PERFIL

Camper: 45 años dejando huella en el imaginario colectivo

Miguel Fluxa, director general de Camper desde 2012, en las oficinas de la firma en Son Fortesa, uno de los dos centros que posee en Mallorca.
Miguel Fluxa, director general de Camper desde 2012, en las oficinas de la firma en Son Fortesa, uno de los dos centros que posee en Mallorca.Daniel Schäfer / EPS

Los pelotas, ese híbrido entre zapato y deportiva con la suela cubierta por medias esferas, forma parte del imaginario —y del armario— de varias generaciones; es historia del diseño patrio y un icono de Camper, la marca familiar e internacional —el 80% de su facturación lo es— que hoy cumple 45 años con 400 tiendas en más de 50 países. Los pelotas llegaron al mercado hace 25 años e incluso esa primera colección podría tener hoy una nueva vida gracias a Recrafted, un proyecto a través del que se actualizan zapatos usados, devueltos o con taras mediante otros componentes sobrantes. Esta iniciativa ejemplifica el compromiso con la sostenibilidad que define el futuro de la firma mallorquina; y confirma ese espíritu inconformista que los ha llevado siempre a hacer las cosas a su manera. Al estilo Camper, como resume Miguel Fluxa, director general desde 2012, hijo del fundador, Lorenzo Miquel Fluxa Rosselló, y el hombre que, desde Inca, trata de responder a los retos de un sector, el del calzado, especialmente azotado por la pandemia —las ventas de la firma han caído un 25%— e inmerso en el desafío medioambiental.

Un rincón de la finca de Son Fortesa de Camper en Alaró. Desde el año pasado controlan directamente la distribución en China y Shanghái.
Un rincón de la finca de Son Fortesa de Camper en Alaró. Desde el año pasado controlan directamente la distribución en China y Shanghái. Daniel Schäfer / EPS

Nuestra industria representa el 4% de todas las emisiones de CO2 del mundo. En los últimos años ha habido una auténtica revolución en cuanto a materiales sostenibles, certificados o reciclados; pero una segunda pata del problema es el desperdicio: qué haces cuando el uso del zapato se acaba. La mayor parte termina en el vertedero y nuestro objetivo es darles un final más limpio”, explica Fluxa. El CEO nos recibe en Son Fortesa, una maravillosa finca en Alaró que aún acoge la casa familiar, parte de las oficinas y una sala de conferencias, además de un huerto ecológico, jardines y olivares. El entorno perfecto para hablar de circularidad, ese concepto que englo­ba todo lo que tiene que ver con la reutilización y reciclaje de materiales y productos, y que de tan exprimido ha quedado casi vacío de significado. “El tema es complejo. Algunos clientes nos escriben preguntándonos por qué los Recrafted cuestan dos o tres veces más cuando son un zapato usado, pero es que tienes que recogerlos de las tiendas, clasificarlos, llevarlos a un taller donde se reparan manualmente y volver a ponerlos a la venta. Y eso es caro”. Más caro que hacer un zapato nuevo. Pero el coste no es el único obstáculo. “El zapato va pegado o cosido, con lo cual es muy complicado separar sus distintos componentes para reciclarlos. Así que estamos investigando fórmulas para que sea más sencillo o incluso creando modelos monomaterial, pero siempre sin que eso afecte a la durabilidad del zapato”, continúa.

Un artesano repara unos zapatos para el proyecto Recrafted.
Un artesano repara unos zapatos para el proyecto Recrafted.Daniel Schäfer / EPS

Entre sus iniciativas sostenibles, Camper trabaja en una solución tan antigua como inusual: un programa de reparación para que una suela rajada o una piel rasgada no supongan el fin de un producto. “No compres más de lo que necesites. Intenta que las cosas duren en el tiempo. Cuídalas. Es un mensaje que llevamos por bandera desde que fue nuestro eslogan en 2002”. Fluxa reconoce que estos proyectos representan aún una parte muy pequeña de su negocio y que resultan imposibles de escalar a toda su producción. Son, dice, “un primer paso”. Pero en la dirección correcta. “La cultura de usar y tirar tiene que desaparecer. Y creo que se está produciendo un cambio de mentalidad, especialmente entre la gente más joven”. Hace nueve años, el director general detectó que la edad media de su consumidor “había envejecido”, pero hoy presumen de un crecimiento constante en la franja comprendida entre los 20 y los 30 años. Esa generación que se muestra más exigente con la trazabilidad del producto, que quiere saber cómo y quién fabrica los zapatos que usa. “Trabajamos con las mejores fábricas del mundo, que se encuentran en Vietnam y Portugal, y estamos muy orgullosos. No lo escondemos. Está todo en nuestra web”, explica Fluxa. En Mallorca, Camper mantiene su taller, donde se preparan los prototipos, se elaboran los modelos Recrafted y se conversa el “know how”, es decir, el saber hacer artesanal, la maestría. También se emplea a 300 personas. “Aquí no había demasiadas fábricas y poco a poco han ido cerrando todas. Lo han hecho por el desarrollo económico del país —no nos engañemos— y por el crecimiento turístico en la isla, que genera muchos puestos de trabajo”, argumenta.

