundo se dividía entre las empresas estadounidenses, con los precios desorbitados y sin soporte en castellano, y las CDN do it yourself (hazlo tú mismo). En 2011 ellos empezaron a fantasear con la idea de instalarse justo en medio de ese camino.

“Al principio fue duro, éramos nuevos y no éramos americanos”, recuerda, y señala que todas las Administraciones en Europa dependen de CDN estadounidenses. “El monopolio tecnológico de Estados Unidos debe terminar. Aquí se pelea por la privacidad, allí no tanto. Tener tantos datos pasando por plataformas estado­unidenses puede dar problemas”. Sus clientes son medios de comunicación como El Confidencial, RTVE, TV3, Newtral o El Español. Más de 2.000 webs se sostienen sobre su CDN, con 47 nodos repartidos por el mundo.

Cuando tenía seis años, los Reyes Magos le trajeron un ordenador. “Era de cinta, tardaba tres cuartos de hora en cargar y venía con un libro de Basic”. “Con ese manual me construí un listín telefónico que también tardaba media hora en cargar”. Hoy la humanidad pierde las formas ante una internet perezosa. “Y en la percepción actual”, dice él, “eso es cualquier cosa que no cargue de manera instantánea”.

Sentado frente a su ordenador, contempla “las grafiquitas en tiempo real” del tráfico de internet. Sin haber leído las noticias, puede adivinar la actualidad por los subidones de tráfico de sus clientes. “De repente ves un pico y vas a buscar qué ha pasado. Las campanadas, la lotería de Navidad o los Juegos Olímpicos son picos anunciados, pero el resto te sorprende como la vida misma”. Jorge recuerda especialmente la abdicación de Juan Carlos I. “Nos acababa de contratar El Confidencial y, de repente, abdica el Rey. Fue nuestro bautizo de fuego”.

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