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EINA, medio siglo de la Bauhaus catalana

Eina
Francesc Artigau y Xavier Mariscal conversan en el documental 'EINA, l'esperit contemporani'.

La escuela que introdujo el diseño barcelonés en la vanguardia cumple 50 años. Un documental reconstruye aquella aventura.

EN 1967 se creó en Barcelona una escuela de diseño que cambiaría la forma de pensar y de enfrentarse al oficio de muchos jóvenes de la época. Se llamó EINA y entre sus fundadores estaban Román Gubern, Albert Ràfols-Casamada o su mujer Maria Girona, que imprimieron un aire de modernidad cuando la modernidad había que inventarla. EINA nació como escisión de la Escuela Elisava, que en aquel entonces era solo para chicas. Al profesor Gubern se le ocurrió proyectar The Innocents, de Jack Clayton -con guión de Truman Capote y William Archibald-, una película prohibida por la censura. Al ser despedido, colegas como Xavier Miserachs o Pep Alemany decidieron posicionarse: o Gubern era readmitido o se iban. Tuvieron que irse. Cada fundador aportó mil pesetas y alquilaron el Palau Sentmenat de Pedralbes para embarcarse en una revuelta (secundada por alumnos) que cumple ahora cincuenta años.

Por la escuela han pasado profesores como Miguel Milá o Federico Correa. Durante años, los discursos de inauguración de los cursos corrieron a cargo de Alexandre Ciciri (y más adelante de Bohigas), cuyo ejemplo a seguir era el espíritu de la Bauhaus. Relacionada siempre con la vanguardia, referente de lo políticamente incorrecto, EINA se caracterizó por ser una escuela fuera de lo convencional, transmitir espíritu crítico y prestar especial atención al error, a lo que a priori carece de importancia.

Referente de lo políticamente incorrecto, EINA se caracterizó por ser una escuela fuera de lo convencional

Para celebrar este medio siglo de vida, Poldó Pomés ha realizado el documental EINA, L'Esperit contemporani, que se proyectó en el Museu del Disseny el pasado 13 de marzo. Poldo Pomés, que ya ha retratado a figuras determinantes como Miguel Milá o Juan Antonio Coderch, ve EINA como “una escuela que no da soluciones, incita a buscarlas”. Alumnos como Beth Galí o Antoni Arola, y profesores como Mariscal o Artigau sostienen la importancia de esta escuela como motor en el despertar de inquietudes.

Oriol Pibernat, ex alumno, ex profesor y director de EINA entre 1999 y 2016, define así el espíritu de este pequeño templo del diseño y su aprendizaje: «El diseño barcelonés y catalán -y buena parte del español- es imposible de explicar sin EINA: una plataforma de encuentro de profesionales del diseño y sectores de la cultura y el arte; una confluencia de gente del teatro, fotografía, arquitectura, filosofía o ciencias sociales que ha marcado estilo en diseño editorial, en mobiliario urbano, en interiorismo. A esta escuela no le debe asustar el debate, ni la discrepancia. No debe renunciar a ser contemporáneo; de tu tiempo, pero con el desacuerdo justo para poder pensar en lo que viene. EINA ocupa una posición excéntrica en el panorama cultural y lo que no debe hacer es querer ser 'normal”.

Otro ex alumno, Juli Capella, arquitecto y periodista, la contempla como "Un faro alejado de la ciudad donde encontrabas a los mejores artistas, arquitectos, enredadores. Esa concentración de talento era fascinante para alguien joven que debatía de tú a tú con ellos, porque en EINA se rompían las normas".

Y es que ya se sabe: nada hay más revolucionario que tener buen gusto.

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