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Diez episodios mediáticos de la España de los 90 que dejamos pasar y hoy serían un escándalo

Fue una década feliz para nuestro país: las Olimpiadas, la Expo, Antonio Banderas en Hollywood... Sin embargo, por algunos acontecimientos no ha pasado nada bien el tiempo

El ministerio de Defensa invirtió 10 millones de pesetas en 1990 (equivalente a unos 100.000 euros en 2019) para hacer posible el concierto de Marta Sánchez, entonces líder de Olé Olé, frente a las tropas españolas en Abu Dhabi durante el conflicto del golfo Pérsico 1990.
El ministerio de Defensa invirtió 10 millones de pesetas en 1990 (equivalente a unos 100.000 euros en 2019) para hacer posible el concierto de Marta Sánchez, entonces líder de Olé Olé, frente a las tropas españolas en Abu Dhabi durante el conflicto del golfo Pérsico 1990.

España nunca ha sido tan feliz como en los 90. La Expo de Sevilla; los Juegos Olímpicos de Barcelona; Macarena, de Los del Río; el ímpetu de los canales de televisión privados; Fernando Trueba agradeciendo el Oscar a Billy Wilder y Pedro Almodóvar enumerando los santos a los que su madre había rezado; superproducciones como Qué apostamos y El juego de la oca; la diversidad en las telecomunicaciones; Antonio Banderas en Hollywood... Todos fueron estandartes culturales que demostraron que, efectivamente, España iba bien.

Pero esa alegría llevaba a una relajación que no se inmutaba ante situaciones que hoy, no tantos años después, resultan esperpénticas. Claro que había gente que protestaba ante ellas pero, sin plataformas públicas donde expresarse, eran consideradas chifladas sin repercusión. Porque nadie iba a aguar la fiesta de la España de los 90, un país ni mejor ni peor que el actual, solo un poco más daltónico.

Estos son diez episodios que se produjeron en los 90 en España y que hoy constituirían un revuleto de dimensiones épicas...

Sí, Jesulín era un 'sex symbol' en la España de los noventa. A sus actuaciones iban hordas de mujeres, que en lugar de agitar el pañuelo para pedir la oreja utilizaban el sujetador. La imagen corresponde a una corrida en Aranjuez (Madrid) en 1994.
Sí, Jesulín era un 'sex symbol' en la España de los noventa. A sus actuaciones iban hordas de mujeres, que en lugar de agitar el pañuelo para pedir la oreja utilizaban el sujetador. La imagen corresponde a una corrida en Aranjuez (Madrid) en 1994.

- La corrida de toros para mujeres de Jesulín de Ubrique

¿Qué ocurrió? Jesús Janeiro era un sex symbol a mediados de los 90. Su desparpajo, espontaneidad y zalamería al bajarse los pantalones para enseñarle a Mercedes Milá sus cicatrices en la entrepierna, al contar que solo tenía un testículo o al asegurar que mordía los pitones del toro porque sabían “a pezón de mujer” causaron sensación. Incluso llegó a grabar un disco con 21 años. El 20 de octubre de 1995 Antena 3 retransmitió en directo Va por ellas, una corrida con público exclusivamente femenino (16.000 mujeres) que, para pedir la oreja, agitaron bragas y sujetadores. Fue en el Puerto de Santa María (Cádiz).
¿Cómo fue recibido?
Cinco millones de espectadores (un 43 % de la audiencia) presenciaron la tarde en la que el toreo, justo antes de pasar a ser percibido como una aberración, tuvo un destello de arte pop. Nada resume mejor aquel evento que los comentaristas elegidos por Antena 3: el veterano Matías Prats senior como especialista en toros y Rosa Villacastín, como estrella de la prensa rosa). El torero consiguió cabrear, y unir en una causa común por primera y última vez en la historia, a los puristas de la fiesta nacional y a las feministas: Jesulín era lo más punk que había en la España de los 90.
¿Qué pasaría hoy?
Va por ellas no podría existir hoy. Ni el atractivo neolandista de Janeiro, ni la presencia de corresponsales del Times y la BBC o ni las fans durmiendo durante varias noches a la intemperie para conseguir entradas y, desde el coso, gritar “queremos un hijo tuyo”. La que cumplió ese sueño fue Belén Esteban, así que esta fábula tiene hasta su propia moraleja: cuidado con lo que deseas.

