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Y la descarbonización de los edificios, ¿para cuándo?

Cuatro medidas fundamentales para hacerla realidad en 2050

Proyecto rehabilitación energética y ecológica de vivienda de sAtt en Madrid
Proyecto rehabilitación energética y ecológica de vivienda de sAtt en Madrid

Se acaba 2018 con titulares comprometedores respecto a nuestras acciones ante el cambio climático y con el sector del automóvil de combustión en el punto de mira, aunque con fecha de final de vida: “Bruselas fija el fin de la era de los combustibles fósiles en Europa para 2050”, “La nueva ley de Cambio climático busca descarbonizar España en 2050”. Además leemos noticias preocupantes sobre las 38.600 muertes al año por mala calidad del aire y los 3.600 millones de euros al año de gasto en sanidad por contaminación. La realidad exige medidas urgentes por la salud de la Tierra y de las personas que vivimos en las ciudades.

En la conferencia de la ONU sobre cambio climático (COP24) que acaba de realizarse en Katowice se anunció el nivel más alto de la historia de las emisiones de CO2, ya que en 2018 se ha batido un triste récord mundial por el aumento de 2,7% de estas respecto al 2017. Los objetivos ambiciosos a los que se debe llegar han provocado grandes tensiones entre los países más dependientes y los productores de gas y petróleo. La ONU alertó el pasado noviembre que las metas del acuerdo de París están cada vez más lejos y el reto es muy complicado. Sin embargo en Polonia no ha habido acuerdo en la ambición de las medidas, se han obviado las recomendaciones del informe del IPCC, aunque sí se han establecido las reglas de juego y la normativa para medir. Se ha pasado la pelota a Chile 2018 (COP25).

En 2019 Madrid tendrá el primer edificio CO2 nulo, diseñado por el estudio de Arquitectura sAtt

¿Qué papel juega la arquitectura en este contexto? En el análisis que hace el Ministerio para la Transición Ecológica sobre emisiones dentro de los sectores difusos, el transporte se lleva la primera posición con un 48% y la edificación es el causante del 15%. Pero no podemos obviar que en la edificación no solo son las emisiones debidas a la energía consumida en fase de uso, sino todas las derivadas del transporte de materiales, uso de gases fluorados, residuos y la propia fabricación de materiales (solo el cemento es responsable del 5% de las emisiones totales de GEI). Si consideramos el gasto energético del uso de los edificios, más los costes energéticos en la construcción, uso de gases fluorados, residuos y transporte de materiales, podríamos llegar a un 56% de la emisiones de CO2 y otros gases según el último informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente.

Con estos datos, no podemos postergar la descarbonización de los edificios, y por ello proponemos 4 medidas fundamentales para abordar la descarbonización para 2050:

1 EFICIENCIA ENERGÉTICA. La primera medida y la más necesaria debe ir enfocada en no gastar energía sin perder confort. Los edificios nuevos deben participar de la máxima eficiencia energética, superar la calificación A y llegar al estándar PASSIVHAUS. Lo exigirá la nueva directiva europea 2010/31/UE de Edificios de Energía Casi Nulo (EECN) en edificios nuevos que entra en vigor en 2020 y lo tenemos que llevar a los niveles más exigentes, es decir el estándar PASSIVHAUS. Debemos tener en cuenta que hay una previsión de construir cerca de 120.000 viviendas nuevas al año, y la necesidad de rehabilitar un parque edificatorio existente de unos 10 millones de viviendas anteriores a 2002 cuyo nivel de aislamiento es muy bajo y por tanto su comportamiento energético muy deficiente ya que despilfarran energía

La eficiencia energética y el diseño bioclimático representan lo que los técnicos llamamos estrategias pasivas, que no es nada más que diseñar conforme al clima y abrigar bien los edificios para no perder ni calorías ni frigorías.

2 ELECTRIFICACIÓN. Las instalaciones de un edificio ya pueden ser a día de hoy 100% eléctricas. La climatización mediante bomba de calor (calor y frío) junto a la generación de ACS o cargador de vehículo eléctrico son los últimos consumidores que se han incorporado al sistema eléctrico de un edificio, generando ahorros importantes al reducir consumos y eliminar infraestructuras de otras fuentes de energía (desaparecen mantenimientos o pagos fijos por disponibilidad de otras fuentes energéticas como el gas). Los edificios pueden no emitir ningún tipo de gas de combustión, partículas ni emisiones a su entorno.

