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Los conflictos causan un nuevo récord de desplazados: 41,3 millones

Un nuevo informe de migraciones internas revela que aumentan los que huyen por el cambio climático, se prolonga el tiempo fuera del hogar y las ciudades cada vez acogen a más población

Unos ciudadanos sirios viajan con sus pertenencias por la autopista entre Damasco y Aleppo a la altura de Idlib mientras huyen de posibles ataques aéreos del régimen y sus aliados en la zona. La violencia en esta región ha desplazado a más de 150.000 personas la semana pasada, según la ONU. Ver fotogalería
Unos ciudadanos sirios viajan con sus pertenencias por la autopista entre Damasco y Aleppo a la altura de Idlib mientras huyen de posibles ataques aéreos del régimen y sus aliados en la zona. La violencia en esta región ha desplazado a más de 150.000 personas la semana pasada, según la ONU. AFP

Tan solo en los 10 primeros días de mayo, Somalia, Libia, Yemen y República Democrática del Congo han sido noticia por un conflicto o un desastre natural. Entre los damnificados se cuenta a un colectivo muy numeroso: los desplazados internos, aquellos que se ven obligados a abandonar su lugar de residencia tras un bombardeo o una inundación, pero no cruzan las fronteras de su país de origen. En 2018, se registraron 28 millones de nuevos desplazamientos: 17,2 millones por desastres naturales y 10,8 millones por conflictos o violencia, según el Informe Global sobre Desplazamiento Interno, un documento anual del Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (IDMC), dependiente del Consejo Noruego para los Refugiados, publicado este viernes.

En Somalia es la combinación de conflicto y sequía, en Libia y Yemen las actuaciones militares fruto de guerras civiles que nunca terminan y en República Democrática del Congo, además del conflicto, el miedo al ébola que campa a sus anchas en el norte del país ha llevado a miles a abandonar sus pueblos y ciudades.

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Los nuevos hallazgos del IDMC llevan, además, a declarar un nuevo récord: los que se trasladaron dentro de su país a causa de un conflicto en todo el mundo son ya 41,3 millones, más de un millón desde 2017. "Este dato combina personas que llevan tiempo trasladadas y muchas que se desplazaron por primera vez en 2018 y que seguían en las mismas condiciones a finales de año", explica Vicente Anzellini, coordinador del informe. "Se trata de un dato importante teniendo en cuenta que esta es una estimación conservadora, porque no sabemos qué fue de muchas personas. En cualquier caso, hace más de tres años que la cifra no baja de los 40 millones y ahora hemos superado los 41 incluso".

Tres cuartos están en tan solo 10 países entre los que se cuentan Siria y Colombia. En África subsahariana se dieron los mayores movimientos forzados de población a causa de conflictos, con casi 7,5 millones o el 69% del total. Por otra parte, Etiopía, República Democrática del Congo y Siria acumulan más de la mitad de los 10,8 millones que se movieron en 2018.

A los 41,3 millones hay que sumar otros 13,7 millones de refugiados y solicitantes de asilo fuera de sus fronteras, según la Agencia de la ONU para los refugiados (Acnur): en total son 65 millones en movimiento en el mundo.

La incógnita de los desplazados por desastres naturales

El número total de los movilizados por desastres naturales es más difícil de obtener, pues los datos de años anteriores son confusos: se recaba información semanas o meses después del suceso, pero posteriormente no se realizan seguimientos. "Mientras que muchos retornan, no se sabe cuántos siguen desplazados a final de año, y eso impide dar una cifra como la que se provee para los que escapan de conflcitos", justifica Anzellini. "Las organizaciones informan de un número de afectados o beneficiarios de asistencia humanitaria, pero luego no sabemos de las condiciones de muchas de esas personas. En desastres se suelen contar las casas destruidas. Cuando no hay otros datos disponibles, usamos eso para estimar cuántas personas vivían por hogar y obtenemos una aproximación del número de desplazados. Nuestras fuentes son agencias de gestión de desastres naturales y de protección civil, y los datos varían dependiendo del país".

Un ejemplo es el caso de Mozambique tras el paso del tifón Idai. "Puedes tener un número muy alto de desplazamientos, pero probablemente la situación de vulnerabilidad de los habitantes y sus condiciones de pobreza van a seguir por mucho tiempo. Por otro lado, en Japón se realizaron sobre todo evacuaciones preventivas antes de que impactaran los tifones; esa población también se cuenta como desplazada, pero suele volver más rápido y tener mejores condiciones de asistencia y protección".

El sudeste asiático registró la cifra más alta de desplazados por desastres naturales: 9,3 millones o el 54% del total

La región del sudeste asiático y Pacífico fue la que registró una cifra más alta de desplazados a causa de desastres naturales el año pasado: 9,3 millones o el 54% del total. Por otra parte, los fenómenos climatológicos adversos como terremotos, inundaciones o tsunamis resultaron en 17,2 millones de desplazados internos de 144 países forzados a irse a lugares más seguros. Los llamados "desastres de desarrollo lento", como sequías, provocaron 760.000 nuevos desplazamientos en 2018 en países como Somalia, Madagascar, Mongolia, Senegal y Brasil entre otros. Pero esta cifra está "claramente infraestimada", según el informe.