Imagen de la escena de la violación de 'Kika'. Rossy de Palma amordazada mientras Verónica Forqué se intenta zafar del violador.
Imagen de la escena de la violación de 'Kika'. Rossy de Palma amordazada mientras Verónica Forqué se intenta zafar del violador.

- La violación de Kika en la película de Almodóvar

¿Qué ocurrió? Paul Bazzo (Santiajo Lajusticia) amordaza a su hermana (Rossy de Palma) y viola a la protagonista (Verónica Forqué) de Kika, película que Pedro Almodóvar estrenó en 1993. Durante los 11 minutos que dura la violación, la víctima trata de hacerle entrar en razón (“hola soy Kika, oye esto que estás haciendo está muy mal”, “oye que me estás poniendo perdida de babas”, “una cosa es una violación a una persona y otra cosa es esto, que llevamos aquí toda la mañana”) y al final llegan a un acuerdo de que se corra por tercera vez y se vaya. Kika finge placer para motivarle y el sainete culmina con un policía (Jesús Bonilla) dándole cachetes al agresor en el culo para que pare.
¿Cómo fue recibido?
Antonio Muñoz Molina, en una columna para EL PAÍS, contó su sensación en el estreno de Kika: “El asaltante parece provocar simpatías entre el público, muerto de la risa, y las réplicas finales se pierden entre aplausos y carcajadas. Incapaz de reírme, nervioso en la butaca, miro a mi alrededor y distingo caras de hombres y mujeres, muchos de los cuales detentan cargos políticos y prestigios intelectuales. Y me da un poco de miedo tanta risa y algo de asco, como cuando en una reunión se cuenta un chiste de negros y nadie, ni yo mismo, es capaz de callarle la boca al chistoso de turno”. Pedro Almodóvar, también en EL PAÍS, explicó que se planteó titular la película Una violación inoportuna, “pero existe en el mundo gente muy susceptible (...) y detestaba la idea de que se me confundiera y alguien pensara que para mí existe algún tipo de violación oportuna”.
¿Qué ocurriría hoy?
La escena en cuestión devoraría por completo toda conversación en torno a la película, pero quizá también generaría un debate en redes sociales (y van cientos) sobre los límites del humor y el derecho a la libertad de expresión de Almodóvar. Porque tal y como concluye la madre del director en su demencial escena de Kika, “es que como España no hay nada”.

Las secciones eróticas de las revistas para adolescentes serían hoy impensables.
Las secciones eróticas de las revistas para adolescentes serían hoy impensables.

- Las páginas eróticas de las revistas adolescentes

¿Qué ocurrió? Las revistas Bravo y Nuevo Vale, por ejemplo, incluían páginas eróticas sin pudor en las que recomendaban técnicas de masturbación, ilustraban zonas erógenas (“¡mordisquéale suavemente los pezones y se pondrá a mil!”) y hasta una sección fija, La postura se la semana, que funcionaba como Kamasutra para poner a prueba la flexibilidad adquirida en las clases de educación física.
¿Cómo fue recibido? Toda una generación recibió su educación sexual de esas páginas. Términos como petting, información sobre anticonceptivos y fotografías pornográficas se alternaban con consultorios amorosos (“cómo hacerte la dura para ligártelo”), relatos de morbo (“territorio caliente: ¿dónde te lo montas?”) y entrevistas inventadas en las que Leonardo DiCaprio, Nick Carter o Quimi, de la serie Compañeros, contaban lo que les volvía locos en la cama. Todo ello giraba en torno a un debate siempre abierto: ¿estás lista para perder la virginidad? Si no, ya te preparaban los redactores de la revista.
¿Qué pasaría hoy?
Es probable que los adolescentes actuales sigan recurriendo a fuentes, ahora digitales, para explorar su sexualidad. Porque da igual cuántos años pasen, los adolescentes siempre van a tomar todas sus decisiones en torno al eterno conflicto del ser humano: tener sexo o no tenerlo.

Eva Santamaría interpretando 'Hombres' en la edición de Eurovisión de 1993.

