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La protagonista de 'Una mujer fantástica': "La gente 'trans' sigue en la periferia social”

La actriz Daniela Vega de origen chileno es una de las grandes revelaciones de la temporada gracias a la película que se estrena esta semana en cines

daniela vega una mujer fantastica

“Mi nombre es Marina Vidal, ¿algún problema con eso?” Con esta rotunda declaración de principios se presenta en Una mujer fantástica el personaje que interpreta Daniela Vega, la actriz transexual de origen chileno que se ha convertido en una de las grandes revelaciones de la temporada gracias a este papel que se erige como símbolo de toda una comunidad que sigue luchando por sus derechos en el seno de una sociedad en la que todavía late la incomprensión y el desprecio.

Daniela es igual de combativa y valiente que su personaje. Nos encontramos con ella en el Festival de San Sebastián, donde Una mujer fantástica inaugura la sección Horizontes Latinos después de pasar por la Berlinale, donde consiguió el premio al mejor guion. Dice que todo lo que ha pasado con esta película es como un sueño y todavía se muestra emocionada tras el aplauso que ha recibido por parte del público tras el pase oficial.

Comenzó su carrera como actriz hace unos años en el teatro y debutó en el cine con La visita (2014), de Mauricio López Fernández. Por esa época conoció a Sebastián Lelio, que acababa de triunfar con su película Gloria, protagonizada por una mujer madura que buscaba su lugar en el mundo en medio de un panorama humano bastante decepcionante. Consiguió dar voz a las necesidades a las mujeres de más de cincuenta y pretendía realizar algo parecido con el colectivo transexual. Pero andaba perdido. Por eso se puso en contacto con Daniela para que se convirtiera en su asesora. Desde el primer momento se entendieron tan bien, que se hicieron amigos.

Pasaron dos años y tras muchas charlas, Sebastián le mandó a Daniela el guion de Una mujer fantástica. Ella no sabía que lo había escrito teniéndola todo el rato en la cabeza. Cuando le dijo que quería que fuera la protagonista, Daniela cogió el bolso y se fue de fiesta tres días. Y cuando se le pasó la resaca, se puso a trabajar en serio. “Introdujo muchas cosas mías en el guion, de forma que Marina y yo nos mimetizáramos en algunos aspectos. Por ejemplo, las dos cantamos ópera y a las dos nos gusta bailar en la discoteca”.

En Una mujer fantástica seguimos el itinerario vital, tanto físico como emocional, de Marina, una mujer que debe hacer frente a la muerte inesperada del hombre al que amaba mientras soporta el desprecio de su familia. Así, los prejuicios aflorarán dejando en evidencia una sociedad todavía anclada en la represión y en la intolerancia, que no admite la diferencia y se limita a señalarla con el dedo de manera acusatoria para intentar menospreciar y ridiculizar aquello que no entiende.

“Eso pasa en todo el mundo, no solo en Chile”, nos cuenta. “Ustedes tienen ley de identidad de género, nosotros no, pero eso no basta. El Estado puede darnos un DNI, pero eso no significa que vayamos a tener las mismas herramientas que el resto para integrarnos en la sociedad. Entre otras cosas porque no hay políticas de prevención de discriminación ni de inclusión. La gente trans sigue estando en el borde, en la periferia social”.

Para Sebastián Lelio la sociedad chilena sigue siendo profundamente contradictoria. Por una parte, está el Chile más moderno, y por otra, el Chile marcado por la influencia de la Cruz y de la religión, profundamente conservador. La película intenta mostrar estas dos realidades y la consiguiente lucha encarnizada que se establece entre ambas. Así, nos sumergimos en una batalla disimulada entre la represión y la libertad, la condena y la legitimación. Entre la cerrazón moral y la necesidad de auto-reafirmación de la identidad.

“Yo entiendo el arte a través del cuestionamiento. No intento responder a ninguna pregunta a través de él, sino poner en duda todo, incluso las emociones y el sentir humano”

“En mi país no hay herramientas ni políticas ni morales para moverse con holgura. ¿Y en el tuyo?”. Me temo que tampoco muchas. “La única solución es salirse del molde, pero no todo el mundo es capaz porque la acusación y la condena de la sociedad sigue pesando mucho”. Daniela piensa que la película esconde un mensaje político detrás de sus imágenes, pero en ningún momento quisieron convertirla en un panfleto ni un documental. No buscaban denunciar ni proponer soluciones. “Yo entiendo el arte a través del cuestionamiento. No intento responder a ninguna pregunta a través de él, sino poner en duda todo, incluso las emociones y el sentir humano”.

Para Sebastián Lelio hubiera sido ingenuo pensar que su película iba a tener una función social. Pero se alegra al comprobar la conexión empática que se genera con el personaje de Marina. Cree que la feminidad está acorralada en el mundo de hoy y que se necesita un impulso para romper con muchos tabúes. Por eso quiso relacionar el concepto de identidad personal de la protagonista con el de la propia narración. Así surgió la idea de la película transgénero. “Es que transita por tantas texturas, por un montón de ambientes y de sensaciones. La identidad de la obra es elástica, uno puede construirla y decidir qué parte prefiere habitar”.

En efecto, es así de excitante. Una mujer fantástica no se puede definir en un solo gesto porque dentro de ella caben un montón de posibilidades. “Visita el realismo, pero al mismo tiempo escapa de él. Y hay momentos en los que se vuelve abstracta, poética, metafórica e introspectiva, porque todo lo vemos a través de los ojos y el interior de Marina, y ella es una mujer muy imaginativa a la que le gusta escapar del entorno opresivo que le rodea. Por eso es una mujer fantástica, porque puede salir volando por los aires si quiere, experimentando la fantasía casi como si fuera de verdad”.

La protagonista de 'Una mujer fantástica': "La gente 'trans' sigue en la periferia social”

La cámara de Lelio nos introduce en la parcela más íntima del personaje, nos muestra sus inseguridades y sus miedos más profundos, al mismo tiempo que se va revelando su coraje interno y una valentía y una fuerza a prueba de bombas. Y lo mejor de todo, como nos decía Daniela, es que no tenemos un mapa preestablecido para entrar en su universo, porque resulta de lo más inesperado. A veces nos encontramos con esa realidad hostil y otras nos sumergimos en su mente y en sus sueños, incluso en un musical. “Yo creo que la película tiene una cosa muy interesante que es esa ambivalencia entre lo público y lo privado. Y la fractura que se establece entre esas dos esferas, las tensiones, y de qué manera el personaje se mueve entre ellas de manera muy intuitiva”.

Daniela Vega tiene las cosas igual de claras que su personaje. Es amante de la copla y defensora de Rocío Jurado. De Isabel Pantoja prefiere no hablar. También cree que el arte se hace cargo de la realidad humana antes que la política, la sociología o cualquier otra ciencia. “Está pendiente de los cambios, de la identidad y de su sensibilidad. Se adelanta a los tiempos”.

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