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HABLA CORREOS

Prohibido el paso a tractores: en este olivar se fabrica aceite 100% biológico

Migue Ángel García dio un giro radical a su vida: abandonó su trabajo en artes gráficas en Alcoi (Alicante) y se fue a extraer zumo de aceituna a Benifallim, un pueblo de un centenar de habitantes

aceite
Miguel Ángel García, en uno de sus olivares en Benifallim (Alicante).

Cargado de estrés, Miguel Ángel García dejó hace cinco años su trabajo de artes gráficas en Alcoi (Alicante) y se mudó al pueblo alicantino de sus padres para fabricar aceite, Benifallim, de 108 habitantes. García quería dar un cambio radical a su vida. Ocupó las tierras de su familia y decidió exprimir un zumo de aceituna totalmente orgánico, de calidad y a través de un procedimiento sostenible. Así nació Aceites Rontonar.

El nombre lo puso en honor a la sierra donde crecen sus olivos. La tierra de su olivar es el pilar básico de su producto. En él los árboles no respiran fumigantes y los tractores no entran. "La base de todo está en el suelo. Hay que mimarlo y no aplastarlo. En mi olivar, hay una capa de hierba. En el resto solo hay desierto y árboles", explica. Por eso, dice, decidió salirse de "la agricultura convencional" y fabricar aceite 100% biológico.

Al principio, García abrió una web "para darse a conocer", pero las ventas de su producto no eran grandes y difícilmente salían de su provincia. Era un producto de gran calidad, que incluso compran restaurantes con estrella Michelín, como el de Quique Dacosta o el Audreys, pero también caro en comparación con el aceite normal. Llegar a más gente le resultaba difícil. Pero ahora y gracias al trampolín virtual que supone Correos Market, el aceite de Rontonar llega a cualquier rincón de España. "Ahora vendo por Internet. Me compran desde particulares hasta profesionales. Me llega un mensaje y en menos de 24 horas deposito el paquete en cualquier oficina de Correos. Ellos se encargan del resto", narra García.

Uno de los tres tipos de aceite que vende Miguel Ángel García.
Uno de los tres tipos de aceite que vende Miguel Ángel García.

Visibilizar la calidad

El concepto de Correos Market se basa en fomentar los productos artesanales y de calidad, como los de García, a través del comercio electrónico. Para ello, Correos pone a disposición de los artesanos locales la posibilidad de integrar sus productos en su plataforma para que ganen visibilidad. A través de un formulario, los profesionales podrán acreditar la calidad de su género, recibir un sello de calidad y venderlos en un único sitio web. Y la compañía se encarga de todo el proceso de distribución.

La obsesión de García por obtener el mejor aceite le lleva a eliminar cualquier factor que pueda restar calidad a su producto. Por ejemplo, reduce el tiempo desde que se arranca la aceituna del árbol hasta que se prensa. "La recojo por la mañana y por la tarde hago el aceite. Utilizo una prensa que no la calienta; si se quema, pierde sus propiedades”, especifica. Tampoco la recoge del suelo si se ha caído sola. "Hace siglos, los romanos decían que las olivas del suelo no eran para el consumo humano y ahora, aquí, se utilizan. Yo no lo hago", subraya.

Tres aceites, un solo concepto

El alicantino pasó de vender varias botellas en algunas tiendas físicas en Alicante y Valencia a formar parte de la tienda web de Correos y, desde entonces, distribuir decenas de paquetes. En ella, más de una veintena de artesanos se han sumado al proyecto. Cervezas artesanas, embutidos, ropa, complementos, cosméticos naturales, juguetes y joyas, entre otros productos. Los envíos se realizan a toda la Península y Baleares sin costes, lo que es un plus de ventas para los productores. Con el tiempo, el negocio de García aumentó y ocupó más tierras para aumentar la producción, algunas sin cultivar desde hacía más de 50 años. Para elaborar su aceite, únicamente utiliza aceitunas autóctonas. Su gama de productos se basa en tres especies: blanqueta, alfafarenca y Mançanella-Villalonga. Nunca las mezcla: "Da igual que crezcan en la misma parcela, el sabor es diferente", asegura.

Algunos vecinos de Benifallim le dicen que está loco, que su negocio no tiene futuro y que el aceite de las aceitunas de la zona siempre sabe igual independientemente del proceso. Cuando lo prueban, dice, cambian de opinión. "Me dicen que está buenísimo", explica. Internet le ha ayudado a llegar a clientes que de otra manera nunca hubiesen probado su zumo de aceituna. Por eso, dice, "es importante que se conozca lo que hace la gente pequeña en sitios pequeños".

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