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Los ocho motivos por los que discuten las parejas

Son el producto de actitudes que solo traen turbulencias a una relación

Hay muchas situaciones cotidianas que pueden generar conflictos en una pareja, desde a quién le toca bajar la basura o sacar al perro hasta qué película elegir para ver una tarde de domingo, pasando por quién controla el mando de la tele. La mayor parte de las veces tienen fácil solución, pero hay problemas que pueden marcar un antes y un después, incluso suponer el principio del fin de una relación. Es lo que científicos de la Universidad de Pensilvania (EE UU) denominan "turbulencia relacional".

Para descubrir cuáles son los estos puntos de inflexión que llevan a una relación considerarse turbulenta, los expertos diseñaron unos cuestionarios para 363 adultos, hombres y mujeres, de entre 20 y 85 años. Ninguno estaba en una relación con otro de los participantes ni sus respuestas fueron contrastadas con sus parejas, los resultados muestran una percepción personal sobre cuáles son las actitudes que producen turbulencias en las relaciones. En total, los expertos descubrieron ocho conductas comunes.

1. La incertidumbre. Cuando una de las partes no está segura de querer permanecer en la relación o de que la otra quiera hacerlo. Se trata de un factor clave para saber si la pareja tiene problemas o no.

2. Tomarse los conflictos de forma personal. Sucede cuando una de las partes de la pareja se toma las discusiones y los problemas demasiado a pecho, incluso los más pequeños y cotidianos.

3. Los celos cognitivos. Cuando alguien se siente amenazado por terceras personas o cree que su pareja se siente atraída por ellas, aunque la realidad sea otra. En definitiva, ve fantasmas donde no los hay.

4. Los celos emocionales. Es la forma en la que se reacciona ante los comportamientos de la pareja.

5. Si la pareja ayuda o perjudica. Es decir, si ante un objetivo supone un apoyo o, al contrario, solo pone trabas para conseguirlo.

6. La capacidad de comunicarse con la pareja. Si ante un conflicto uno es capaz de abrirse y expresar los sentimientos de forma clara y directa.

7. Evitar los temas difíciles. Como el punto anterior, este se refiere a las conversaciones que se tienen en pareja o, en este caso, a las que se dejan de tener. Se trata de esas parejas que no son capaces de hablar sobre los problemas que les ocurren y, lo que es peor, se engañan a sí mismas al intentar convencerse de que no es algo tan grave o las cosas no van tan mal como parece.

8. El afecto negativo. Se refiere a la cantidad de veces que se sienten emociones negativas hacia la pareja y que hacen que la relación pase por baches: enfado, dolor, tristeza...

Los expertos descubrieron que cuanto mayor son las personas o más largas las relaciones, menos posibilidades de pasar por estas aguas turbulentas. Por otro lado, aquellas personas que pasan por ellas suelen sufrir más de uno de los puntos anteriores.

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