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El ‘orgullo’ animal muestra su diversidad sexual en el Museo Nacional de Ciencias Naturales

Un recorrido por la fauna expuesta muestra el sexo en la naturaleza más allá de los prejuicios

Uno de los carteles de la muestra sobre la diversidad sexual.
Uno de los carteles de la muestra sobre la diversidad sexual.

“Carlos y Fernando son dos conocidos flamencos del centro de naturaleza de Slimbridge en Reino Unido. Ambos machos forman pareja desde hace muchos años, algo que no es inusual en su especie. Acostumbraban a robar huevos de otros nidos hasta que los responsables del centro les proporcionaron un huevo fecundado. Tras la eclosión cuidaron del pollito como si fuera propio”. La historia de Carlos y Fernando es solo una de los centenares de ejemplos de diversidad sexual que se han documentado en la naturaleza: pingüinos, lobos, ranas, bonobos, ciervos, toros bravos, moscas, escarabajos y delfines están entre las especies en las que se ha observado con frecuencia comportamientos homosexuales. Lo más novedoso es que el caso de los dos flamencos ha entrado en el mascarón de proa de la divulgación científica en España, como una de las informaciones que podrán leer los visitantes del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN). Quien vaya a aprender sobre la naturaleza estos días, conocerá que es tan diversa como la sexualidad humana.

"Durante mucho tiempo se ha hecho una lectura muy centrada en que todo va dirigido a la reproducción, pero es un prejuicio muy nuestro", asegura Armentia

"La diversidad es parte de la vida en la Tierra", defiende el divulgador Javier Armentia, uno de los impulsores de esta intervención en el museo. "Durante mucho tiempo se ha hecho una lectura muy centrada en que todo va dirigido a la reproducción, pero es un prejuicio muy nuestro. Hay otras cosas que también son útiles evolutivamente: la forma tan abierta de relacionarse sexualmente de los bonobos podría considerarse pecaminosa, pero para los bonobos el sexo entre ellos funciona para mejorar la cohesión social y la supervivencia de la especie", explica Armentia, director del Planetario de Pamplona.

Los visitantes que acudan al museo durante el mes de julio, en coincidencia con las celebraciones del Orgullo LGTBI+, podrán hacer este recorrido distinto por la naturaleza. Se trata de 18 carteles explicativos que, sin variar en nada el montaje habitual del centro, intervienen junto a los textos habituales para explicar que los lobos machos a veces se montan entre ellos; que se ha documentado hasta un 10% de osas intersexuales en la naturaleza; que muchos insectos encuentran más práctico copular con todos son congéneres antes que ponerse a mirar si son del sexo opuesto; y que los pandas viven "intensos y productivos ritos sexuales", a pesar de la imagen tan pía que llegamos a tener de ellos.

Se trata de 18 carteles que, sin variar en nada el montaje habitual, intervienen para explicar la compleja sexualidad que se ha visto en la naturaleza

Pero el mensaje general va más allá de un simple recorrido casuístico por la diversidad sexual del reino animal. La información que recibe el público también explica que importantes biólogos, como Margaret Mead o Alexander Humboldt eran homosexuales. Y que toda la historia natural de la sexualidad es más compleja de lo que algunos han querido imponer. "La biología lo sabía desde hace mucho tiempo, todas estas prácticas animales estaban descritas desde el siglo XIX. Pero se había impuesto el prejuicio y casi hasta el siglo XXI no se ha difundido la noción de diversidad", explica Armentia.

Es la primera vez que se hace algo así en un museo de ciencia en España, asegura Armentia: "Estamos haciendo historia. Por hacerlo por primera vez y por hacerlo en este museo, que es todo un referente, de los más antiguos, y que tiene una clara vocación por la divulgación de altura. Nos dijeron que las historias naturales son su fuerte y la sexualidad es una gran historia", cuenta el divulgador, que tomaron como modelo otros museos de arte. No obstante, asegura que han sido muy comedidos con el lenguaje, para que el visitante habitual de la institución, el público familiar, pueda conversar sobre los carteles sin sentirse incomodos. Aun así hay algunos guiños, como las referencias a los palomos, los osos y las mariposas, que cualquier adulto podrá entender con simpatía.

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