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La larga campaña africana contra las estatuas coloniales

El activista Andre Blaise Essama lleva años intentando que su país, Camerún, se deshaga del legado francés que exalta a las eminencias coloniales y lo reemplace por héroes nacionales. Y no es el único

Vídeo: Campaña de activistas contra monumentos coloniales. Imagen: Andre Blaise Essama junto a una estatua del fallecido futbolista internacional Samuel Mbappe Leppe, considerado el mejor futbolista camerunés de su época, en Douala. Reuters

El activista Andre Blaise Essama ha estado batallando por limpiar Camerún de monumentos que celebran su pasado colonial francés y reemplazarlos por otros que exalten a héroes locales. Lo hace desde mucho antes de que emergieran este tipo de iniciativas en el resto del mundo a raíz de la muerte del estadounidense George Floyd. Mucho antes de que las protestas y denuncias de racismo institucional se convirtiera de nuevo en protagonista en Estados Unidos y allí empezaran a caer del pedestal y a ser cuestionados personajes, de John Wayne a Cristobal Colón.

Essama, un exestudiante de ingeniería informática de 44 años, ha azotado, decapitado y derribado estatuas en honor a la era colonial francesa, lo que le ha supuesto varias detenciones, multas y encarcelamiento por vandalismo. A lo largo de los años, un monumento ha provocado su ira particular: una escultura del general francés Philippe Leclerc, de la Segunda Guerra Mundial, que fue enviado por Charles de Gaulle a la colonia con la misión de reunir a los líderes y reclutas locales para ayudar a liberar a Francia de la ocupación nazi, lo que lo convierte en algo mucho más allá de un simple colonizador.

Essama muestra una fotografía en su teléfono en la que aparece celebrando que decapitó la estatua del general de la Segunda Guerra Mundial Philippe Leclerc de Hauteclocque, en Douala.
Essama muestra una fotografía en su teléfono en la que aparece celebrando que decapitó la estatua del general de la Segunda Guerra Mundial Philippe Leclerc de Hauteclocque, en Douala. REUTERS

"He descabezado al general Leclerc siete veces. Las enterré en mi pueblo", presume el activista. Las autoridades han reemplazado la testa en cada ocasión y en 2015 se construyó una cerca de hierro forjado para proteger el monumento. Pero eso no ha detenido a Essama, que considera que el lugar del general francés está en un museo y no en las calles de una ciudad. No quiere, agrega, que Leclerc y otras figuras coloniales sean borradas de la Historia, pero cree que no deberían ser ensalzadas en los espacios públicos de Camerún.

Algo que se repite en otros países africanos, como Senegal, donde los ciudadanos de la histórica Saint Louis luchan desde hace años (con ataques incluidos, sigue protegida por vallas) para retirar del más importante cruce de caminos de la ciudad la estatua del colonizador y nada reputado o querido Louis Léon César Faidherbe, gobernador del Senegal francés entre 1854 y 1865, fundador del imperio colonial de Francia en África, al grito de "Faidherbe debe caer". Un movimiento éste al estilo del "Rhodes debe caer" (Rhodes Must Fall) sudafricano, que se inició en 2015, dirigido originalmente contra una estatua en la Universidad de Ciudad del Cabo (UCT) del inolvidable magnate y símbolo del imperialismo británico, Cecil Rhodes, y convertido hasta hoy en impulso por la descolonización de la educación en distintos países.

En el caso de Camerún, la estatua de Leclerc, apoyada en un bastón frente a un mural conmemorativo, fue inaugurada en 1948. Se encuentra junto a la oficina central de Correos en el distrito administrativo de la capital comercial de Camerún, Douala. El área está salpicada de vestigios coloniales. Frente al monumento hay una plaza que lleva el nombre de Leclerc adornada con un monumento a los soldados y marineros franceses, así como los aliados de la Primera Guerra Mundial. La avenida principal de la plaza, una de las más largas de la ciudad, lleva el nombre del General de Gaulle.

Essama tala el rostro de la estatua del soldado desconocido, erigida en memoria de soldados, marineros y aliados franceses, en Douala, Camerún,
Essama tala el rostro de la estatua del soldado desconocido, erigida en memoria de soldados, marineros y aliados franceses, en Douala, Camerún, REUTERS

"Los monumentos nacionales son importantes. Construyen los recuerdos y evocan el orgullo patrio", opina Essama mientras quita el polvo de una estatua de la leyenda del fútbol camerunés Samuel Mbappe Leppe. "Fue un gran jugador. Nos hacía soñar. Allanó el camino para muchos futbolistas. Mbappe Leppe es un verdadero héroe", vociferó el activista en una acción en la que levantaba el puño hacia el cielo mientras los espectadores aplaudían.

Cuando Essama comenzó su campaña hace una década, la gente pensaba en él como un excéntrico. Desde entonces, ha creado una asociación de artistas que han esculpido más de 30 obras de arte en honor a varios héroes de Camerún. Hace unos años, intentaron erigir la escultura de uno de los líderes de independencia de Camerún en una rotonda de Douala, pero la policía la derribó. Camerún era una colonia alemana hasta que se dividió entre Gran Bretaña y Francia después de la Primera Guerra Mundial. Bajo la tutela de las Naciones Unidas, el área administrada por los franceses se independizó en 1960, mientras que el sur de Camerún (británico) votó por unirse a Camerún francés en una federación en 1961.

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