ANÁLISIS
i

El decadente ventrílocuo de Berlín

Antes o después, Torra se dará cuenta del poder que acumula y matará al padre, como hizo Puigdemont con Artur Mas

Carles Puigdemont reunido con Quim Torra y Elsa Artadi, este jueves en Berlín.EL PAÍS. VÍDEO: QUALITY

Se equivoca Carles Puigdemont si piensa que va a manejar eternamente los hilos de Quim Torra, el nuevo presidente de la Generalitat. La escena que se producirá hoy en Berlín (con el expresidente fugado haciendo el papel de Mari Carmen y el recién investido, el de sus muñecos), del ventrílocuo actuando sin mover los labios, no puede durar mucho tiempo. Antes o después, Torra se dará cuenta del poder que acumula y matará al padre, como hizo Puigdemont con Artur Mas.

Más información

El poder es un virus que va adueñándose del cuerpo de la persona y que al llegar al cerebro le lleva a disfrutar de él, aumentarlo y conservarlo el máximo tiempo posible. Es verdad que, en este caso, el presidente que declaró la independencia de Cataluña ha conseguido crear una especie de simbolismo mágico que le sitúa en la cúspide del catalanismo, pese a ser un mediocre iluminado que precipitó el procés por el abismo.

La duda es cuánto durará el ventrílocuo de Berlín hablando por la boca del Quim Torra. Y la respuesta es difícil de concretar, teniendo en cuenta la cantidad de incógnitas que todavía persisten en Cataluña.

En primer lugar, hay que ver quiénes forman el nuevo Gobierno de la Generalitat. Se sabe que Junts per Catalunya y ERC se repartirán los sillones a partes iguales, pero falta por confirmarse quiénes ocuparán las vicepresidencias y los cargos importantes. El expresidente fugado seguro que coloca a sus más fieles seguidores en la cúspide del Gobierno, pero Oriol Junqueras, que hasta ahora no se ha atrevido a dar la batalla abierta contra el prófugo, tendrá algo que decir desde su encierro si no quiere ver cómo su partido se sigue diluyendo como un azucarillo.

Además, los procedimientos judiciales en marcha jugarán un papel muy destacado en los próximos meses en el devenir de la política catalana. Extradiciones, inhabilitaciones, encarcelamientos... O, por el contrario, puesta en libertad de los líderes políticos ahora en prisión provisional. Lo que decidan los tribunales de algunos países europeos y el propio juez Llarena darán más o menos protagonismo al nuevo presidente.

Y, por último, la agenda electoral que decidan los partidos independentistas será decisiva para fijar el nivel de poder que vaya a asumir Torra. Como muy pronto, se pueden celebrar unas nuevas elecciones autonómicas en Cataluña el próximo 21 de diciembre. También hay la opción de hacerlas coincidir con las municipales de la próxima primavera. O aguantar toda la legislatura, enredando, amagando e incluso dando en un nuevo proceso hacia la independencia.

Demasiadas incógnitas sobre el tablero de un juego en el que, hasta el momento, todos pierden: los independentistas y los constitucionalistas. Lo que está claro es que, en algún momento, Puigdemont dejará de marcar la agenda en Cataluña desde Berlín o Waterloo. Su tiempo está acabando; es un ventrílocuo decadente.

Archivado En:

Más información

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50