- El supuesto himno feminista 'Hombres', por Eva Santamaría, canción que envió España a Eurovisión 

¿Qué ocurrió? En 1993, España envió una canción a Eurovisión que arrancaba con: “Todos los hombres son tan egoístas que han confundido macho con machista”. En vez de empoderar a la mujer, este supuesto himno feminista (compuesto por Carlos Toros después de que Eva Santamaría, que quería irse de compras sin su permiso, le espetase “todos los hombres sois iguales”) se ensañaba con el género masculino, al que consideraba “vanidoso”, “caprichoso” y “desagradecido” “por naturaleza” y “desde la prehistoria”. Fue la primera vez que se escuchó la palabra “sexo” en Eurovisión (“al sexo llaman amor”).
¿Cómo fue recibido? Con simpatía (y un puesto 11 en el festival) y un olvido casi inmediato. Eva Santamaría (Cádiz, 1971) tuvo un par de apariciones televisivas, algunas tan noventeras como siendo hipnotizada por Tony Camo en ¡Hola Raffaella!, y años después contaría que la llamaron de todo por la calle (“lo más suave, feminista, entre otras muchas cosas”) y mira que ella no lo es. “Yo soy una mujer criada dentro de una familia tradicional y no me considero feminista. Creo en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, pero nunca podrán ser iguales empezando por la genética”, explicó.
¿Qué pasaría hoy? Si hordas de hombres están boicoteando a Gillette por un anuncio en el que expone dos tipos de hombres (los crueles y los empáticos), animándonos a todos a formar parte del bando bueno resulta escalofriante imaginar la que se montaría si hoy la cadena pública eligiese a dedo como representante una canción en la que se tacha literalmente a todos los hombres de ser unos capullos. Claro que a lo mejor lo que pretendía el compositor de la canción era presumir.

La actriz Laura Manzanedo, que interpretó a una lesbiana en 'Al salir de clase', contó que la gente le llamaba
La actriz Laura Manzanedo, que interpretó a una lesbiana en 'Al salir de clase', contó que la gente le llamaba "bollera" por la calle.

- La trama lésbica de 'Al salir de clase'

¿Qué ocurrió? En 1997 Clara (interpretada por Laura Manzanedo) entró en la serie como participante de Alumnos en Acción, la asociación solidaria del instituto Siete Robles, y se enamoró de Miriam (interpretada por Marián Aguilera). Tanto que le prendió fuego a la cocina. Después se ligó a Marcos (interpretado por Rubén Ochandiano) y cuando él le preguntó si no era lesbiana ella dijo “na, eso fue solo una fase”. Clara tendría después relaciones con Álex, Raúl, Germán y Turbo. La heterosexualidad no solo la volvió cuerda sino también perspicaz, ya que fue la única en calar a María (Carmen Morales) cuando la supervillana de la serie aún iba de mosquita muerta.
¿Cómo fue recibido? La actriz Laura Manzanedo contó que la gente le llamaba "bollera" por la calle, un rechazo que Alejo Sauras (que interpretaba a Santi, gay sin posibilidad de cura) aseguró no haber sufrido.
¿Qué pasaría hoy? La reciente serie española Élite demuestra que la homosexualidad, la bisexualidad y la fluidez están naturalizadas entre los adolescentes. En 1997 no había tantas lesbianas en televisión como para que una de ellas apelase al enésimo estereotipo de “lesbiana psicópata” que en realidad lo que estaba era confundida. Hoy, las asociaciones LGTB reaccionarían señalando este estigma y los guionistas mostrarían más sensibilidad hacia el tratamiento del personaje.

'Historias del Kronen', un fenómeno social y cultural en la España de los noventa, y un ejemplo de masculinidad que hoy chirriaría.
'Historias del Kronen', un fenómeno social y cultural en la España de los noventa, y un ejemplo de masculinidad que hoy chirriaría.

- La masculinidad tóxica de 'Historias del Kronen'

