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La elegancia de una emperatriz

La elegancia de una emperatriz

DETRÁS DE este collar de oro blanco y diamantes se esconde la fascinación que la emperatriz Josefina sentía por la botánica. El patrón del colgante, en forma de pera, alude a las gotas del rocío y su diseño radiante evoca los exuberantes jardines de Martinica (en el Caribe), tierra natal de la primera esposa de Napoleón Bonaparte. Fue el emperador quien convirtió a Marie-Étienne Nitot —fundador de Chaumet en 1780— en el joyero oficial del imperio. El maestro artesano elaboró las piezas para la consagración de Napoleón y la coronación de Josefina. Desde entonces, la joven se convirtió en clienta habitual y en la primera musa de la maison. La pieza de la fotografía, de 2.284.600 euros, es única. Pertenece a la exclusiva colección Joséphine ­Aigrette Imperiale, inspirada en su figura y a la que en España se podrá acceder a partir de marzo en la boutique que abrirá Chaumet en la calle de José Ortega y Gasset de Madrid.