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OPINIÓN

I+D para las mujeres más vulnerables

Las inversiones en salud materna, neonatal y reproductiva no solo salvan vidas, sino que aumentan los beneficios sociales y económicos

Una mujer sostiene a su hijo de cuatro meses en Sudán del Sur.
Una mujer sostiene a su hijo de cuatro meses en Sudán del Sur.

Tanto la malaria como el VIH/sida - dos grandes obstáculos para el desarrollo socioeconómico de África- se encuentran entre las principales causas de mortalidad y morbilidad en las mujeres embarazadas africanas y sus hijos. Se estima que, cada año, al menos un millón de embarazos están coinfectados con malaria y VIH en el continente africano. Esta interacción es especialmente perjudicial en el embarazo, cuando aumenta el riesgo de malaria y la carga viral del VIH, lo que puede aumentar la frecuencia de la transmisión del VIH de madre a hijo. La gran paradoja, sin embargo, es que las mujeres VIH seropositivas embarazadas, uno de los grupos de población más vulnerable por su género y estatus, no disponen de opciones preventivas para evitar la malaria.

La gran asignatura pendiente de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015), dirigidos a mejorar los indicadores de desarrollo a nivel global y nacional, fue la reducción de las desigualdades. Su enfoque supuso, en la práctica, priorizar las intervenciones en favor de aquellos grupos de población en los que se podían conseguir avances más rápidos, en detrimento de grupos de población particularmente vulnerables y con escasa voz política para defender sus intereses, como es el caso de mujeres embarazadas y recién nacidos de los quintiles más pobres, especialmente en África subsahariana. Grupos de población, en definitiva, cuyas necesidades requieren mayor inversión, o soluciones aún no desarrolladas.

Sin embargo, alcanzar las metas de salud que fija la nueva agenda de desarrollo 2030 (reducir la mortalidad materna a 70 muertes por 100.000 nacimientos, acabar con las muertes prevenibles en neonatos y niños menores de 5 años, poner fin a las epidemias del sida, la tuberculosis, la malaria y otras enfermedades desatendidas en 2030…) pasa por abordar las necesidades de grupos mucho más amplios de población y con carácter prioritario: las de aquellos grupos actualmente desatendidos o excluidos. Faltan iniciativas, innovación e investigación centradas en las poblaciones más marginadas. Con el fin de reducir la desigualdad, se ha recomendado la aplicación de políticas y estrategias que presten especial atención a sus necesidades como la cobertura universal de salud. Sin embargo, es aún pronto para determinar hasta qué punto ese enfoque impera en esta nueva etapa (2016-2030).

El consorcio MAMAH, financiado por la EDCTP (European & Developing Countries Clinical Trials Partnership) y coordinado por ISGlobal en colaboración con cinco organizaciones, se alinea totalmente con esa visión. Su objetivo principal es generar evidencia para la mejora de la salud en uno de los grupos de población más vulnerable, por su género y estatus: las mujeres VIH seropositivas embarazadas expuestas a la malaria. Sus objetivos son, por una parte, encontrar un tratamiento eficaz y seguro para la prevención de la malaria en mujeres embarazadas infectadas por el VIH y, por otra, generar mayor conocimiento sobre las interacciones farmacológicas entre los medicamentos antimaláricos y antirretrovirales, sin olvidar el fortalecimiento de los vínculos y la colaboración entre centros de investigación europeos y africanos.

Aunque existe un tratamiento preventivo intermitente de la malaria en el embarazo con sulfadoxina-pirimetamina (SP) altamente eficaz y coste-efectivo, está contraindicado en aquellas mujeres infectadas por el VIH con profilaxis con cotrimoxazol (CTXp) debido a los posibles efectos adversos. Se produce así la paradoja expuesta al inicio de este artículo, que el grupo de mujeres más vulnerable no dispone de opciones preventivas de la malaria en el embarazo.

Las mujeres VIH seropositivas embarazadas, uno de los grupos de población más vulnerable por su género y estatus, no disponen de opciones preventivas para evitar la malaria

En este contexto, es importante reconocer el liderazgo de un financiador público como la Unión Europea, que a través de su programa EDCTP2 ha priorizado un proyecto de investigación centrado en generar conocimiento y proporcionar opciones preventivas frente a la malaria para las mujeres con infección por VIH.

La EDCTP, cuya misión es promover y financiar la investigación colaborativa entre instituciones europeas y africanas para acelerar el desarrollo clínico de nuevas o mejoradas intervenciones para prevenir o tratar enfermedades estrechamente vinculadas con la pobreza en África Subsahariana, ha establecido recientemente la cuestión de las coinfecciones y comorbilidades como una de las prioridades de su estrategia. Reconoce así un importante problema de salud pública que ocasiona una mayor morbilidad y mortalidad en las regiones en desarrollo, y al que deben dedicarse esfuerzos de investigación y desarrollo de productos clínicos de prevención y tratamiento.

Por otro lado, dado el importante papel que desempeñan las mujeres en la contribución a las economías domésticas y nacionales, las intervenciones en estos grupos de población tienen mayor potencial de promover cambios, y generar impacto social positivo no solo en sus vidas sino en las de sus familias y comunidades. Las inversiones en salud materna, neonatal y reproductiva no solo salvan vidas, sino que aumentan los beneficios sociales y económicos para las sociedades y los países donde se implementan.

Por todos estos motivos, la puesta en marcha del consorcio de investigación euro-africano MAMAH es un paso más para contribuir desde el ámbito de la investigación a disminuir la brecha de las desigualdades en salud y de género, tal vez una de las mejores maneras de celebrar el mes de marzo, dedicado a la mujer.

Anna Lucas, coordinadora de la Iniciativa de Salud Materna, Infantil y reproductiva de ISGlobal, centro impulsado por la Fundación Bancaria la Caixa

El Consorcio MAMAH está integrado por 6 instituciones de investigación europeas y africanas: ISGlobal, el Centre de Recherches Médicales de Lambaréné (CERMEL, Gabón), el Centro de Investigação em Saúde de Manhiça / Fundaçao Manhiça (CISM, Mozambique), la Medical University of Vienna (MedUni Wien, Austria), el Bernhard Nocht Institut für Tropenmedizin (BNIT, Alemania), y la Eberhard Karls Universitaet Tuebingen (EKUT, Alemania).

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