Los libreros de Alcalá de Henares que encontraron la Biblia políglota

Desde Capitel, su tienda de libro antiguo en Alcalá de Henares, los hermanos Boris y Saúl Quijada buscan público joven y turistas. Su idea (congelada por la pandemia) es renovar el local que fundaron sus padres y organizar conciertos, recitales y hasta catas de vino vinculadas a la historia y tradición alcalaína

Matías Uris

“Ir al futuro con el pasado”. El mantra de los hermanos Quijada, Boris (43 años) y Saúl (27), resume bien lo que representa para ellos Capitel, el pequeño negocio de libro antiguo que fundaron sus padres en 1979 en Alcalá de Henares (Madrid) y que hoy luchan por mantener. “Queremos continuar con su legado”.

Pepe Quijada y Concha Hernández crearon un mercado de libros relacionados con su lugar de nacimiento, que es también el de Cervantes. Tejieron una cuidada red de contactos con coleccionistas de todos los rincones de España y otros países y consiguieron ejemplares centenarios únicos, como la Biblia de Amberes o la Biblia políglota complutense, de Cisneros —costó 30 millones de pesetas en los ochenta—. Con ellas ayudaron a recuperar los actuales fondos bibliográficos de la Universidad de Alcalá. También crearon facsímiles y colecciones especiales, como la primera edición ilustrada de El Quijote, con la que el Ayuntamiento obsequia cada año al ganador del Premio Cervantes. Así, sobre tomos antiguos que hablaban de la historia del lugar y de sus gentes, edificaron el negocio de su vida. “Fueron al futuro con el pasado”, insiste Boris.

Cuando sus padres fallecieron, en 2016, Capitel echó el cierre. Nunca habían considerado los hermanos Quijada, periodistas de profesión, continuar con la tarea familiar. Pero las circunstancias laborales y personales los empujaron a cambiar el plan y, en octubre de 2019 —coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Cervantes—, reabrieron. “Estuvimos cuatro años inventariando”, apunta Saúl. Cuenta que se toparon con un ejemplar de 1745 de Nuevo arte de la cocina española, de Juan Altamiras, “uno de los primeros libros de recetas de la historia”. “Mi padre tenía una maqueta para hacer el facsímil, y decidimos que esa sería nuestra primera gran apuesta: culminar su proyecto”. Así lo hicieron.

Rincón de la librería Capitel, en Alcalá de Henares, donde también tienen lánimas, antigüedades e incluso hacen enmarcaciones.
Rincón de la librería Capitel, en Alcalá de Henares, donde también tienen lánimas, antigüedades e incluso hacen enmarcaciones.Matías Uris

Además de libros, encontraron cajas de hojalata de los años treinta, carteles de cine de los sesenta, láminas, vinilos, guías de Alcalá… Cuanto más se sumergían en el universo secreto de sus padres, más comprendían el regalo que hicieron no solo a la ciudad, sino a ellos, sus hijos. Boris y Saúl son melómanos hasta lo indecible; devoradores de cine, literatura y exposiciones, y, sobre todo, amantes incondicionales de su Alcalá de Henares natal. “Comprendes que, de forma inconsciente, todos esos libros y grabados antiguos que dibujaron tu infancia han ido dejando poso y, sin darte cuenta, desarrollaste esa sensibilidad por el arte…”, dice Boris. Su hermano asiente. Pese a llevarse 16 años, los dos crecieron rodeados de papeles amarillentos y ese olor que entonces asociaban a “viejo” y hoy les evoca una placentera nostalgia.

Recuerdan cómo se emocionaba Pepe cuando encontraba algún archivo extraordinario. Entonces no lo entendían. Hoy se les eriza la piel al hablar del documento que acaban de conseguir. “A través de un contacto de nuestro padre nos hicimos con una de las últimas cartas que Cisneros firmó en vida. Un hallazgo muy interesante por ser una rareza en el mercado”, dice uno. “De pronto estás llamando a un colega en plena noche para que vaya a tu casa a verla, como si fuera una joya de museo”, sonríe el otro. Con el paso del tiempo son conscientes de lo que simboliza Capitel: un centro de transmisión que pone en valor la riqueza socio-cultural de su ciudad.

Por eso, en pleno siglo XXI, su gran reto es captar al público más joven y al turismo. Además de la necesaria digitalización —ya han creado una web y perfiles en distintas redes sociales—, su idea (congelada por la pandemia) es organizar conciertos, recitales y hasta catas de vino vinculadas a la historia y tradición alcalaína. “Y conseguir que se enamoren de Alcalá”.

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