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OPINIÓN i

Mujeres al volante, imagen constante

El autor postula que la incorporación femenina al sector transporte no solo reduce las brechas de desigualdad, sino que mejora la calidad del servicio

Una taxista, en las calles de Barcelona
Una taxista, en las calles de Barcelona Unsplash

El sector de transporte ha sido históricamente un espacio liderado por hombres. Basta observar la lista de ministros del ramo en los últimos 30 años en América Latina y el Caribe. Sin embargo, esta situación ha cambiado gracias a muchas mujeres que han demostrado tener el conocimiento y las capacidades para liderar el sector.

Este es el caso de Gloria Hutt, ministra de Transporte de Chile y quien, con más de 25 años de experiencia, es la principal encargada de planificar y gestionar los sistemas de transporte del país, impulsando de manera simultánea una intensa agenda sectorial en materia de igualdad de género.

Y les puedo dar más ejemplos: ¿sabía que una mujer se encuentra entre los cinco conductores profesionales seleccionados para operar el nuevo sistema de tranvía de la ciudad de Cuenca, en Ecuador? No solo será conductora, sino que también liderará los entrenamientos de los futuros 42 operarios. O el de Andrea Chasi, taxista desde hace cinco años y que forma parte junto con otras tres mujeres de la primera promoción de conductoras con licencia tipo C de la ciudad. “La gente suele pensar que este es un trabajo para hombres, que las mujeres son malas conductoras, pero es falso y estoy dispuesta a demostrarlo”, afirma orgullosa.

Cada día más mujeres de América Latina y el Caribe entran a formar parte del mercado laboral en profesiones tradicionalmente consideradas masculinas y, sin embargo, aún menos del 15% del total de los empleados del sector de infraestructura son mujeres. Incorporarlas al sector transporte no solo reduce las brechas de desigualdad, sino que mejora la calidad del servicio gracias a la riqueza de enfoques y perspectivas, y garantiza que responda a las necesidades de todos sus usuarios.

Mujeres conductoras

El sistema de Movilidad M1 de Ciudad de México cuenta con 75 conductoras que forman parte del servicio de transporte Atenea, exclusivo para mujeres, niños y personas de la tercera edad. Actualmente se está trabajando para incorporar otras 75 y cumplir la meta de 150 mujeres operando el sistema en 2018.

En América Latina y el Caribe, menos del 15% del total de los empleados del sector de infraestructura son mujeres

El estado de Jalisco, México, está promoviendo la incorporación de conductoras dentro de su nuevo Sistema Integrado de Transporte (Sitran); buscan mejorar la imagen del transporte público y reducir brechas laborales. Para ello, han diseñado un sistema de becas que capacita y certifica a mujeres en el perfil profesional requerido. Su meta es formar, certificar y contratar a 600 conductoras que, en un plazo de cuatro años, llegarán a suponer el 50% de las conductoras del Sitran.

Chile también ha promovido cursos y becas para aumentar el número de conductoras del sistema de autobuses de Transantiago, que ya asciende a 671. Según un estudio realizado el año pasado por el Directorio de Transporte Público Metropolitano (DTPM), las profesionales están altamente valoradas por los usuarios, quienes consideran que su sensibilidad y empatía mejora la experiencia de viaje, especialmente para las personas con discapacidad, adultos mayores, niños y personas que viajan con carritos de bebé.

Mujeres dirigiendo la movilidad

Buenos Aires, Bogotá y el estado de Jalisco promueven la incorporación de mujeres en los equipos de control y fiscalización del tráfico y en brigadas de control de alcoholemia. ¿El objetivo? Renovar la imagen de las instituciones competentes, teniendo en cuenta que estudios recientes sugieren que las mujeres se asocian más a perfiles de honestidad e integridad.

El nuevo metro de Quito es un proyecto diseñado y elaborado con enfoque de género. Como parte integral del proyecto han realizado diagnósticos de movilidad diferenciados por género que permiten entender los patrones de movilidad específicos de las mujeres.

Además, el proyecto promueve la contratación efectiva de mujeres, no solo en tareas operativas o administrativas, sino en cargos directivos y de toma de decisiones. También, realizan procesos de sensibilización y comunicación de género dentro del sistema para crear un ambiente laboral adecuado, de manera que no solo se aumente la fuerza laboral femenina, sino que se garantice su permanencia.

Mujeres empresarias

En Santiago, el Ministerio de Transporte ha liderado la conformación de una mesa público-privada de género para dar visibilidad y conectar a mujeres que trabajan y toman decisiones en las distintas áreas del sector. Además de realizar eventos y visitas de carácter educativo, han lanzado el premio Mujeres en Ruta, que reconoce empresas líderes en políticas de igualdad dentro el sector.

Todas estas iniciativas son resultado del esfuerzo de múltiples instituciones comprometidas en eliminar las barreras existentes y generar igualdad de oportunidades.

El mejor ejemplo de ello es la red Transport Gender Lab (TGL), apoyada por el BID y que, con siete ciudades miembro ya, tiene como objetivo reconocer y fomentar iniciativas que incentivan la participación de las mujeres en el sector y la inclusión en los sistemas de transporte público.

La cadena de valor del sector de infraestructura es amplia y cada segmento tiene diferentes retos y oportunidades. Las ciudades de Latinoamérica y el Caribe cuentan con el apoyo del BID y del TGL para explorarlas y diseñar soluciones adecuadas para incorporar la perspectiva de género en los sistemas de transporte público.

Néstor Roa es jefe de la División de Transporte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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