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Directores: la llave hacia el éxito educativo en la pandemia

Si los estudiantes y los tiempos cambian, los gestores de los centros escolares, también; pero debemos seguir poniendo en valor su trabajo y desarrollar su potencial

Estudiantes con mascarillas protectoras como medida para frenar la propagación del nuevo coronavirus en una escuela pública en Montevideo, Uruguay.
Estudiantes con mascarillas protectoras como medida para frenar la propagación del nuevo coronavirus en una escuela pública en Montevideo, Uruguay. Foto AP

Debido a la enfermedad provocada por el nuevo virus nos encontramos con buena parte de los colegios cerrados en Iberoamérica, mientras que los docentes y los directores de los centros educativos continúan trabajando. Su papel es clave en cuestiones como planificación o innovación. Leemos estos días en los diferentes medios de comunicación la importancia de los docentes durante esta crisis, pero ¿y los directores? ¿Quién está empezando a proyectar la vuelta al colegio y los nuevos horarios? ¿Quién organizará los nuevos espacios y la desinfección de los centros?

Ser director de un centro educativo no es fácil. Existen diferentes estilos de dirección y una buena selección del director o directora de un centro es fundamental. No parece sencillo encontrar una receta, y más viendo la enorme variedad de características que demanda ser buen director: dotes de comunicación, liderazgo para la toma de decisiones, orientación a resultados, capacidad de análisis o de gestión de recursos, entre otras. Pero, al menos, ya tenemos más claro que el cambio en la educación y de las escuelas también pasa por reforzar el liderazgo de nuestros directores escolares, más aún en una situación de pandemia como la que estamos viviendo.

Recuerdo mi primera visita a un centro educativo en un país de Centroamérica en el año 2003. Estábamos haciendo seguimiento y recabando datos para la sistematización de un programa de educación de la cooperación española. Me podía imaginar lo diferente que iba a ser de un colegio en España, pero no llegas a comprenderlo hasta que lo ves. Estaba ubicado en una zona alejada de la capital y de difícil acceso por el estado de las carreteras para poder llegar en mitad de una zona de selva tropical. Estaba seguro de que me encontraría un espacio algo deteriorado, pero al menos lleno de niños y adolescentes en clase o jugando en el recreo. Contábamos con los datos de esa zona y eran cifras positivas en cuanto al elevado número de estudiantes matriculados y de bajo absentismo escolar. Me llevé una sorpresa al ver un colegio prácticamente vacío. Por si fuera poco, al preguntar a una profesora que pasaba por allí si podíamos hablar con el director, su respuesta fue: “No tenemos”.

Aquel mismo día, charlando con mi jefe durante horas en el viaje de vuelta, ambos nos convencimos del esfuerzo que debíamos hacer por no comparar realidades ni pensar que lo que entendíamos y veíamos en un determinado país debería ser igual en el otro.

Años más tarde, ya en 2016, volví a visitar otro colegio en similares condiciones. Seguía en la región centroamericana pero esta vez en un país vecino. Viajaba de nuevo a un área de la selva tropical donde solo puedes acceder después de un día entero en coche y otro día más en bote por el río. Aunque ahora iba a ser diferente. Era un contexto parecido, más de diez años después, pero esta vez estaba ante a un colegio repleto de niños que salían de clase bajo una enorme lluvia y cuya directora me compartía lo orgullosa que estaba del rendimiento de sus alumnos. No es casualidad que un centro con buenos resultados cuente con una buena directora.

Las características que demanda ser buen director son dotes de comunicación, liderazgo para la toma de decisiones, orientación a resultados, capacidad de análisis o de gestión de recursos, entre otras

Iberoamérica es una región desigual y diversa, pero compartimos, en cualquier caso, muchos de los desafíos y prioridades en educación. Afortunadamente, hoy perseguimos determinadas políticas públicas similares y el hecho de querer reforzar el papel y liderazgo de los directores y directoras nos permite poder avanzar, trabajar en conjunto y lograr resultados positivos y de impacto.

A finales del año pasado, cuando el coronavirus era apenas una amenaza en el horizonte, tuvo lugar el I Seminario Internacional de Liderazgo Directivo en Instituciones Educativas en Perú, un espacio para reconocer la labor de los directores y visibilizar los avances en materia de liderazgo y gestión escolar. Este encuentro, impulsado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), que consiguió reunir a 170 directivos y que tendrá continuidad virtual en el segundo semestre de 2020, puso de manifiesto la importancia de la trayectoria profesional de estos líderes y su incidencia en la mejora de los aprendizajes de los estudiantes.

Pero no es el único país donde se están llevando a cabo estas experiencias. En Ecuador estamos realizando un programa formativo en línea para directores que les va a permitir durante estos próximos cuatro meses fortalecer su gestión y responder a las competencias que requiere el actual contexto.

La educación sirve, sobre todo, para que los estudiantes aprendan y adquieran las habilidades necesarias que les preparen para un mundo cada vez más cambiante e incierto. Para conseguirlo, el papel que desempeñan nuestros directores en los colegios es esencial. Lo que nuestros alumnos aprenden y cómo lo aprenden ahora es diferente a cómo lo hacían hace 10 años. E incluso hace dos meses. Si los estudiantes y los tiempos cambian, los directores también. Alejandro Campo Postigo, uno de los muchos expertos que destaca la estrecha relación entre profesionalización de los directores y la mejora del rendimiento de los alumnos, señala que “la educación es una profesión compleja que requiere un aprendizaje permanente”. De todos.

De acuerdo con los últimos resultados del informe internacional TALIS 2018, la participación de directores en algún tipo de formación, en el último año anterior al cuestionario, está cerca del 100% en países como México o España. Vamos por buen camino, pero debemos seguir poniendo en valor su trabajo y desarrollar su potencial para que las expectativas de toda la comunidad educativa se ajusten a la realidad. Este período de confinamiento y distanciamiento social no será un impedimento para ello. Más bien al contrario. Todas las crisis siempre suponen una oportunidad y ahora sabemos que nuestros directores han estado aprendiendo y trabajando, y sabrán perfectamente adaptarse a las nuevas circunstancias.

Juan José Leal Martínez es experto en educación de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

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