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El ‘truco o trato’ de Casado y Cospedal

El líder del PP calla súbitamente tras meses de hiperactividad y se enfrenta a un dilema clave: ¿apartar o callar sobre su mentora?

Cospedal y Casado, el pasado sábado en Sevilla.

Truco o trato? La fiesta de Todos los Santos ha traído a Pablo Casado su particular Halloween del terror al situarle ante dilemas más complejos que el de regalar caramelos o recibir un huevazo de unos niños disfrazados. ¿Esquinar o no a Cospedal, su mentora en el PP, a la que debe el arreón final de su victoria para convertirse en sucesor de Rajoy? ¿Esquinarla o apartarla o cesarla o ignorarla o apoyarla oficialmente mientras languidece su carrera política, ya sin futuro, sin candidaturas en la ristra de elecciones a la vista? La gama entre los grises y negros de esta oscuridad que tiñe al Partido Popular en estos días puede parecer amplia, pero las posibilidades son en realidad escasas: la que ha sido secretaria general del partido durante 10 años se reunió con el comisario Villarejo para intentar informarse —cuando menos— sobre el cariz que estaba tomando la investigación policial sobre la trama Gürtel y, por tanto, está tocada.

Pero entre los dilemas que afronta Casado, súbitamente apagado, silencioso y huidizo después de varios meses de hiperactividad, no solo está el truco o trato de la supervivencia de Cospedal. Entre ellos está también el tamaño del listón establecido en la espectacular pugna política a la que asistimos cada día. La dimisión de Carmen Montón como ministra de Sanidad dejó la pelota en el tejado de Casado, a quien las convalidaciones universitarias masivas también dejaron al descubierto un trato privilegiado en su máster. Le vino Dios a ver en forma de Tribunal Supremo, que rechazó investigarle, aunque vio indicios de “trato de favor”.

El siguiente listón lo colocó el mismo Casado al exigir la dimisión y reprobación de la ministra Delgado por las grabaciones de Villarejo, que supuestamente recogían su conocimiento de la creación de una red de prostitución por parte del comisario. El presidente del PP, sin embargo, calla ahora sobre Cospedal, y ha evitado por tercer día consecutivo apoyar públicamente a su mentora. Su propio listón renquea. Lo dramático es que esta fiesta de Todos los Santos, el Halloween de terror que contemplamos, no se acabará al despertar mañana. A la pregunta de ¿truco o trato? le seguirá otra más venenosa: ¿quién y qué será lo siguiente en la agenda de Villarejo? Algunos, pocos o muchos, estarán temblando.

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