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‘Simón’, el sobrino consentido

SIMÓN' NO TIENE idea de cuál es su dimensión real. Recibe en casa de Carlo D’Ursi con el morro pintado de amarillo porque minutos antes se ha estampado contra un ramo de flores, cuenta el actor y productor italiano. “Hace unos años se daba golpes con todo. O se te subía encima y te caías tú”. Pero en marzo cumplió 13 años. La edad ha minado su energía, le ha teñido la cabeza de blanco, enrojecido los ojos, descolorido la nariz y agitado la respiración. Ahora D’Ursi dice “galleta” y al perro solo se le elevan las orejas: “Antes se caía la casa”. El productor saca una golosina para perros de uno de los armarios de la cocina y se la da a Simón porque, dice, el papel de los tíos es malcriar. El golden retriever no es suyo, es de unos amigos argentinos que viajan mucho y D’Ursi, siempre que puede, se queda a cargo del animal. Es como su sobrino, lo conoce desde que era un cachorro y sabe, por ejemplo, que su punto débil es que le acaricien detrás de la oreja. Ahora está en su casa porque su dueña iba a una prueba médica y se lo ha dejado. “Yo siempre he tenido perro y aquí en Madrid, por mi trabajo, no podía. Es como una reconexión con mi infancia. Además, si fuera mío creo que no lo hubiera cuidado tanto”.

El productor ha recibido varios premios por su corto Tabib y el 6 de julio estrena la película Jefe, en la que también trabaja como actor y donde estuvo a punto de salir Simón. “Su carácter pegaba mucho con mi personaje, pero se puso malo. Al final mejor porque los perros sufren mucho. Les pasa como a los niños, tienen que rodar poco”. 

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