Un modelo Recrafted.
Un modelo Recrafted. EPS

La desaparición del tejido fabril especializado no es un problema a ojos de Fluxa. “La industrialización es buena para un país. Pero la alemana no se basa en mano de obra barata, sino en la tecnología punta. Ese es el modelo al que aspirar, no al que teníamos en los años setenta. Es un problema complejo, y yo nunca he creído en las respuestas fáciles a problemas complejos, por mucha aceptación que tengan ahora”.

Un rincón de las oficinas generales de Camper en Inca (Mallorca).
Un rincón de las oficinas generales de Camper en Inca (Mallorca).Daniel Schäfer / EPS

No hay caminos fáciles en la industria del calzado, que afronta también una transformación en el área del diseño impuesta por dos grandes tendencias. La primera de ellas, “la sneakerización”, sobre la que Fluxa reconoce tener sentimientos encontrados. “Las deportivas han llegado para quedarse. Al principio nos hacía mucha gracia ir vestidos al trabajo como Steve Jobs, pero cuando todo el mundo lo hace, pasa a ser mainstream. Y si me preguntas a mí, yo estoy cansado de verlas”, responde entre risas. El segundo gran cambio tiene que ver con el género; y, si bien las mujeres llevan décadas utilizando calzado masculino, la apropiación en sentido inverso comienza a hacerse visible ahora. “Como usan números más pequeños, algunos clientes asiáticos ya compran zapatos de mujer. Los tacones para hombre irán a más, seguro. Fabricarlos es algo que está encima de la mesa, porque nuestro director creativo, Achilles Ion Gabriel, es un pionero del no gender, y, además, cuestionarse lo establecido forma parte de la esencia de Camper”. Como cuando en 1998 lanzaron la colección Twins, aquellos zapatos aparentemente desparejados que revolucionaron el sector, o cuando decidieron apostar por colaboraciones con diseñadores tan transgresores como Gosha Rubchinskiy o Bernhard Willhelm. La capacidad de asumir riesgos ha definido la marca y ha sido clave en su éxito. Al tratarse de una empresa familiar, Fluxa asegura que no deben rendir cuentas más que ante sí mismos, por lo que pueden permitirse “el lujo de equivocarse”. Nada de juntas de accionistas ni consejos de administración señalando con el dedo acusador los números rojos.

“En Madrid y Barcelona una parte relevante de nuestras ventas viene del turismo”, explica Fluxa.
“En Madrid y Barcelona una parte relevante de nuestras ventas viene del turismo”, explica Fluxa.Daniel Schäfer / EPS

Pero el director general también reconoce que todas las marcas, grandes o pequeñas, son prisioneras de su éxito. “Cuando algo te funciona, repites la fórmula. Por eso, en alguna etapa, hemos perdido un poco nuestra capacidad de innovación, y creo que no cuestionarse las cosas o caer en la autocomplacencia es el mayor peligro al que se enfrenta una empresa creativa como la nuestra. En todos los aspectos. Si no nos hubiésemos lanzado a la innovación digital, ahora tendríamos problemas muy serios”. Antes de la pandemia, un 35% de las ventas correspondían al canal digital; el año pasado este porcentaje subió hasta el 50 y Fluxa espera que siga creciendo; al contrario que el número de tiendas, que no tiene previsto reducirlo más de lo que ya lo ha hecho: un 15%. Siguen siendo fundamentales en su estrategia comercial, de imagen y también para asentar sus programas de circularidad y reparación del producto. “El día que perdamos la inquietud por transgredir, Camper estará muerto”.

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