Más tiempo fuera de casa y más en las ciudades

El documento advierte de que el tiempo de estancia fuera del hogar también es cada vez más largo por la confluencia de factores como pobreza, inestabilidad política y el cambio climático. En Siria, por ejemplo, el conflicto se ha calmado, pero la inseguridad latente y la destrucción casi absoluta de ciudades como Aleppo o Raqqa hace imposible volver a casa.

Muchos intentan regresar al lugar de origen sin las condiciones socioeconómicas mínimas y esto aumenta el riesgo de que se tengan que marchar otra vez. "La población que llega a Mogadiscio (capital de Somalia) se enfrenta a una inseguridad de tenencia de la propiedad muy alta. Tienen arrendatarios que suben el alquiler indiscriminadamente, o los maltratan, y eso hace que se muevan de nuevo. En Kabul (Afganistán), muchos desplazados residen en barrios informales que se inundan y se tienen que volver a ir, y en las ciudades de El Salvador u Honduras la violencia criminal y de pandillas hace que la gente se mude dentro de la misma ciudad en busca de seguridad", enumera Anzellini.

Desastres y desplazamiento en España

Los desastres climatológicos ocurridos en España en 2018, incluyendo incendios forestales, inundaciones y tormentas, desplazaron a un total de 3.297 personas. El 6 de agosto, unos incendios en Llutxent, en la provincia de Valencia, obligaron a que se trasladara a otros 2.600 habitantes. La mayoría de los desplazamientos ocurrieron en forma de evacuaciones preventivas y los afectados pudieron volver rápidamente a su casa. Otras 500 personas fueron desplazadas de su domicilio en Andalucía en marzo por una tormenta.

Las ciudades son las preferidas para quienes dejan su hogar, pero en ellas también se dan un sinnúmero de circunstancias que dificultan las condiciones de vida de los recién llegados. Los movimientos masivos de población a causa de ataques aéreos y bombardeos acaecidos en Hodeida (Yemen), Trípoli (Libia) o Dara'a (Siria) dan cuenta de ello. Igual ocurre con fenómenos climáticos: de los 17 millones de personas en riesgo de tener que desplazarse por una inundación, el 80% vive en entornos urbanos. En Dacca, capital de Bangladés, la expansión urbana y los sistemas de drenaje y desagüe mal gestionados han aumentado el riesgo de inundaciones. Y cuanta más gente llega a vivir a esta ciudad, más sube el riesgo de tener que marcharse de nuevo en el futuro.

Inmigrantes en su propio país

El coordinador del informe se refiere a los desplazados como "los más vulnerables entre los vulnerables". "Se asume que van a retornar a su casa, y que suelen quererlo, pero muchos acaban adaptándose a las zonas urbanas a las que huyeron, así que la integración local también debe ser una de las soluciones, no solo el retorno". Anzellini considera muy importante resaltar que los desplazados internos tienen los mismos derechos que cualquier ciudadano, pero menos protección que un refugiado que cruza la frontera. "Se habla mucho de refugiados porque atenderlos implica una serie de políticas internacionales y de los Estados de destino, pero los que no cruzan fronteras son muchos más".

Son ciudadanos a los que hay que integrar en su propio país. "Los hallazgos de este informe son una llamada de atención para los líderes mundiales. Millones de personas obligadas a huir de sus hogares están siendo perjudicadas por una gobernanza nacional ineficaz y una diplomacia internacional insuficiente. Debido a que no han cruzado una frontera, reciben una atención global lamentable ", afirma Jan Egeland, Secretario General del NRC.

Etiopía, República Democrática del Congo y Siria acumulan más de la mitad de los 10,8 millones que se movieron en 2018

Es en esas ciudades a las que se desplaza cada vez más población donde se pueden desarrollar buenas líneas de acción a la hora de acoger. "Los conflictos y los desplazamientos a largo plazo deterioran las condiciones socioeconómicas y dificultan a las autoridades locales proveer de los servicios necesarios a una población atrapada en la pobreza", reza el documento.

El informe advierte de la falta de normativas específicas. Si bien numerosos países han firmado la Convención de Ginebra para refugiados, no existe algo así para desplazados. "Hay principios rectores para desplazados internos, pero no son obligatorios porque cada país decide sus leyes". Aun así, se pueden citar ejemplos de buenas prácticas como Níger, Vanuatu y Colombia, que han desarrollado reglamentos específicos para atender a este colectivo.

Así, se propone más inversión en los entornos urbanos para fortalecer la capacidad de las comunidades a la hora de analizar, planear y actuar. Legislaciones inclusivas, provisión de viviendas y servicios básicos deben convertirse en parte del ADN de la gobernanza urbana. "Una nota positiva en todo esto es que las ciudades tienen potencial suficiente para dar soluciones", opina Anzellini. "Son lugares donde puede haber más acceso a vivienda, empleo, servicios de sanidad y educación... Es importante que llevemos la conversación al nivel local más allá de los agentes nacionales o internacionales".

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