3 PRODUCCIÓN 100% RENOVABLE. Cualquier edificio nos ofrece la posibilidad de aprovechar los recursos naturales de su entorno para generar energía renovable. Desde el tejado podemos aprovechar la radiación solar para generar electricidad con paneles fotovoltaicos reduciendo la incidencia del sol y consiguiendo un mayor grado de sombra en verano. Mediante una bomba de calor podemos extraer calor o frío al aire (aerotermia) o al terreno (geotermia) con un rendimiento entre 2 y 5 veces mayor al de los sistemas convencionales.

La generación de energía disponible en cada edificio no sólo puede cubrir la demanda que exige su habitabilidad, también puede producir excedentes para almacenarlos en baterías de litio (garantías de producto de 10 años o 10 mil ciclos), venderlos a la red eléctrica o como ya ocurre en otros sistemas eléctricos, compartirlos con tecnologías como el blockchain que facilitan el peer to peer. Podemos producir energía limpia en el propio edificio o en cualquier otro lugar, o contratar a comercializadoras 100% renovables.

La digitalización, la conectividad, el acceso en tiempo real a información externa como mercados o previsiones meteorológicas, la automatización y autoaprendizaje digital, nos van a permitir implementar nuevos modelos de gestión (y negocio) permitiendo maximizar la eficiencia energética del edificio “prosumidor” (productor y consumidor a la vez).

La edificación no puede mantenerse al margen en la lucha contra el cambio climático. La reducción de emisiones, la eficiencia energética y la generación renovable, son líneas claras de la Directiva Europea de Energías Renovables. España se ha comprometido a generar el 35% de su demanda en 2030 con energía renovable, lo que equivale a instalar 4GW de potencia eléctrica anualmente. En 10 años hemos instalado 4,4 GW. La edificación puede jugar un rol principal en la generación descarbonizada, distribuida y democrática de la energía.

4 INDUSTRIALIZACIÓN La construcción genera residuos y el 75% de los residuos acaba en vertederos sin reciclarse. Por lo tanto es necesaria una transformación del sector de la construcción hacia sistemas constructivos en seco fácilmente desmontables y separables para introducir los materiales en otros procesos de economía circular. Por otro lado, el coste en términos de carbono de este tipo de construcción está en torno a los 800-1.100 kg de CO² por metro cuadrado. Con edificios industrializados construidos en madera con paneles contralaminados o estructura ligera de madera podemos llegar a 450 kg de CO² por m² y al reciclaje del 80% del edificio.

Los edificios muy eficientes no van a gastar prácticamente energía y la podrán producir o contratar a comercializadoras 100% renovables. El coste medioambiental de los edificios nuevos en un futuro muy próximo va a estar en los procesos de construcción, en la carbonización embebida en los procesos de fabricación de los materiales y su posible compensación. La Huella de Carbono de la construcción de los edificios es el siguiente reto medioambiental, una vez que instauremos edificios muy eficientes y con energías 100% renovables.

En 2019 Madrid tendrá el primer edificio CO2nulo, diseñado por el estudio de Arquitectura sAtt. El cohousing Entrepatios Las Carolinas es un edificio que no emitirá ni un solo gramo de CO2 a la ciudad, compensará todo el CO2 introducido en el proceso de construcción del edificio (materiales, transporte y puesta en obra) y tendrá una instalación de 25 KW en una planta fotovoltaica propia.

El cohousing Entrepatios Las Carolinas, el primer edificioO2 nulo de Madrid
El cohousing Entrepatios Las Carolinas, el primer edificioO2 nulo de Madrid

No son solo los coches: los edificios son grandes emisores de gases pero también pueden ser parte de la solución. Podemos empezar a pensar en edificios prosumidores, es decir consumidores y productores de energía, en edificios descarbonizados, en una arquitectura para la mitigación del cambio climático y, por qué no, podemos imaginar edificios de viviendas que también almacenen y depuren el agua o incluso ser productores de alimentos, con invernaderos en cubiertas y huertos.

Podemos hacer edificios resilientes, edificios que nos cobijen de las inclemencias del presente y del futuro. Cobijar es el factor esencial de la arquitectura desde que inventamos la cabaña. Las tecnologías y los conocimientos los tenemos, los números salen, la demanda también existe, el contexto lo exige, solo nos falta ponerlo en práctica.

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