Como pasajeros del ‘Titanic’

Se han desacostumbrado al peligro de tal forma que ni siquiera lo creen posible. Son incrédulos, se lo toman a broma

A los hombres y mujeres les ha costado siempre mucho reconocer a quienes entrañaban enorme peligro o estaban poseídos por una maldad gratuita. Y así, han aclamado y obedecido gustosamente a Hitler o Mussolini o Stalin en el siglo pasado. (El caso de Franco es distinto, porque jamás fue elegido, y en buena medida se lo vitoreó más por conveniencia que por entusiasmo, para medrar o salvarse, y una vez en el poder y tras haber laminado a los españoles adversos o “tibios”.) El fenómeno continúa vigente: no hace f...

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