¿Qué ocurrió? “En mis tiempos salíamos a la calle y hablábamos entre nosotros en vez de estar mirando el móvil”, dicen algunos cincuentones. Pues basta con leer Historias del Kronen, novela de Jose Ángel Mañas, para averiguar qué hacían en la calle y de qué hablaban tanto entre ellos. El nihilismo desencantado de la Generación X, su sentimiento de superioridad y las conversaciones vacuas marcadas por el consumismo (“Cualquier película, por mediocre que sea, es más interesante que la realidad cotidiana. Somos hijos de la televisión, como dice Mat Dilon en Dragstorcauboi”, explica el protagonista, Carlos) devoraban las juergas de grunge, la conciencia de clase (pijos contra pringados que vestían de Don Algodón porque querían parecerlo) y el moldeamiento de los roles de género: los personajes masculinos se referían sistemáticamente a las chicas como “cerdas” de forma no irónica.
¿Cómo fue recibido? Con 23 años, Jose Ángel Mañas fue finalista al premio Nadal y vendió 100.000 ejemplares de Historias del Konen. La Generación X pasó a llamarse en España Generación Kronen y Pepsi comercializó el movimiento con un disco, Generation Next, que popularizó la música, la estética y el espíritu indies.
¿Qué pasaría hoy? Mientras que en 1994 la novela fue entendida como una caricatura reflexiva, hoy sería analizada (como todo) de forma literal. Se cuestionaría su glorificación de la masculinidad tóxica, su homofobia, su machismo y su clasismo (tanto por desprecio como por omisión: apenas hay representación de personajes LGTB, mujeres y clase obrera) y su supuesto valor representativo de una generación centrado solo en la juventud madrileña. Y hasta los hombres se sentirían mal representados (¿es que alguien quería ser un crápula como el protagonista?). Vamos, que ofendería a todos los demográficos de la población a la vez. Eso sería algún tipo de récord.

Luis Cantero y las Chicas Chin Chin en el programa 'Ay, qué calor'.
Luis Cantero y las Chicas Chin Chin en el programa 'Ay, qué calor'.

- Cualquier cosa que emitió Telecinco en 1991

¿Qué ocurrió? Las primeras licencias a cadenas privadas se tradujeron en tres bastiones: sensacionalismo (Antena 3), sofisticación cultural (Canal +) y pechos de mujeres (Telecinco). En Las noches de tal y tal, Jesús Gil presentaba desde un jacuzzi rodeado de jovencitas en bikini; en Goles son amores, Manolo Escobar y Loreto Valverde comentaban la liga de fútbol rodeados de chicas en bikini; en Ay qué calor, los concursantes jugaban a las tragaperras con mujeres: seleccionaban tres chicas y estas desvelaban la fruta que llevaban pegada al pezón izquierdo (el derecho quedaba al descubierto) hasta conseguir tres frutas repetidas. Se llamaban las “chicas Chin-chín”, primas de otros cuerpos de baile como las Mama Chicho (que denunciaban entusiasmadas el acoso sexual del tal Chicho que “me toca cada vez más, defiéndeme tú”) o las Cacao Maravillao, bautizadas así porque había una negra.
¿Cómo fue recibido? La audiencia de los nuevos canales creció tan salvajemente que TVE trató de emular la crónica de sucesos de Antena 3 (¿Quién sabe dónde?) o los desnudos gratuitos de Telecinco (Tal cual, el programa de entrevistas de Àngel Casas que terminaba con un striptease sin venir a cuento), pero la llegada de Médico de familia lideró una reconversión de Telecinco en la cadena familiar oficial del país.
¿Qué pasaría hoy? Sería como si el rosco de Pasapalabra estuviese compuesto por chicas desnudas con el abecedario escrito en los pechos. Con el nuevo siglo, internet democratizó el acceso al porno y el sexo dejó de ser un reclamo en los productos de consumo masivo. Mejor disfrutarlo a solas que rodeado de toda la familia.

Marta Sánchez interpretando 'Soldados del amor' en el buque de la armada española durante la guerra del Golfo Pérsico.

- La actuación de Marta Sánchez para las tropas españolas

¿Qué ocurrió? La del Golfo Pérsico pasaría a la historia como la primera guerra televisada a tiempo real. Desde España también llevamos cámaras, pero para grabar al grupo de Marta Sánchez, Olé Olé, dar un concierto en la Nochebuena de 1990. Faltaban un par de meses para que estallase la primera guerra de Irak y, acompañados por el ministro de Defensa Narcís Serra y el humorista Raúl Sénder, Olé Olé interpretaron, entre otros, su éxito Soldados del amor. Ellos inventaron eso que se llama ahora branding.
¿Cómo fue recibido? La única controversia fue la incendiaria portada de la revista Pronto, que tituló “Marta Sánchez hunde a Isabel Pantoja”, ya que la folclórica era la otra opción que manejaba el ministerio de Defensa (que invirtió 10 millones de pesetas, 60.000 euros, en el evento) para el concierto. Pero aquella España quería ser joven, quería ser pop y quería mirar al futuro. Y en 1990, un grupo con un disco titulado 1990 era lo más moderno que había. Porque tal y como explicó Marta Sánchez, a los soldados “les gustan las mujeres guapas, más que nada van a ver a una mujer porque allí creo que no se ve ni una. Les alegraré la vista”.
¿Qué pasaría hoy?
Las comparaciones de Marta Sánchez con Marilyn Monroe (que visitó a las tropas americanas en Corea en 1954) serían un meme perfecto de “Cuando lo pides en Ali Express/ Cuando te llega”. Además, la actuación sería percibida como un apoyo explícito a la guerra y las declaraciones de la cantante, 24 años en 1990, sobre la contienda (“No tengo ni idea, no he tenido tiempo de enterarme. Yo lo atribuyo a la tontería de los que llevan el turbante, que de tanto llevarlo se les acaba calentando el cerebro”) la habrían perseguido durante años. Y encima habría cerrado el concierto con el himno nacional y las cenas de Nochebuena de todas las familias españolas habrían terminado con parientes sin dirigirse la palabra.

