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Hacia la planificación de la vida urbana

Dejando a un lado el coronavirus, ¿vive usted en un entorno en el que podría llegar al supermercado, escuela, centro médico o al trabajo en menos de quince minutos andando? Entonces, es el lugar idóneo. Lo que se podría denominar 'un vecindario de 15 minutos'. Este era el plan para París

Vista aérea de París, 2013. Ampliar foto
Vista aérea de París, 2013.

Esta era la promesa estrella de Anne Hidalgo, la actual alcaldesa de París, para las elecciones de marzo [cuya segunda vuelta se suspendió por el coronavirus el pasado 17 de marzo]: crear "la ciudad de 15 minutos" (en francés, "la ville due quart d’ heure"). Uno de los objetivos principales de esta llamada "ciudad del cuarto de hora" es asegurar una transformación ecológica en la capital francesa, creando distintos distritos mixtos —tanto social como económicamente— para mejorar la calidad de vida de residentes y visitantes.

El urbanista colombo-francés Carlos Moreno —director científico de la cátedra ETI (Empresariado, Territorio e Innovación) de la Universidad de la Sorbona— ha sido la fuente de inspiración de esta idea que se basa en cuatro grandes principios: proximidad, diversidad, densidad y ubicuidad. Tomando como enfoque la relación entre el espacio público y el tiempo útil, Moreno toma como referente las ideas de la activista y autora canadiense Jane Jacobs, centrándose en el sentimiento de comunidad con el fin de transformar París en una ciudad viva.

La actual propuesta quiere ofrecer a los residentes de cada zona un entorno más cercano, saludable y con tiempo para satisfacer (cuando todo vuelva a la normalidad) las seis funciones sociales esenciales: vivir, trabajar, abastecer, cuidar, aprender y disfrutar. De este modo, en vez de avanzar hacia la planificación urbana, "la ciudad de 15 minutos" propone avanzar hacia la planificación de la vida urbana. Un modelo que establece un entorno en el que cualquier ciudadano pueda conseguir lo que necesite en un máximo de 15 minutos andando o en bicicleta, rompiendo los esquemas de la ciudad monofuncional y apostando por una ciudad multi-céntrica.

De hecho, París ya es una ciudad caminable, pero Hidalgo prometió seguir peatonalizando más franjas de la capital. Además, la alcaldesa anunció su deseo de convertir París en una ciudad 100% ciclista para 2024, invirtiendo un total de 350 millones de euros para implementar el plan "un carril bici en cada calle". De este modo, se eliminarían 60.000 plazas de aparcamiento para vehículos privados convirtiendola en una ciudad comparable a Copenhague o Amsterdam, conocidas por haber reducido drásticamente los espacios destinados al automóvil para favorecer a la bicicleta y al peatón.

Pero, ¿cómo se implementaría esta "ciudad de 15 minutos"?

El ambicioso plan comenzaría por hacer las calles principales inaccesibles para los vehículos de motor. De este modo, las intersecciones —que actualmente están obstruidas por automóviles— se convertirían en plazas. Se apuesta por una naturalización de las calles (zonas verdes, huertos urbanos y parques infantiles) que conllevaría un rediseño y reconfiguración de todas las vías, eliminando principalmente las zonas destinadas a aparcamiento.

Otro de los elementos a destacar sería la creación de las calles para niños cerca de centros educativos; estas serían espacios sin tráfico automotor para facilitar áreas de juego sin peligro, favorecer la actividad y el encuentro. Además, se plantea que las escuelas públicas abran sus puertas el fin de semana para transformar su uso (como ya se hace, por ejemplo, en Barcelona).

Esta propuesta de ciudad también incluye crear quioscos ciudadanos de proximidad, abrir las salas de la alcaldía como lugar de estudio —complementarias a los horarios de las bibliotecas—, el acompañamiento a las personas de la tercera edad, el apoyo a los comercios de barrio con la creación de un establecimiento municipal gestionando catastro y propiedad, un servicio municipal de policía sin armas letales y con paridad de género, entre otros.

Es decir, esta propuesta reinventa la proximidad, que no es más que la disminución de las movilidades obligadas para que sean necesarias y más fluidas.

No es una idea nueva, pero caso de implementarse marcaría un paso radical en una ciudad del tamaño de París, cuyo centro queda delimitado por el conocido Bulevar Periférico, que alberga más de 2,2 millones de personas. Pero la cuestión es, ¿incluirá también los banlieus de la periferia, o será allí, precisamente, donde todo el tráfico irá una vez el centro esté remodelado?

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