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Estos son los momentos que salvaron (por los pelos) la gala de los Goya

Solo las voces más reivindicativas y el humor hicieron soportable una entrega de premios que no fue tan revolucionaria como se esperaba y en la que triunfaron Isabel Coixet y 'Handia'

FOTO: Uno de los momentos de la gala. / VÍDEO: Sevilla y Reyes hablan de su papel como presentadores de la gala.

Hace quince años, Alberto San Juan y Willy Toledo descendían por las escaleras del auditorio en el que se celebraba la gala de los Goya (que era otro más lustroso, no el mismo de hoy) subidos en una motocicleta. Iban a todo trapo, que se decía en el cine quinqui de los ochenta, y llevaban el ritmo de una banda de zíngaros castizos que atronaban una fanfarria para animar la verbena.

Luego salió un actor entonces poco conocido (Javier Gutiérrez, esta noche ganador del Goya por su papel en El autor) y le presentaron como el Sr. José María Aznar. Ojo, no era el presidente que había estado en la gloriosa mesa, con los pies en alto, de las Azores, sino un un señor de pueblo de cerca de Socuéllamos (Ciudad Real), que venía acompañado de otro señor vestido raro (Roberto Álamo, que al poco tiempo también levantó con su corpachón un Goya) y que se mostraban desubicados sobre el escenario. Pero sin dejar de dar leña.

Cuando San Juan y Toledo tuvieron un ratito para soltar un discurso, clavaron el primer "no a la guerra". Del que luego también se hizo eco Rosa María Sardá, pidiendo a todo el auditorio que coreara la frase de forma unánime (y lo consiguió). Mientras Luis Tosar le decía al presidente del Gobierno, al 'real' Aznar, no al señor de La Mancha, que si quería petróleo no tenía que invadir Iraq junto a Bush y Blair. Solo tenía que pasar por los acantilados y playas de Galicia y recolectar los hilillos de chapapote que por allí habían quedado desparramados como por arte de magia. Y "nunca máis", por supuesto.

Eso fue en 2003, y ha llovido (poco) desde entonces. Los Goya necesitaban un empujón, un arreón como el que les pegó el grupo de teatro Animalario entonces. Aquel año 2003, la presidenta era Marisa Paredes y pronunció el discurso. Este año se subió al escenario a recoger el Goya de honor y aseguró que lo volvería a hacer. Volvería a protestar. Pero, esta vez la cosa fue muchísimo más aburrida. Y no hubo revolución.

Joaquín Reyes, con los Javis, directores de 'La llamada'.
Joaquín Reyes, con los Javis, directores de 'La llamada'.

Reivindicación feminista

"Nosotras somos la otra mitad, la mitad del mundo", dijo Leticia Dolera. Y "más mujeres haciendo cine", pidió Carla Simón cuando subió a recoger el (muy merecido) premio a la mejor dirección novel por Verano 1993. La directora catalana también aprovechó para recordar que el VIH, un tema que aborda su película, no puede ser un estigma en nuestros días. Discursos comprometidos y necesarios, aunque, en general, el ambiente de los Goya fue menos combativo que el que se pudo ver en los recientes Feroz.

Una mujer fantástica

La película del chileno Sebastián Lelio que ganó hace un año el premio al mejor guion en Berlín sigue recorriendo el mundo y anoche se llevó el Goya a la mejor película iberoamericana. Una noticia fantástica, con la actriz transexual Daniela Vega pidiendo desde el escenario "rebeldía, resistencia y amor". Todo un ejemplo. De los momentos más emocianantes de la gala.

Hacer cine en familia

Los desheredados, de Laura Ferrés, sobre el cierre del negocio de su padre, en plena crisis, se llevó el premio al mejor cortometraje de ficción. Lo emocionante fue ver a su padre encima del escenario dar gracias a su hija y acordarse de lo mal que lo ha pasado la gente durante los últimos años. El cine imita la vida y viceversa.

Paquita Salas le da una tarjeta a Bardem

El mejor monólogo de la noche estuvo a cargo de la representante, protagonista de la serie de la que Netflix estrena ahora su segunda temporada. Si no conseguía nuevos clientes para su agencia de representación esta noche, no los conseguiría nunca. Paquita (interpretada por Brays Efe) fue el soplo de aire fresco que necesitaba la ceremonia.

Brays F. como Paquita Salas.
Brays F. como Paquita Salas.

El humor chanante

Más blanco y familiar, de prime time, por así decirlo, de lo que nos tienen acostumbrados. Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes mantuvieron a duras penas el pulso de la gala, que fue igual de larga y tediosa que las anteriores.

La librería vs Handia

La película vasca fue la gran triunfadora de la ceremonia a nivel técnico, donde se llevó todos los premios además del de guion original. En total sumó diez Goya. Pero los premios grandes fueron a a caer del lado de La librería, que fue reconocida como la mejor película e Isabel Coixet se llevó los premios a la mejor dirección y al mejor guion adaptado. Fue la gran y grata sorpresa de la noche, que llevaba camino de ser la gran fiesta de Handia.

La Academia da caña

Nora Navas, vicepresidenta de la institución, aseguró que la Academia va a ser una referencia en términos de igualdad, respeto y solidaridad. Además, le recordó al ministro Méndez de Vigo que el IVA del cine está al 21% y que él no ha hecho nada para rebajarlo. Fue el discurso más radical, más comprometido y más solidario con el oficio. "Consiguiendo la igualdad, se derrotará al monstruo de la violencia contra las mujeres". Muy necesario. "Somos muchos, muy tozudos y muy resistentes, y no nos cansamos de soñar". Lo mejor de la noche. Sin duda.

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