Emilio Aragón y Ana Duato eran médicos de familia en, efectivamente, 'Médico de familia' (1995).
Emilio Aragón y Ana Duato eran médicos de familia en, efectivamente, 'Médico de familia' (1995).

- El capítulo sobre malos tratos de 'Médico de familia'

¿Qué ocurrió? En el cuarto episodio de la serie Médico de familia (en 1995) una mujer maltratada acude al centro de salud. Allí, le explica a Nacho (interpretado por Emilio Aragón) que a su marido “se le fue la mano” porque está en el paro y bebe. Los médicos se reúnen y, mientras la enfermera Gertru se muestra inflexible (“yo le daría una patada en los huevos”, grita; Nacho responde: “Yo prefiero una tortilla de patatas”), el resto expresa sus dudas ante cómo actuar.
¿Cómo fue recibido? Los entonces llamados “crímenes pasionales” eran un tabú en la sociedad española (que venía de troncharse con el “Mi marido me pega”, de Martes y 13) y aquella trama fue considerada incómoda y valiente.
¿Qué pasaría hoy? Es imposible que en 2019 Nacho Martín (Emilio Aragón), la brújula moral del país a mediados de los 90, justificase al agresor (“una mala noche la tiene cualquiera”, “es un buen hombre”, decía Nacho/Emilio Aragón en ese capítulo) o que la policía recomendase “indulgencia” al juez del caso. Y el director del centro de salud ya no podría fumar en la sala de médicos mientras organizan una cita para que el matrimonio lime asperezas.

¿Qué pasaría hoy si un montón de móviles grabasen el engaño de la flecha y el pebetero?
¿Qué pasaría hoy si un montón de móviles grabasen el engaño de la flecha y el pebetero?

- El encendido del pebetero de Barcelona 92

¿Qué ocurrió? El 25 de julio de 1992, a las 22:40, el arquero paralímpico Antonio Rebollo recibe la antorcha, la coloca en su flecha y la dispara 86 metros hacia el colosal pebetero de Montjuic. Los 3.500 millones de espectadores alrededor del mundo contienen la respiración durante los 86 metros de vuelo hasta que la llamarada marca el comienzo oficial de las primeras y únicas olimpiadas celebradas en España. La flecha, en realidad, nunca cayó en el pebetero sino que pasó de largo creando una ilusión óptica, tal y como estaba previsto, y el fuego fue activado manualmente. “Tenía 12 segundos, no podía pasarme ni quedarme corto porque la llama se apagaría y además tenía que coincidir con la música”, explicaría Rebollo años después. Y añadió: “Durante los más de mil ensayos probé a meterla dentro del pebetero, pero chocó contra la estructura y cayó a la grada. En otra ocasión la metí dentro, pero el impacto fue tan fuerte que me cargué las tuberías”.
¿Cómo fue recibido? Aquel verano fue el más emocionante (el príncipe Felipe como abanderado ante las lágrimas de su hermana Elena), épico (el dúo de Montserrat Caballé con Freddie Mercury) y triunfal (el oro de Fermín Cacho en 1.500) de la nación, pero la apoteósica llamarada simbolizó además una España que entraba por fin en el primer mundo.
¿Qué pasaría hoy? Habría gente con móviles grabando desde todos los ángulos la flecha pasar de largo, caer en las afueras del estadio y ser recogida por operarios. El pebetero es, además de un símbolo de prosperidad eufórica, un símbolo de la ingenuidad de aquellos tiempos.

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