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La Fundación Horstmann, el pedagogo Tonucci y ‘Cinco continentes’ de RNE ganan los Premios Unicef

Este martes reciben el reconocimiento por su compromiso para conseguir cambios reales en la vida de niños y niñas

En Etiopía, el 52% de los niños y niñas menores de cinco años está moderada o severamente malnutrido, según Unicef.
En Etiopía, el 52% de los niños y niñas menores de cinco años está moderada o severamente malnutrido, según Unicef.

El proyecto de atención primaria pediátrica y mejora de la salud comunitaria que la Fundación Pablo Horstmann lleva a cabo en Meki (Etiopía) es uno de los ganadores de los Premios Unicef Comité Español, que serán entregados este martes en Madrid. Este año, los galardones, que reconocen el compromiso de personas o instituciones para conseguir cambios reales en la vida de la infancia, se entregarán también al pedagogo Francesco Tonucci —por su trayectoria vital y profesional en la defensa de los derechos de los niños— y al programa de Radio Nacional de España Cinco continentes, por su labor de difusión de la situación de vulnerabilidad de los más pequeños en todo el mundo.

Ana Sendagorta, presidenta de la Fundación Horstmann, lleva a sus espaldas años de cooperación como cirujana oftalmóloga en Kenia. “Aunque no fuera la primera vez que entraba en contacto una realidad tan tremenda como la de Meki, no dejó de sorprenderme. Salir de nuestra burbuja de bienestar y enfrentarse al contexto de una población que lucha cada día y que no se atreve ni a soñar con un futuro mejor, siempre es duro. Me parecía increíble que aún en 2011 existieran tantas personas sin acceso a cuidados médicos”, recuerda.

En Etiopía, hay tres médicos por 100.000 habitantes. En Meki, ni uno para más de 170.000 personas. El hospital más cercano se encuentra en Adama, a 78 km, pero para los casos más graves es necesario llegar hasta Gambo o Adís Abeba, a casi tres horas de coche. Desde 2012, la población infantil de Meki puede ser atendida de manera gratuita en la clínica pediátrica Let children have health de la Fundación Horstmann.

“Antes nos dedicábamos a intentar paliar la falta de centros sanitarios en la regiones kenianas de Turkana y Lamu, pero en 2011 las misioneras salesianas presentes en Meki nos informaron de que el pequeño orfanato de la provincia de Oromía necesitaba ayuda para salir adelante”, explica Sendagorta. “Nos encontramos con una situación de la infancia muy preocupante. Casi la mitad de las familias contaba con un huérfano acogido. Las tasas de escolarización eran muy bajas y la malnutrición era un problema muy frecuente”.

La clínica de la Fundación Horstmann en Meki, Etiopía, atendió a más de 20.000 niños en 2018

La clínica, que atendió a más de 20.000 niños en 2018, se enfrenta sobre todo a casos de malnutrición, en un país en el que el 52% de los niños y niñas menores de cinco años están moderada o severamente malnutridos, según datos de Unicef de 2014. “También hay otros casos de enfermedades relacionadas con la pobreza y la falta de higiene, así como contagios del VIH de madre a hijo”, agrega la presidenta de la Fundación.

El próximo mes de julio, la clínica ampliará sus instalaciones para potenciar el cuidado prenatal y posterior al parto —en una región donde el 80% de las mujeres dan a luz en sus casas—, además de unidades centradas en tuberculosis y VIH, entre otras especialidades.

En la categoría Comunica, el premio ha recaído en el programa Cinco Continentes Radio 5 (RNE). El jurado —compuesto por varias personalidades del mundo académico, del tercer sector y de la comunicación— ha reconocido “la sólida trayectoria del programa, el tratamiento informativo de los temas relacionados con la infancia, su enfoque desde la diversidad y el compromiso del equipo de profesionales en la promoción y la defensa de los derechos de los niños”.

El programa ha sido galardonado por dar espacio tanto a temas de actualidad relacionados con la infancia (por ejemplo, los flujos migratorios de Centroamérica o el impacto sobre los niños del terremoto en Indonesia) como a sujetos a menudo olvidados por los medios (como los niños soldados en Sudán del Sur o la desnutrición en el Congo).

El programa Cinco continentes ha sido galardonado por dar espacio tanto a temas de actualidad relacionados con la infancia como a sujetos a menudo olvidados por los medios

“Es un premio muy colectivo”, sostiene María Eulate, directora de Cinco continentes. “Cada día contamos con un equipo numeroso para elaborar temas de actualidad y otros más a fondo. Al ser un programa de servicio público, disponemos de espacio para abordar estas cuestiones”.

Eulate admite que le impacta especialmente tener que contar la “dureza de la cotidianidad” de algunas situaciones a las que se enfrentan los menores. “El frío que sienten en las tiendas de campaña de los campamentos de refugiados, el cansancio de las caravanas de migrantes, el miedo…”, enumera. La periodista reconoce que a veces los medios tienden a dramatizar. “Nos quedamos en las cifras, pero hace falta hablar más con la gente, poner rostro a los datos”.

El tercer galardón lleva el nombre de Joaquín Ruiz-Giménez, presidente de Unicef España desde 1988 a 2001, y se concede a título individual a personas con una trayectoria vital y profesional que destacan por su dedicación al avance en los derechos de la infancia. Este año ha recaído en el pedagogo italiano Francesco Tonucci.

Durante más de 50 años, el pensador se ha dedicado al estudio del comportamiento infantil en el ámbito de la familia, la escuela y la ciudad, “siempre con ojos de niño”, según el jurado.

“Mis propuestas me parecen tan de sentido común que no deberían ser consideradas revolucionarias”, asegura el pedagogo. “Pero, lamentablemente, es aún necesaria una ley internacional para que los padres quieran a sus hijos”, dice refiriéndose a la Convención sobre los Derechos del Niño, que el próximo mes de noviembre cumplirá 30 años.

“En el ámbito de la educación propongo que se reconozcan las capacidades de cada niño, en lugar de exigir los mismos resultados en las dos asignaturas que interesan a la escuela, es decir, lengua y matemática”, agrega.

Mantener la mirada de niño, según Tonucci, requiere un trabajo constante para intentar seguir interpretando el mundo según el punto de vista de un niño. Pero parece que los adultos padecemos una enfermedad que no hace olvidar de la infancia y repetimos con nuestros hijos los mismos errores de nuestros padres. Yo intento recuperar, al menos en parte, esta sensibilidad estudiando y escuchando”.

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