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Hacia nuevas fórmulas de desarrollo urbano

¿Cómo se construirá la movilidad, la actividad cultural o la densidad de población tras la covid-19?

El pasado 18 de mayo, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) reabría sus puertas en el Día Internacional de los Museos. rn
El pasado 18 de mayo, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) reabría sus puertas en el Día Internacional de los Museos. Europa Press

Es posible que la actual situación ponga nuevas dificultades con respuestas más complejas a los procesos urbanos, aunque al mismo tiempo puede que suponga una "aceleración" para los cambios necesarios de muchas propuestas que se llevan debatiendo largo tiempo y nadie parecía tener prisa en materializar.

En el ámbito socioeconómico, ha irrumpido el teletrabajo de forma muy importante en las grandes ciudades, que permite aparentemente una mejor conciliación con la vida laboral y familiar. Hay problemas derivados de la densidad de población y la movilidad complejos y en discusión desde hace décadas que habrá que abordar a corto plazo con decisiones más contundentes y redistribuyendo el espacio. Parecen hoy más seguras las apuestas por la bicicleta y los desplazamientos a pie, que hace escasamente 3 meses.

Nadie se había planteado la desaparición del cine, del teatro, de la música en directo, de los conciertos...

Especialmente las grandes ciudades necesitan reorganizar la estructura presencial de las actividades culturales, por más que se estén organizando virtualmente iniciativas interesantes, pero que no ofrecen la misma satisfacción que las tradicionales y que además son de difícil sustitución. Nadie se había planteado la desaparición del cine, del teatro, de la música en directo, de los conciertos, etc. pero es evidente que se van a producir cambios, además de los tecnológicos que ya se vienen realizando.

¿Habrá nueva normalidad o recuperaremos los viejos problemas?

Se está poniendo en duda, con un análisis posiblemente precipitado, la ciudad global, el modelo de desarrollo y de la interdependencia territorial. Hay un cuestionamiento de la forma de vida hasta ahora desarrollada. En muy poco tiempo se ha cambiado la estructura de consumo, "sometiendo" a los ciudadanos a un modelo tranquilo, incorporándolo rápidamente a la estructura de relaciones.

Algunas cuestiones se vienen planteando de lejos, pero: ¿Se va a producir una revolución en el urbanismo? En los sistemas de transporte, ante la oportunidad para reequilibrar las ciudades, ¿se van a "modular" los intereses privados y la "excesiva" mercantilización de las mismas?. Y finalmente ¿va a ser posible parar el crecimiento de estas al ritmo previsto en todas las proyecciones demográficas?

Para bien o para mal, las grandes urbes y los espacios metropolitanos parece que no dejarán paso a otras formas de aglutinar a los seres humanos.

La vivienda sigue siendo el escenario más importante. A través de los balcones (las que lo tienen) o ventanas, se conecta de forma casi exclusiva con la ciudad. El convencimiento, reflejado en el artículo 47 de la Constitución de 1978, de que "todos tenemos derecho a una vivienda digna y adecuada", se debe resolver en la realidad con políticas activas que den acceso a la misma a las personas que carecen de un hogar y que la situación de la actual pandemia ha puesto en un lugar evidente a muchos ciudadanos que no se pueden confinar en "su vivienda". Hay que tener capacidad para distinguir entre la función original de la vivienda, que se concreta en crear un hogar, y otras formas de inversión especulativa relacionadas con el turismo o alquileres de corto plazo.

Durante mucho tiempo se ha teorizado sobre descentralización, nuevas centralidades, y nos hemos encontrado de repente con que el contorno de las centralidades está cambiando y su tamaño parece reducirse. Muchos ciudadanos "han descubierto" el comercio de proximidad, un elemento que parece de obligada recuperación. Y surge la oportunidad de "reiniciar" el modelo de ciudades, donde la cultura del cuidado del territorio haga de las mismas espacios más sostenibles y equilibrados.

Durante largos años, se ha reclamado el equilibrio Norte / Sur, que es lo mismo que hablar de cómo terminar con las desigualdades de la ciudad

Durante largos años, se ha reclamado, y se sigue haciendo, el equilibrio Norte / Sur, que es lo mismo que hablar de cómo terminar con las desigualdades de la ciudad. En este marco hay que reconocer que "dentro de los nortes también hay sures" y viceversa, aunque es evidente que los "sures" del norte tienen un entorno generalmente mejor equipado.

A pesar de todo, ¿seguiremos igual?

Parece que es un buen momento para incorporar en la reflexión la posibilidad de combinar la necesidad de las grandes ciudades con los territorios menos ocupados, que permitan el "esponjamiento" de la alta densidad ahora cuestionada de las grandes ciudades. ¿Va a ser posible que un proceso tantas veces demandado, permita equilibrar el territorio? Es muy probable que estemos más en una visión distópica o cercana a la ciencia ficción que en la realidad que va a continuar.

La situación no va a coincidir necesariamente como se había previsto, pero si se pueden dar oportunidades a nuevas fórmulas de desarrollo urbano que tengan una base cercana a las acciones de barrio. Parece que el proceso hace necesaria la recuperación de los barrios y aproximar algo en lo que se viene trabajando desde hace más de una década, y que la actual alcaldesa de París lleva en su programa electoral: "la ciudad de 15 minutos", inspirada en el urbanista y especialista en ciudades inteligentes Carlos Moreno. Puede contribuir a racionalizar y flexibilizar un discurso más adecuado a las necesidades de las personas.

José María de la Riva Ámez es profesor de Geografía y coordina el Ciclo (ahora en línea) Diálogos sobre conflictos urbanos en La Casa Encendida.

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