Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La verdad se abre camino

Francia pide perdón por un crimen de Estado cometido hace 60 años, pero sobre todo garantiza la apertura de los archivos

Emmanuel Macron junto a Michele Audin, hija del asesinado Maurice Audin.
Emmanuel Macron junto a Michele Audin, hija del asesinado Maurice Audin. AFP

La desaparición de Maurice Audin durante la guerra de Argelia, detenido, torturado y asesinado por militares franceses, ha sido uno de los secretos más sucios del pasado reciente de Francia. Este profesor de matemáticas, partidario de la independencia, fue detenido en la noche del 11 de junio de 1957. Su familia nunca volvió a saber nada de él. El presidente Emmanuel Macron acaba de pedir perdón en nombre del Estado francés por este crimen, que simboliza la brutalidad de la guerra de Independencia de Argelia. "La República no puede ni minimizar ni excusar los crímenes cometidos durante el conflicto. Francia sigue llevando esas cicatrices, a veces mal cerradas", reza el comunicado presidencial.

En el primer párrafo de su discurso, Macron rinde homenaje a todos los que investigaron este crimen, que se enfrentaron a la censura y a las amenazas en un momento en que, como demuestra el asesinato de Audin, no se hacían prisioneros en Argel. Nombres como el historiador Pierre Vidal-Naquet, que publicó su investigación en Les Éditions de Minuit en 1958, o el periodista Henri Alleg que nunca se cansó de denunciar la tortura, fueron claves para destapar lo que el Estado francés, con toda su fuerza y violencia, trataba de ocultar. Nunca creyeron la versión oficial y se jugaron la vida para desmentirla. Además, retomando la conocida frase de Albert Camus, entre la justicia y su madre eligieron la justicia. Su concepto del patriotismo pasaba por defender la idea de que los principios sobre los que se sustenta una democracia no se pueden saltar bajo ningún concepto.

Sin embargo, pese a todo, 61 años después, no se ha logrado descubrir cómo murió Audin: no se sabe cómo fue asesinado o si falleció bajo la tortura. Tenía entonces 25 años, pero ni su esposa, Josette Audin, ni sus dos hijos conocen todavía la forma (seguramente atroz) en que fue asesinado. Macron ha pedido a los testigos que hablen y ha ordenado la apertura de los archivos. La verdad surgió pese al Estado y ahora necesita abrir sus sentinas para que se conozcan los hechos. Solo así Maurice Audin podrá descansar en paz. El Estado que ocultó los hechos no puede garantizar una investigación justa. Su búsqueda de la verdad consiste en garantizar el acceso y la transparencia. Una buena lección. 

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.