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Violencia en Cataluña

Creo que el independentismo ha perdido la última oportunidad de mejorar la convivencia de los catalanes. Las palabras “odio, venganza”, consciente o deliberadamente, siguen siendo el motor de movilizaciones y medios. En esta espiral, los valores de la república no serán mejores que los existentes. ¿No se puede reivindicar lo mismo evitándolas, o acaso habría menos seguidores? La sentencia, nos guste o no, es un hecho. Hay mil maneras de conseguir las cosas. No juguemos con fuego, las masas son imprevisibles e incontrolables.

María Teresa Casasnovas Manau

Barcelona


Estos días llevamos escuchando por parte del president la cantinela de la desobediencia civil pacífica. ¿Desobediencia pacífica? ¿Por qué gusta tanto a los independentistas el uso del oxímoron? Lo más asombroso es la sumisa adopción de estos conceptos por parte de tantas personas. El día en que los catalanes despierten del engaño, estos gobernantes tendrán que exiliarse y, esta vez, será de verdad.

Eduardo Costa Bejarano

Valencia


Comprensiblemente, nadie quiere ser padre de la violencia. Los políticos y periodistas independentistas catalanes se horrorizan ante el salvajismo de los disturbios nocturnos, y repiten con insistencia que los violentos son pocos y no les representan. Sin embargo, estos mismos políticos y periodistas llevan años caricaturizando un Estado español despiadado y vengativo, cuando no directamente dictatorial. ¿No cabía esperar que la masa independentista, amante de las verdades sencillas, se descontrolara en algún momento ante tal monstruo? Han sembrado vientos y ahora recogemos tempestades.

Darío Sanjuán Vera

Barcelona

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