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La carta de una madre para los que piensan “que el mundo se les acabó” porque su hijo es transexual

Escrita desde Colombia y publicada en el diario 'El Tiempo', la progenitora pretende con ella ayudar a otros padres en su misma situación

La carta de una madre para los que piensan “que el mundo se les acabó” porque su hijo es transexual

Esperanza Martínez es una madre colombiana de una joven transexual. En una conmovedora carta escrita en primera persona para el diario colombiano El Tiempo cuenta cómo ha sido su proceso desde que a finales del pasado 2017, su hije  –como ella le denomina– les comunicó que era una chica, que lo sabía desde que tenía seis años y que en algún momento había intentado quitarse la vida. Con la misiva, esta madre pretende tener un efecto positivo en otros padres, en Colombia y resto del mundo, que estén pasando por lo mismo que ella. En su escrito, Martínez narra que estuvo a punto de suicidarse. "Sobre todo por la culpa que sentía. Quedé traumatizada cuando nos lo dijo”, escribe. La situación la vivió como un fallecimiento de su pequeño Andrés, “pero en el fondo sabía que no podía dejarla sola”, afirma la progenitora. Su hijo ahora es su hija Andrea.

Las personas transgénero se enfrentan a varias dificultades en su transcurso hacia el sexo vivido. Una situación que, aunque en España es mejor que en otros países, dificulta su adaptación, tanto desde un punto sanitario, como social o legal. Una situación que puso de manifiesto a este lado del charco el caso de Ekai, un joven de 16 años que se quitó la vida mientras esperaba recibir su tratamiento hormonal, y que evidenció que todavía queda mucho por hacer por este colectivo. Por su parte, en Colombia, a pesar de que las legislaciones se han encaminado sobre papel hacia la igualdad en derechos, no pinta nada bien para ellos. En este país ser transexual es estar condenado al maltrato y la exclusión. El pasado mes de junio, Colombia Diversa alertaba de que “la normativa, que muestra un cambio en el país hacia la igualdad, no se evidencia en la realidad. Mientras que en 2012 95 personas fueron asesinadas por su orientación, identidad y expresión sexual, en 2016 la cifra llegó a los 108”. Algo que puede llevar a muchos padres con hijos transexuales a la desesperación.

El proceso de adaptación

En su carta, Martínez explica que su marido Edgar ha sido esencial para la adaptación de toda la familia. “Hoy le apoya mucho más que yo: la lleva a la peluquería, viene con nosotros al centro comercial (...) en general, la cuida más”. Algo que no le ha ocurrido su hermano, que no acepta el cambio, pero “sí con mi madre, a pesar de tener 88 años”, añade la mujer. Tras un periodo duro de adaptación por parte de toda la familia, Martínez ahora ya la llama “mi princesa, mi niña, mi bebé”.

No existen cifras oficiales de personas transgénero. Entre los adultos, según explica Chrysallis en su página web, la prevalencia ronda el uno de cada 1.000. La falta de cifras hace que muchas familias o incluso los implicados escondan su identidad o la de sus familiares por miedo a la discriminación que puedan padecer. Hay que recordar, por ejemplo, que más de la mitad de los menores transgénero también son blanco fácil del acoso escolar. A pesar de las dificultades, Martínez escribe con orgullo que “hoy en día, mi hije se llama Laura Andrea Herrera Martínez, le gustan las mujeres y su identidad de género es femenina, aunque su sexo designado fue masculino”, reitera la madre desde Colombia.

En Colombia, las autoridades facilitaron los trámites en el registro civil en 2015 para las personas que deseasen cambiar de sexo legalmente. Un proceso en el que se tarda unos 15 minutos y cuesta unos cuatro dólares, según explicaron medios locales entonces. No pasa así con los menores transexuales que necesitan de aprobación judicial. A este respecto, en España tampoco existe una legislación que autorice la modificación del nombre y del género de las personas de menos de 18 años. La decisión depende también del juez titular del Registro Civil al que se deba acudir en función del domicilio. En la mayoría de estos casos, sí se ha concedido el cambio de nombre, pero no ha ocurrido así con el género. Esta decisión normalmente ha quedado pospuesta hasta el momento en el que el interesado alcanzara la mayoría de edad y entonces pudiera solicitarlo amparándose en lo regulado en la Ley 3/2007, que indica que las personas transexuales pueden solicitar este cambio si son españolas, son mayores de edad y “tienen la capacidad suficiente”.

Conseguir un empleo siendo una persona transexual

A pesar de la formación de Andrea como bióloga y “de siempre haber sacado buenas notas”, según explica la madre en el texto, la joven ha sufrido mucho para conseguir un trabajo. Incluso su abuela, ante su desesperación, le sugería que se vistiera de hombre para que le contrataran. “No, abuelita, es que tengo que conseguirlo así porque yo ya no soy Andrés, soy Andrea”, relata la progenitora en el texto. Y lo consiguió. Ahora, Andrea es coordinadora del área de células madre de un laboratorio privado de medicina reproductiva y regeneración celular en Bogotá. “Está triunfando gracias a nuestro apoyo, si no lo hubiéramos hecho, otro sería el desenlace”, argumenta la madre.

“Haré todo lo posible para ayudar a las mamás que sufren y piensan que el mundo se les acabó (...) Los padres deben acompañar a sus hijos transgénero hacia la transición”, añade. “Pensamos que en todo el proceso ellos sufrirán, pero no. Ella me dice: “Soy feliz mami, antes no lo era del todo”, termina esta progenitora.

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