la imagen
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Cambien de acera

Kevin Frayer (Getty Images)

Les propongo un pasatiempo de verano: adivinen, de entre los rostros de la imagen, cuál es el que más ardor pone en lo que vocifera, que no es, desde luego, un buenos días ni un buenas tardes ni un cómo están ustedes. Escupen evidentemente algo de carácter agresivo. Nadie se esfuerza tanto para soltar unas palabras de amor sencillas y tiernas como las de la canción de Serrat. Ahora bien, dado que hablamos de un ejército, habrá soldados más fanáticos y más ponderados. El segundo de la derecha, por ejemplo, pone poca pasión, como si temiera que se le desgarrara el ojal de los labios, pobre. Aúlla con la boca pequeña, en fin. He ahí un hombre sin fe. Le ha tocado desfilar, como me tocó a mí en su día, y finge hacer lo que le han mandado bajo pena de arresto.

Pero el juego consistía en hallar al más fogoso de los retratados, a aquel que, por la patria, Dios, Lenin o Mao, lo mismo da, estaría dispuesto a entrar en su casa de usted y acabar sin pestañear con toda la familia. Yo les propongo el tercer rostro de la izquierda, no ya porque abre la boca más que nadie, sino porque baja las comisuras de los labios en señal de desprecio por todo. Nos muestra, además, amenazantes, los dientes de arriba y los de abajo por si no nos hubiéramos percatado de que, si le fallara el fusil, puede acabar a dentelladas con nosotros. Tal gesto se complementa con el del ceño fruncido y la mirada perdida en un horizonte de montañas nevadas y banderas al viento que solo está dentro de su cabeza. Si se cruzan con él o con alguien parecido en la calle, cambien de acera, aunque no sea chino.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Sobre la firma

Juan José Millás

Escritor y periodista (1946). Su obra, traducida a 25 idiomas, ha obtenido, entre otros, el Premio Nadal, el Planeta y el Nacional de Narrativa, además del Miguel Delibes de periodismo. Destacan sus novelas El desorden de tu nombre, El mundo o Que nadie duerma. Colaborador de diversos medios escritos y del programa A vivir, de la Cadena SER.

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS