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El despertar sexual contado por mujeres de hoy

La literatura no se agota ni desaparece, sino que se enriquece con miradas de autoras que derriban el casi monopolio masculino en la historia de la literatura

Marta Orriols, Marta Carnicero, Eva Baltasar y  Luna Miguel, escritoras.
Marta Orriols, Marta Carnicero, Eva Baltasar y Luna Miguel, escritoras.

Mario Vargas Llosa sorprendió a muchos al considerar que el feminismo es el más resuelto enemigo de la literatura hasta el punto de que “no es imposible que pudiera desaparecer”. Cuesta imaginar un escenario de desaparición literaria y, por el contrario, esta era está incorporando numerosas voces que, además de ser feministas e independientemente de ello, están retratando universos cuya descripción parecía casi monopolio masculino. Aprendimos de amor, oscuridad y adulterio de la mano de hombres como Dostoievski, Flaubert o Nabokov, capaces de retratar mujeres con la finura de una infinita capacidad artística. Hoy celebramos tener muchas más fuentes.

La literatura no solo no se acaba ni está bajo amenaza, sino que ofrece una oportunidad de vigorizarse gracias a una generación de mujeres (¡que además son generalmente feministas, sí, sin que eso enturbie su calidad!) que están poniendo sobre la mesa, de forma tan simultánea como variada, un retrato del despertar sexual, social y sentimental de sus protagonistas en un universo de hoy visto desde sus ojos de mujeres de hoy. Sin maniqueísmo ni buenismo. Coinciden varias: Sara Mesa en Cara de pan revuelve en la confusión de una adolescente que entabla una relación con un hombre mayor con el que comparte los márgenes de la sociedad. Eva Baltasar en Permafrost indaga en la búsqueda de un afecto y una sexualidad homosexual por parte de una protagonista tan honda como sus problemas. Luna Miguel en El funeral de Lolita se atreve con otra adolescente en el camino inverso al de Humbert Humbert. Raquel Riba Rossy, Lola Vendetta, nos hace llorar en su cruda visión de la maternidad en la novela gráfica ¿Qué pacha, mama? Desde EE UU, Tara Westover rompe con sus padres, radicales mormones, en Una educación.

Miradas nuevas sobre problemas viejos que tienen la virtud de estar transcritos desde las gafas de mujeres de hoy, tan ideologizadas o no como sus predecesores (masivamente hombres). La literatura, vista desde las lecturas de este otoño cargado de buenas noticias, no se ve amenazada por ideología ninguna (como ningún totalitarismo fue capaz de erradicarla), sino que aparece cargada de oportunidades de descubrir voces de hoy sobre realidades de siempre. Y en la mesilla está esperando Monstruas y centauras, de Marta Sanz, escritora feminista que tampoco amenaza la literatura, sino que la enriquece abriendo puertas cada día.

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