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La metamorfosis de Oxfam

La ONG internacional anuncia cambios profundos en su estructura y estrategia. Chema Vera, director general interino, explica esta "transformación" que incluye el cierre de sus oficinas en 18 países y el despido de casi un tercio de sus trabajadores actuales

Paraguay es uno de los países en los que Oxfam ha cerrado en los últimos meses su oficina en el país.
Paraguay es uno de los países en los que Oxfam ha cerrado en los últimos meses su oficina en el país.
Paracuellos de Jarama

Oxfam será otra en unos años, al menos, una con 18 oficinas menos de las 66 que ahora mantiene abiertas en los países en los que actúa y más afiliados del sur con voz y voto, al nivel de España o Reino Unido, en la mesa de la confederación internacional. Es lo que contempla su nueva estrategia para la próxima década, que todavía no ha sido publicada en toda su extensión pues no estará totalmente lista hasta septiembre, pero sí anunciada en diversos canales. "Es una transformación radical por decisión propia al ver cómo va el mundo y la cooperación, pero acelerada por la situación financiera actual que ha empeorado con el coronavirus", explica por teléfono José María Vera, director general interino de Oxfam.

"Esta estrategia es el qué y cómo vamos a hacer. Queremos romper con el esquema norte-sur, de organización grande que presta asistencia, la idea es dar un paso más en el enraizamiento local", asegura. Para emprender ese "balanceo" hacia el sur, se reduce la presencia física de Oxfam en 18 países, todos ellos, en desarrollo: Tailandia, Afganistán, Sri Lanka, Pakistán, Tayikistán, Haití, República Dominicana, Cuba, Paraguay, Egipto, Tanzania, Sudán, Burundi, Ruanda, Sierra Leona, Benín, Liberia y Mauritania. ¿No es contradictorio? Vera responde así:  "Es una descolonización. Si hay una organización que ha apostado por el fortalecimiento de las entidades locales ha sido Oxfam. Ahora tenemos que confiar y trabajar con ellas horizontalmente, como pares. Es en lo que creo".

Solo en Afganistán, opina Vera, no ven totalmente posible continuar como aliados de la sociedad civil local, porque esta es demasiado frágil. "Ha sido una de las decisiones más dolorosas porque no podemos intervenir sin presencia física. Aunque se intentará", añade rápido. De los otros Estados débiles, han optado por quedarse físicamente en una decena concentrados en Oriente Medio y Norte de África (MENA), África central y oriental. Esto deja fuera a Haití, donde la ONG enfrentó un escándalo de abusos sexuales a menores por parte de su filial británica cuya presencia ya "había sido cancelada", aclara Vera. "En Haití creo que podemos trabajar con organizaciones locales", apunta.

Además, continúa el máximo responsable de la ONG, países del sur se unirán al club de los afiliados de la confederación internacional; esto quiere decir que se constituirán como figuras jurídicas en sus países y aportarán financiación. Como hicieron recientemente India, México, Brasil y Sudáfrica, la previsión es que se sumen Indonesia, Filipinas, Colombia, Senegal, Kenia y el Pacífico (una agrupación formada por cinco equipos de país actuales). "Se conforman como un actor local de la sociedad civil, como lo es en España, de tal manera que Oxfam deja de ser allí una agencia internacional", detalla.

Oxfam contará con 1.450 empleados menos de los 5.000 miembros que ahora trabajan en sus programas

El cierre de oficina no será inminente, sino "escalonado y responsable", asegura el director general interino. Eso quiere decir que los programas vigentes seguirán y los contratos laborales se mantendrán durante un tiempo variable, según el país. Lo que alargará todo el proceso de reestructuración hasta dos años. Después, Oxfam contará con 1.450 empleados menos de los 5.000 miembros que ahora trabajan en sus programas, según sus previsiones.

"No hay que quitarle hierro, es una decisión dolorosa, pero lo haremos con responsabilidad", afirma sobre este gran recorte de personal. La primera forma de hacer esta reducción del 30% de sus recursos humanos será no firmar nuevos contratos y no renovar los que lleguen a su fin. Además, dice Vera, los despidos o finalizaciones se harán con mucha anticipación "para que la gente tenga tiempo de pensar, planificar y buscar otro empleo". Y, finalmente, asegura que Oxfam hará todo lo posible para "transferir gestiones" a organizaciones locales e instituciones que incluyan a los trabajadores que las llevan a cabo.

— ¿Oxfam se refunda o es que han llegado los recortes?

— La organización no pasaba por su mejor momento financiero y la covid-19 ha venido a empeorarlo. Reconoce.

Pero Vera subraya que la maltrecha situación económica solo ha acelerado lo que ya estaba planeado desde hace años para modernizar la ONG. La pandemia les ha obligado a cerrar sus tiendas de comercio justo y cancelar eventos de recaudación de fondos, y los donantes particulares tampoco pasan por su mejor momento.

Si como define la Real Academia de la Lengua, una crisis es un "cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados" y a la vez "una situación mala y difícil", Oxfam está en una crisis. Quién suceda a Vera, que culminará su mandato interino en octubre, tendrá la labor de dirigir esa nueva ONG: más pequeña y más del sur. Para seguir con lo de siempre: luchando contra la pobreza y la desigualdad. "Espero que sea una mujer", zanja el español.

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